Memorias Vivas del 85: 7:19. La Hora de la Sociedad Civil

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5 septiembre, 2025 1 Por Staff Redaccion

Testimonio de Marco Rascón: una mirada desde sus azoteas

A José A. García, in memoriam

Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, viernes 5 de septiembre. – El sismo del 19 de septiembre de 1985 no sólo transformó la vida urbana de la Ciudad de México, también dio origen a una de las experiencias más significativas de organización ciudadana. 

Desde las azoteas de Tlatelolco, Marco Rascón rememora el papel de la Coordinadora de Cuartos de Azotea de Tlatelolco (CCAT), fundada en 1983 junto con José Antonio García, joven comunista y vecino de la Tercera Sección.

Fui fundador en 1983 de la Coordinadora de Cuartos de Azotea de Tlatelolco (CCAT), junto con José Antonio García. Un muchacho cuya madre vivía en un Edificio Tipo “B”, de la Segunda Sección. Casado con un bebé que se llama Antón; vivían en los Cuartos de Servicio de alguno de los Estacionamientos “X” o “Z”, de la Tercera Sección.

Toño García se ejercitaba todas las mañanas en alguno de los jardines descuidados, donde había aparatos de gimnasia. 

Se afilió en 1976 al Partido Comunista (PCM), desde la campaña de Valentín Campa a la presidencia, sin registro legal. 

Se sabía como leyenda de activismo, que él solo, había volanteado con la propaganda de “Valentín”, todos los departamentos y azoteas de las tres secciones, de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco.

Cuando lo conocí en 1983, era un crítico de la dirección del PCM

Fue un tiempo en que un grupo de vecinos del PCM con Cuauhtémoc Abarca al frente, impulsaron el movimiento por la Autoadministración, de los edificios ante el incumplimiento de la Administradora Inmobiliaria, S. A. (AISA), encargada por el Fonhapo, para dar mantenimiento a la Unidad. 

Toño luchaba contra la Administradora Inmobiliaria, (AISA), en defensa de los habitantes de los Cuartos de Azotea. A los cuales, la administradora, les soldaba los cuartos, pues el arrendamiento estaba prohibido, pero se mezclaba con el derecho inquilinario. 

Toño fue sensible y solidario con los habitantes de las azoteas, confrontados con los residentes. Pues, a ellos se les adjudicaban descomposturas de elevadores, delincuencia, invasores, entre otras. 

Los residentes vivían graves problemas ante la inflación y el desempleo de aquellos años 80 ‘s, que obligaron a muchos al inquilinato clandestino de departamentos, cuartos de servicio, e incumplimiento en el pago de mantenimiento, por tanto, el abandono de las áreas comunes.

La CCAT, con Toño rápidamente tuvo base en los edificios, “Allende”, “Chihuahua”, “Nuevo León”, Estacionamientos “X” y “Z”, “Guadalupe Victoria”, la mayoría de los  Tipo “C” y algunos “B” como el edificio Lerdo de Tejada”, según me acuerdo.

Con Toño, le dimos cuerpo a la organización, ayudados por la asesoría jurídica de un viejo abogado defensor de inquilinos, Sergio Alcázar Minero, y se empezaron a depositar rentas y tratar de legalizar la situación legal y los arreglos de palabra. 

En los Cuartos de Azotea como el “Allende”, vivía toda una comunidad indígena de Huautla Oaxaca. 

Había una semana del año, en que había Guelaguetza en el “Allende”, con mezcal, música y se hablaba lengua. 

Los Cuartos de Azotea de Tlatelolco, ante la crisis de sus habitantes, se habían convertido en grandes vecindades y obviamente se daba el choque social y cultural por el espacio.

Murieron y desaparecieron

El 19 de septiembre, se cae el edificio Nuevo León” y la mayoría de los habitantes de su azotea, murieron y desaparecieron. 

Una familia completa, de 7 niños, desapareció y se salvó su padre y su madre, que salieron. Él, a cuidar coches en el estacionamiento y ella a comprar leche para el desayuno.

En la huella del “Nuevo León” que quedó en pie, hubo decenas de historias. 

Una de ellas, era que en un departamento vivía uno de los jefes guerrilleros de Guatemala, en absoluta clandestinidad. 

El sobrevivió, luego de que vio desde su recamara, como se derrumbaban los otros dos módulos. Salió ileso del derrumbe.

Con Toño García, organizamos el campamento de damnificados de los Cuartos de Azotea, en el Jardín Santiago y la Plaza de las Tres Culturas

Quería quedarse con el inmueble

Ahí permanecimos de septiembre a marzo de 1986, luego que descubrimos que el terreno de la vieja fábrica “Jabonera Castillo”, en Atlampa, sobre la avenida Flores Magón, había sido expropiado para vivienda de los damnificados y la ex Delegación Cuauhtémoc, ahora Alcaldía Cuauhtémoc, se quería quedar con el inmueble.

Una noche en la madrugada, sin decir nada, levantamos el campamento y tomamos el terreno, donde dijimos que se llamaría “IV Sección de Tlatelolco”, con 320 departamentos: los de los cuartos de azotea, tenían departamento propio a 500 metros de Tlatelolco.

Surgió la “Asamblea de Barrios”

De ese triunfo y en ese lugar, que se regó como la pólvora, surgió la “Asamblea de Barrios”, de la Ciudad de México, que, junto con Toño, los de la Guerrero, Pensil y Centro Histórico, se logró evitar la expulsión a la periferia y reconstruir vecindades, logrando más de 60 mil viviendas nuevas en el Centro de la Ciudad de México.

Tlatelolco se convirtió por segunda vez en un fenómeno de gentrificación, ahí donde eran los límites paupérrimos de la Ciudad, en 1950, y surgió un símbolo de la modernidad de la arquitectura y la vivienda.

Ahí también de sus azoteas se construyeron unidades habitacionales que se hallan a un lado y enfrente del gran Tlatelolco.