El tema hidráulico en Tlatelolco es urgente
16 octubre, 2025*** Debe abordarse de manera integral
*** Reportan fuga de aguas negras, en la Tercera Sección

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 16 de octubre de 2025.– El agua corre donde no debería. No es lluvia bendita, sino el fétido torrente de las cloacas que ha tomado la Tercera Sección de Tlatelolco como su cauce. Desde hace días, una fuga de aguas negras, nacida en las entrañas del edificio “Chamizal”, se ha desbordado con descaro hacia los muros, pasillos y la paciencia del contiguo “Aguascalientes”. El hedor, un asalto químico y moral, no solo se adhiere al aire, sino al cansancio profundo de los vecinos que habitan esta urgencia.
Aquí, el aroma de la negligencia es tan denso como el lodo
La tragedia líquida se localiza en el lado poniente del Aguascalientes. Lo que antes fue un rumor de humedad, es hoy un paisaje de charcos pestilentes. Son aguas con desechos humanos que avanzan sin control hacia el Eje Central, arrastrando consigo no solo la inmundicia material, sino la dignidad de una comunidad. Sesenta y un años después de su promesa de modernidad. Tlatelolco huele a colapso.

La voz vecinal: un eco de denuncias
“Está rota la tubería del Chamizal y nos está afectando directamente. Hemos solicitado apoyo desde el 8 de octubre y no hemos tenido respuesta”, repiten los residentes, con la voz gastada por la insistencia. Su rutina es ahora un vía crucis burocrático: oficios, llamadas, la vana esperanza de que el papel o el auricular detengan el avance de la podredumbre.
La urgencia es social. El drama es íntimo. Vivir rodeado por la mugre es ver cómo el olvido institucional carcome no solo el concreto, sino la calidad de vida.
El contexto urbano: la marea rota
En la otra orilla, las autoridades locales levantan un escudo de cifras para justificar el retraso. Dos reuniones se realizaron esta semana en la Coordinación Territorial: la nueva administración del Chamizal se encontró con el jefe Romeo y el de plomeros. La voluntad de sentarse a la mesa existe, pero la reparación no llega.
“Siempre atendemos de inmediato —aseguran—; son 90 edificios, y en tan solo tres días se registraron más de veinte fugas y colapsos hidráulicos”.
La respuesta, sin embargo, desnuda la magnitud del problema: Tlatelolco no tiene una crisis puntual; padece una emergencia estructural. La red hidráulica, construida con la visión corta de hace más de seis décadas, no soporta la presión del presente ni el peso de la indiferencia. Se repara a medias, se pone un parche, y la marea de averías regresa, inevitable, demostrando que el paliativo es solo un disfraz de la solución integral que se necesita.

La Resistencia en el Fango
Aun en medio del hedor, la comunidad se niega a la derrota. Vecinos del Chamizal y Aguascalientes se reunieron el pasado domingo 12. No a protestar, sino a organizarse. Es el gesto de dignidad que resiste. Un reconocimiento especial se ganó la cuadrilla de fontaneros y el Jefe JUD de Obras de la Coordinación Territorial Tlatelolco, quienes, incluso en día de descanso, trabajaron entre el lodo y los desechos para contener el daño. Héroes anónimos que, con sus manos, honran lo que el sistema ignora.
Pero la emergencia sigue ahí, a la vista y al olfato
Solo esta semana, se han reportado más de veinte cierres y colapsos hidráulicos, sumados a varios apagones de luz en distintas secciones. Tlatelolco, esa joya arquitectónica que simbolizó la modernidad prometida, hoy padece el olvido de las tuberías corroídas y los sistemas eléctricos fatigados.
Después de 61 años de remiendos, urge una ruta conjunta entre vecinos y las diversas instancias de gobierno —federales, de la Ciudad de México, de la Alcaldía Cuauhtémoc y del Congreso local— para diseñar un presupuesto de rescate integral.
Porque el tema hidráulico en Tlatelolco no es un problema técnico de plomería: es una herida abierta bajo los pisos de una ciudad que se desmorona por dentro, y su hedor es la denuncia más clara de la urgencia social. La dignidad de sus habitantes no puede seguir navegando en aguas negras.


