La Ciudad que no da un paso atrás

La Ciudad que no da un paso atrás

6 octubre, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** Primer año de la Presidenta Sheinbaum, desde el corazón de la capital

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, lunes 6 de octubre. — El sol del mediodía se alzaba sobre el Zócalo como una bandera luminosa. Las voces, los colores, las pancartas y el murmullo de la multitud tejían una marea viva que respiraba esperanza. Entre tambores y banderas, Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, tomó el micrófono con la convicción de quien no olvida el origen de su causa: “Ésta es la ciudad donde nació la esperanza”, comentó, y el eco se fundió con miles de gargantas que celebraban un año de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer presidenta de México.

Era una mañana de historia

Frente a más de 400 mil personas, Brugada celebró con orgullo el primer año de gestión de la mandataria federal. Su voz resonó con firmeza: “No vamos a dar un paso atrás”. No era solo una consigna política, sino una declaración de continuidad, una promesa de mantener viva la transformación que ha marcado el pulso de la capital y del país.

La jefa de Gobierno habló desde la emoción y los datos. Mencionó con precisión los logros alcanzados: una reducción del 60 por ciento en los delitos de alto impacto, una baja del 40 por ciento en homicidios, y una ciudad donde cada vez más mujeres se sienten seguras. 

Pero más allá de las cifras, Brugada habló del espíritu de una ciudad que se niega a volver al pasado, que camina sobre los cimientos de la justicia social y la dignidad.

Enumeró los avances de la era Sheinbaum en la capital: el Cablebús surcando los cerros, el Trolebús Elevado dibujando el horizonte urbano, el Metrobús que se extiende como una arteria moderna por la metrópoli. “Se triplicaron los programas de bienestar social”, recordó, y un millón de personas dejaron atrás la pobreza.

Desde la Presidencia —añadió— continúa la transformación de la capital”, y sus palabras, pronunciadas ante una plaza repleta, sonaron como un juramento compartido. Había emoción, había pertenencia. Había pueblo.

En su mensaje, Brugada delineó el porvenir: una ciudad de Pilares y Utopías, que derrumba muros de desigualdad y machismo; una capital feminista con el primer Sistema Público de Cuidados; una urbe educadora, cultural y sustentable. La Ciudad de México —dijo— debe consolidarse como la capital de la electromovilidad, de la inversión, del empleo y de la justicia social.

El aire vibraba cuando, después del discurso, apareció en el templete la Presidenta de México. Claudia Sheinbaum Pardo fue recibida por una ovación que no cabía en la plaza. 

Los asistentes agitaban banderas, algunos lloraban, otros aplaudían con la emoción de saberse testigos de una nueva etapa. Era un Zócalo que volvía a latir como en los días grandes de la historia.

La Primera Mandataria rindió su Primer Informe de Gobierno ante una multitud que la escuchó con atención y esperanza. Y mientras el viento ondeaba las banderas rojiverdes sobre el Palacio Nacional, una frase de Brugada seguía flotando sobre el aire de la plaza:

No vamos a dar un paso atrás”.

Porque en esta ciudad, donde la historia ha aprendido a levantarse una y otra vez, la transformación no es una palabra: es una manera de caminar.

En cada rostro del Zócalo, en cada voz que se alzó entre el bullicio, se percibía algo más profundo que el fervor político: la certeza de que el cambio solo florece cuando el pueblo lo sostiene con el corazón.

Y en el pulso de la capital —esa ciudad que no olvida, que se reinventa y que siempre vuelve a empezar— quedó escrito un mensaje para el futuro: la esperanza no se impone, se construye.