Voces contra el Silencio
16 julio, 2025*** Con Tlatelolco TV desentraña la red de la violencia

Con Tlatelolco, Ciudad de México. miércoles 16 de julio.- Bajo las luces cálidas pero implacables del Foro Uno Tlatelolco de Con Tlatelolco TV, un silencio cargado no de vacío, sino de la pesada urdimbre de lo no dicho, precedió al tema de la mañana.
No fue un programa más. Fue un espacio que, consciente de su nombre y su territorio –Tlatelolco, testigo histórico de luchas y dolores–, decidió hincarle el diente a una herida que supura en lo más íntimo de nuestra comunidad: la violencia de género.
Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez, pilares habituales de este diálogo vecinal, llevaban hoy una carga distinta en la mirada. Su saludo, cálido pero contenido, preparó el terreno. No se trataba de espectáculo, sino de reflexión urgente.
El título flotaba en pantalla, una sentencia y una invitación: “Abordando la Violencia de Género: Hacia una Cultura de Paz”.
En la mesa enfrentado a las cámaras, dos voces llegadas desde trincheras institucionales, pero con los pies en el mismo suelo de injusticia.
Miriam Bahena Cortés, diputada suplente federal del Distrito 12 Cuauhtémoc (LXVI Legislatura), traía consigo no solo el peso del cargo, sino la memoria de incontables historias escuchadas en oficinas y calles.
Su discurso, preciso como un bisturí, diseccionó la persistencia del mal: cómo la violencia se enquista en la casa, en el trabajo, en las redes, en las instituciones que deberían proteger. Habló de leyes como armaduras necesarias, pero insuficientes si no se bajan a la realidad del barrio, si no se llenan de presupuesto y voluntad política. “La impunidad”, subrayó, su voz firme cortando el aire, “es el oxígeno del agresor”.
A su lado, Edgar Cruz, representante de Pensiones y Jubilación del IMSS e ISSSTE, aportó una perspectiva vital, a menudo olvidada en el fragor del debate: el después.
¿Qué pasa con las mujeres sobrevivientes cuando el daño ya está hecho, cuando la edad o la discapacidad secuela las alcanza? Cruz tejió un relato sobre la vulnerabilidad económica como otra cara de la violencia.
Destacó la necesidad de mecanismos de protección social específicos, de pensiones que no las condenen a la pobreza tras una vida de maltrato, de trámites accesibles que no las revictimicen. “La seguridad social”, insistió, “debe ser un muro contra la violencia, no una puerta cerrada”.

Arellano y Domínguez, con la habilidad de quienes conocen los hilos comunitarios, fueron más que conductores; fueron tejedores de sentido.
Cada pregunta de Ignacio buscaba anclar las políticas en el territorio concreto de Tlatelolco y más allá. Gricelda, con una empatía serena, hilvanaba las respuestas hacia una pregunta mayor: ¿Cómo transformamos la rabia en acción colectiva? Abrieron el micrófono virtual, no solo a preguntas, sino a testimonios breves, a reflexiones ciudadanas que llegaban como murmullos y gritos a la vez, confirmando que el dolor resonaba en miles de hogares sintonizados.
Hubo momentos de silencio elocuente, cuando las cifras escalofriantes –esas que ya no sorprenden, pero siguen doliendo– flotaron en la pantalla.
Hubo también destellos de esperanza activa: propuestas concretas para fortalecer redes vecinales de apoyo, la necesidad de educación con perspectiva de género desde la infancia, el llamado a los hombres a ser aliados activos, no espectadores cómodos.
La “cultura de paz e igualdad” que prometía el título no era un eslogan hueco; era un horizonte trazado con las herramientas de la denuncia, la protección social y la organización comunitaria.
Al cerrar la transmisión, el Foro Uno Tlatelolco no parecía más liviano. La carga del tema seguía allí, tangible.
Pero algo había cambiado. Con Tlatelolco TV no había ofrecido soluciones fáciles ni consuelos baratos.
Había cumplido, una vez más, con su compromiso férreo: encender una luz crítica sobre las sombras de lo social.
Había puesto sobre la mesa, con nombres, cargos y propuestas, la urdimbre compleja y dolorosa de la violencia de género.
Había roto, por una hora, el silencio cómplice. Y en ese acto de nombrar, de analizar desde y para la comunidad, había dado un paso firme, necesario, en el largo camino hacia la erradicación. Las palabras de Miriam y Edgar, guiadas por Ignacio y Gricelda, quedaron resonando, semillas de conciencia plantadas en el fértil, aunque a veces árido, terreno de la lucha por la igualdad.
Con Tlatelolco TV felicita a la Dra. Paola Casas Ramírez

Gricelda Domínguez y todo el equipo de “Con Tlatelolco TV” extiende una afectuosa felicitación a la Dra. Paola Casas Ramírez, quien hoy celebra 23 años de vida.

Su abuelita, orgullosa y feliz, compartió con nosotros que “ya le falta poco para terminar su carrera de Médico Veterinaria Zootecnista (MVZ)”.
¡Felicidades a esta joven tlatelolca que sigue adelante con sus sueños!
Le deseamos muchos éxitos y alegría en esta nueva vuelta al sol.


