De la Ficción a la Realidad

De la Ficción a la Realidad

21 agosto, 2025 0 Por Staff Redaccion

Tlatelolco: la política de hechos frente a la política de mantas

Ignacio Arellano / Con Tlatelolco

Ciudad de México, viernes 22 de agosto de 2025.- En el cruce de avenidas que dibujan el mapa del poder y la indiferencia en esta ciudad, un pequeño gran milagro de organización comunitaria se ha consumado bajo el Puente de Flores Magón

Mientras la clase política se especializa en el arte de la simulación y la foto protocolaria, los vecinos de Tlatelolco han vuelto a dar una lección de civismo pragmático: han resuelto, con acciones silenciosas y efectivas, lo que otros sólo se limitan a denunciar en vibrantes mantas.

El caso es emblemático y merece ser diseccionado porque desnuda los vicios y las virtudes de la gestión pública actual. 

La situación de las personas en situación de calle en los ductos del citado Puente era un problema visible para todos, pero sólo fue atendible cuando la ciudadanía, organizada, tomó la batuta. 

No fue un descubrimiento de escritorio ni una promesa de campaña; fue el resultado de la tenacidad de vecinas como Gricelda Domínguez y Alicia, quienes, armadas con una sensibilidad ausente en muchos escritorios oficiales, convirtieron la indignación en gestión.

He aquí el primer elemento de esta lección: la legitimidad de la acción directa. 

Este proceso no se quedó en la queja. Se materializó en recorridos, en oficios, en reuniones incómodas bajo el sol y la lluvia. 

Contó con un aliado invaluable, Martín, cuya experiencia vital desde la calle aportó una perspectiva que ningún manual de política social puede enseñar. 

Involucró a funcionarios serios, como la entonces directora territorial Elisa Mejía, y contó con el apoyo comprometido de la Concejal Rosalía Villasana, quien participó activamente en los recorridos de campo.

Más adelante, la suma de instituciones fue crucial: el Sistema para el Bienestar Integral de Personas en Situación de Calle (SIBISO), la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y diversas dependencias del Gobierno de la Ciudad de México respondieron al llamado vecinal, demostrando que cuando la autoridad acompaña y no pretende liderear, los resultados llegan.

El segundo elemento es la transparencia radical. Cada paso fue documentado, fotografiado y transmitido en vivo a través de “Con Tlatelolco TV”

No hubo lugar para la opacidad ni para el oportunismo. La comunidad fue testigo en tiempo real de sus propios avances, lo que desactiva por completo cualquier intento de apropiación política o de creación de relatos alternos. 

Este es un golpe directo a la vieja práctica del clientelismo: los hechos están ahí, en video, para quien quiera verlos.

Frente a este modelo de eficacia vecinal, la “política de mantas” palidece. Las mantas son el recurso del que, careciendo de la capacidad o la voluntad para generar soluciones, busca capitalizar el malestar. Son efímeras, gritonas y, en el fondo, estériles. 

La organización tlatelolca, en cambio, es persistente, metódica y constructiva. Prioriza el bien común sobre el protagonismo individual, un concepto que parece arcaico en la escena política contemporánea.

Tlatelolco, ese símbolo de memoria y resistencia, vuelve a enseñarle a la ciudad que la verdadera política no se hace en las tribunas ni en las ruedas de prensa. Se hace en la calle, con sudor y con pruebas. Sus hechos, sordos y contundentes, terminan por ahogar el ruido vacío de cualquier manta.