Entre música y reclamos: la noche musical, en el Ágora Tlatelolco II
30 agosto, 2025Ignacio Arellano y Gricelda / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, sábado 30 de agosto de 2025.– El reloj marcaba las seis de la tarde cuando los primeros acordes comenzaron a retumbar, en la Segunda Sección de Tlatelolco.
El Ágora Tlatelolco II, foro cultural de la comunidad, se transformó en escenario para jóvenes emprendedores musicales que, acompañados de luces y sonido profesional, regalaron un viaje a la memoria con canciones románticas, de los años 80.
La Dirección General de Cultura, de la Alcaldía Cuauhtémoc, organizó la presentación, que se extendió hasta las 19:57 horas.
Dentro, las voces, sonido y cantos, se entrelazaban con entusiasmo juvenil. Afuera, en los chats vecinales, el pulso de la vida comunitaria revelaba otra historia: la del ruido, la sorpresa y la incertidumbre.

A las 6:00 p. m., alguien escribió en el grupo “Tlatelolco Oficial 2 Sección”:
— “Disculpen, ¿qué evento va a realizarse en el Ágora? Porque están haciendo pruebas de sonido y está muy alto”.
La queja se repitió a los pocos minutos. 6:31 p. m.:
— “¡Y para eso gritan!”
Un vecino intervino para aclarar:
— “Los que gritan son los de la Alcaldía. Tienen un evento musical” (6:32 p. m.).
Sin embargo, la molestia continuó. 6:34 p. m.:
— “¡Que le bajen el volumen! No saben ecualizar y se vicia un ruido muy feo”.
La duda también se coló en la conversación. 6:36 p. m.:
— “Ahorita estoy preguntando a la Alcaldía si es su evento o no”.
El desconcierto se prolongó hasta bien entrada la tarde. 7:32 p. m.:
— “No lo creí porque el Director de la territorial dijo que no era evento de la Alcaldía.”
Y casi de inmediato, con tono decidido, 7:33 p. m.:
— “De todas maneras el domingo busco a Alessandra y le muestro los audios y las fotos”.
Mientras tanto, en el Ágora, el público seguía coreando baladas ochenteras. Las luces verdes y violetas iluminaban los rostros sonrientes de los asistentes, que por un par de horas dejaron de lado la rutina diaria para entregarse al eco de la música.
A las 7:57 p. m., el espectáculo concluyó entre aplausos, abrazos y la satisfacción de haber compartido un espacio cultural que, como siempre en Tlatelolco, también despierta opiniones encontradas.
Así, aquella noche en el Ágora se convirtió en un retrato vivo de la comunidad: una mezcla de fiesta y reclamo, de alegría y ruido, de memoria y presente. Un mosaico donde la cultura florece, aun cuando las voces vecinales recuerdan que en Tlatelolco todo evento es también una conversación colectiva.

El sentido del Ágora
Es importante recordar que el Ágora fue diseñado para eventos culturales, con una acústica pensada para la música y el sonido, y que es un espacio público abierto a toda la comunidad. Allí se han desarrollado actividades artísticas, talleres y celebraciones que fortalecen el tejido social y dan vida a nuestra unidad habitacional.
Sostenemos: ningún interés particular debe imponerse sobre el derecho colectivo a la cultura. No podemos ni debemos someternos a presiones individuales que buscan silenciar lo que nos pertenece a todos.

Reflexión
Lo ocurrido en el Ágora el viernes no es solo una anécdota de volumen alto; es un recordatorio de la tensión constante entre el bien común y la queja particular. Si cedemos a la lógica del “me molesta, cállenlo”, corremos el riesgo de apagar la cultura misma, que es la llama que mantiene unida a la comunidad.
El reto, entonces, no es bajar el volumen de la música, sino subir el nivel del diálogo y la convivencia. Porque en Tlatelolco, el derecho a la cultura no es un privilegio: es una conquista que debemos defender frente al ruido de la intolerancia.


