Alcantarillas olvidadas ante la temporada de lluvias
11 agosto, 2025*** Tlatelolco, bajo amenaza
Con Tlatelolco Ciudad de México, lunes 11 de agosto.– En Tlatelolco, el riesgo de inundaciones no es un pronóstico alarmista: es una consecuencia anunciada.

Las lluvias constantes previstas para esta semana vuelven a poner en evidencia un problema recurrente —y poco atendido—: las alcantarillas, especialmente en los estacionamientos, permanecen obstruidas por basura y hojarasca.
Durante un recorrido de supervisión, el coordinador territorial Agustín Dany Jiménez García dirigió un exhorto urgente a los residentes y administradores:
“Les pedimos su apoyo para mantener libres de basura y vegetación las alcantarillas de los estacionamientos, evitando que colapsen y se inunden”.
Aunque la coordinación territorial asegura que apoyará en la limpieza, también señala que la responsabilidad es compartida.
Administradores, equipos de mantenimiento y vigilantes deben vigilar permanentemente que los desagües estén despejados.
Un problema que se repite año con año
La historia reciente confirma que la advertencia no es exagerada.
En septiembre de 2017, un aguacero acompañado de granizo anegó varios estacionamientos y pasillos, dejando autos atrapados bajo más de 40 centímetros de agua.
Hoy, la escena es fácil de imaginar: hojas secas acumuladas como alfombras verdes y cafés, ramas rotas que forman barreras, bolsas de plástico atrapadas en las rejillas y charcos que anuncian que, si la lluvia arrecia, el agua no tendrá salida.
Tlatelolco es la zona más arbolada de la Alcaldía Cuauhtémoc. Ese privilegio verde también implica un reto: la hojarasca acumulada es la principal enemiga de las alcantarillas.
Si no se retira a tiempo, la lluvia no tiene por dónde fluir.
La voz de los vecinos
Para don Ernesto López, residente de la Segunda Sección desde hace 35 años, la clave está en la prevención:
“Si uno espera a que empiece la lluvia, ya es demasiado tarde. Hemos visto cómo el agua sube en minutos y no hay manera de sacarla rápido”.
Por su parte, María Teresa Gutiérrez, administradora de un edificio en la Tercera Sección, advierte que la limpieza no es constante:
“A veces se hace por iniciativa de los vecinos, pero no hay un programa fijo. Y así, con cada tormenta, volvemos a empezar de cero”.
Una responsabilidad compartida
La falta de coordinación entre autoridades y administraciones de edificios agrava el panorama.
La prevención se convierte en un trabajo de última hora, muchas veces cuando el agua ya comienza a subir.
“Es muy importante esta parte. Muy, muy importante. Para que todos hagamos equipo y nos colapsemos lo menos posible”, insistió Jiménez.
Mientras las lluvias se intensifican, el llamado no es solo a la limpieza, sino a romper la inercia de esperar al desastre para actuar.
En Tlatelolco, la verdadera tormenta podría no venir del cielo, sino del abandono de las alcantarillas bajo nuestros pies.


