Adiós al “Camioncito del Amor”
14 julio, 2025*** Los juegos que dividieron Tlatelolco

Con Tlatelolco, Ciudad de México, martes 15 de julio. – 12:50 horas. Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, Tercera Sección. El martes 8 de julio, tres trabajadores del DIF arrancaron de raíz el “Camioncito del Amor”.
La estructura, pintada de amarillo, dejaba al descubierto cicatrices en el suelo: hoyos profundos donde anclaban sus ruedas de concreto, testigos silenciosos de décadas de juegos infantiles y conflictos vecinales.
Junto a él, la carreta y el caballito de metal seguían el mismo destino, desmontados pieza a pieza bajo la mirada de Judith Garnica, residente tlatelolca cuya lucha logró este desenlace.
**El origen de la controversia**
Los juegos, instalados en los años 90, en el límite trasero del centro del edificio del DIF, de la Tercera Sección, se convirtieron en símbolo de abandono. Vecinos denunciaban su uso como refugio para consumo de drogas y punto de venta de autopartes robadas.
“Eran imanes para el vandalismo nocturno”, explicó Garnica, quien documentó agresiones y fogatas peligrosas. A pesar de su deterioro –pinturas descascaradas, asientos rotos–, estaban “tan metidos en el área jardinada” que su extracción requirió mucho trabajo.
**La negociación invisible**
El acuerdo para retirarlos fue resultado de un recorrido clave el lunes 7 de julio:
– Actores clave: Martín Situación de Calle (activista), autoridades de la Alcaldía Cuauhtémoc, seguridad, residentes tlatelolcas y personal del DIF.
– Mediación inusual: La presencia de Martin, conocido por su trabajo con personas en calle, reveló la urgencia de equilibrar seguridad y derechos humanos en una zona con “100 personas en situación de vulnerabilidad [cifras de SEBIEN 2024].
– Compromiso de la Alcaldía: Aldo Ornelas, Jefe de Control y Registro del DIF, supervisó personalmente la operación, priorizando un espacio “libre de escombros y memoria conflictiva”.
**La promesa verde: ¿regeneración o olvido? **
El plan oficial es convertir el área en una “zona arbolada”, pero vecinos exigen más:
1.Vacíos pendientes: Tras retirar estructuras, quedan cráteres y restos de cemento que requieren restauración topográfica.
2. Demanda no dicha: “No basta con quitar; hay que vigilar”, reclama un residente anónimo. Exigen activar las 24 cámaras de seguridad y botones de Auxilio, prometidos en 2025.
**El dilema social: juegos vs. seguridad**
El “Camioncito del Amor” encarnaba una paradoja urbana:
– Para niños: Único espacio lúdico en una zona con carencia de áreas recreativas.
– Para adultos: Foco de inseguridad que alimentaba el estigma contra personas en calle y migrantes.
“Eran el refugio de día de los niños y el fantasma de noche que asustaba a los vecinos”.
**Las lecciones de un camión oxidado**
Antes de las 14:00 horas, solo quedaba el rastro de tierra revuelta. Judith Garnica publicó en redes su agradecimiento a la Alcaldía, Martín, Mónica Peña y a Gricelda.
> “En Tlatelolco, hasta los juegos infantiles cargan con la culpa de los adultos. Hoy ganamos seguridad, pero perdimos un pedazo de infancia. Ojalá los árboles que planten sepan crecer entre tanto cemento y desconfianza”: reflexión de un residente durante el desmontaje.
Tlatelolco, julio 2025. El retiro de cinco estructuras de metal no solucionará la crisis de convivencia en la Unidad Habitacional, pero expone una verdad incómoda: en la Ciudad de México, hasta la nostalgia debe negociarse con la sobrevivencia.
Mientras los escombros son llevados al vertedero, el “”Camioncito del Amor” se convierte en chatarra, y su historia, en un capítulo más de la lucha por espacios públicos donde quepan todos, sin miedo.


