Ductos del olvido 

Ductos del olvido 

24 junio, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** Tlatelolco exige dignidad y seguridad, también bajo sus puentes

Por Ignacio Arellano / Gricelda Domínguez

Con Tlatelolco, Ciudad de México, martes 24 de junio.- A ras de suelo, en los intestinos metálicos del Puente de desnivel de la avenida Ricardo Flores Magón, la ciudad dejó entrever una de sus muchas postales de abandono.

Dos ductos se convirtieron en refugio de lo que el poder prefiere ignorar: basura acumulada como un cáncer, cables pelados amenazantes, y cuerpos invisibles arropados entre trapos húmedos. Un microcosmos del fracaso institucional, donde las promesas de seguridad y dignidad se pudren junto a colchones infestados .  

**El clamor vecinal: un motor en las sombras**  

Fue el grito comunitario —el que nace en chats de WhatsApp, en recorridos nocturnos y en el hartazgo acumulado— el que forzó la acción. Mientras las autoridades dormían, vecinos de la Primera y Segunda Sección documentaron durante semanas la transformación de estos túneles en cloacas humanas. “El pueblo cura al pueblo”, rezaba una consigna pintada días antes en Peralvillo, donde batas blancas defendían una clínica de homeopatía ante el desalojo. Aquí, sin batas pero con igual rabia, Tlatelolco exigió que la ciudad mirara hacia abajo.  

**¿Qué son los ductos de este puente?**

No se trata de ductos amortiguadores del tráfico vehicular.

Son espacios estructurales huecos, cámaras técnicas o ductos de drenaje pluvial que existen bajo el puente, posiblemente diseñados para dar mantenimiento o canalizar agua.

Hoy en día, estos espacios se encuentran abandonados, sin función clara, y han sido ocupados por personas en situación de calle y basura acumulada.

** Riesgos identificados**

– Riesgo sanitario por acumulación de basura, restos biológicos y humedad.

– Riesgo estructural y eléctrico por la presencia de cables pelados.

– Riesgo humano: personas viviendo en condiciones inhumanas, con posibilidad de tragedias fatales si no se interviene.

– Riesgo comunitario: inseguridad, olores, y posible foco de enfermedades o incendios.



**La operación tardía: palas, policías y ausencias**  

A las 11:00 horas del martes 24, catorce trabajadores de Servicios Urbanos de la Alcaldía Cuauhtémoc descendieron con palas y costales. La escena era dantesca: seis metros de ducto convertidos en un basurero-dormitorio donde la pestilencia se mezclaba con restos de muebles y cables electrificados. A las 11:30, emergió lo más crudo: Josten Dennis Montalvo, una persona prioritaria, yacía oculto entre bolsas, mientras otra figura dormitaba bajo el rugido de autos indiferentes.  

– Seguridad, un fantasma: Los policías llegaron a las 11:53 —casi una hora tarde—, como si custodiar vidas fuera un favor, no una obligación .  

– Toneladas de olvido: Siete camionetas retiraron dos toneladas y media de desechos acumulados en quince días. Un recordatorio de que la negligencia tiene peso.  

**Las instituciones: actores de un guion repetido**  

Pasada la una de la tarde, el SIBISO y la Dirección General de Desarrollo Social aparecieron con discursos de “sensibilización”. Mientras, la Coordinación Territorial facilitó vehículos. Pero la coreografía era previsible: llegaron tarde, limpiaron superficialmente y se marcharon. No hubo planes para Josten ni para quienes sobreviven en las entrañas de la ciudad. Un libreto ya visto en Tlahuelilpan, donde cuatro años después de una explosión en ductos de Pemex, las víctimas siguen esperando apoyos .  

**Los ductos mudos: símbolos de un país fragmentado**

Estos conductos pluviales no son una anomalía. Son hermanos de los 64 ductos abandonados en Barranca de Venaderos (León), tubos de acero valuados en 750 millones de pesos que jamás transportaron agua, solo óxido y abandono . O de la refinería Dos Bocas, construida sin ductos para mover su combustible, condenando al mar a resolver lo que el Estado no planificó . México, parece, produce más olvido que infraestructura.  

**La resistencia que nace desde abajo**  

Fueron Griss y Alicia —nombres anónimos que resuenan en chats vecinales— quienes empujaron esta limpieza. Como en marzo, cuando Tlatelolco organizó su “Asamblea de Seguridad Ciudadana” para recuperar calles que el poder no vigila . O como las brigadas de homeopatía de Peralvillo, que convierten el asfalto en quirófanos: “Aquí no se vende la salud. Se defiende”.  

**La advertencia final: no basta barrer, hay que sanar**  

> “A Clara Brugada y Alessandra Rojo de la Vega: No esperen a encontrar otro cuerpo sin vida en estos túneles. Hoy fue una intervención; mañana, sin políticas profundas, será un titular de necrología”.  

Los ductos limpios hoy volverán a llenarse si no hay atención psiquiátrica continuada y estrategias de inclusión real. Tlatelolco respira por heridas abiertas: estas dos cicatrices limpiadas son solo un parche en un cuerpo urbano que supura abandono. La ciudad no necesita paliativos, sino una cirugía mayor a su conciencia.  

> “La verdadera enfermedad no está en los cuerpos de los ductos, sino en el sistema que receta silencio. Nuestra medicina es la rabia organizada”.


**Demandas vecinales**

1. Mantenimiento preventivo permanente de los ductos y zonas bajas del puente.

2. Presencia regular de seguridad pública, no solo en operativos temporales.

3. Intervención social integral para las personas en situación de calle que habitan estos espacios.

4. Diagnóstico estructural profesional del puente y sus ductos para conocer su estado real y evitar riesgos futuros.

5. Participación ciudadana real y continua en las decisiones sobre espacio público y seguridad.

#LosDuctosDelOlvido  

#TlatelolcoExigeMemoria  

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