La tormenta golpeó la educación
21 octubre, 2025
*** Veracruz, entre los estados más afectados

Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, martes 21 de octubre de 2025. — El agua no sólo se llevó techos y bardas, sino también parte del alma de las comunidades escolares que durante años habían hecho de sus planteles un segundo hogar. En Veracruz, como en Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, las lluvias del viernes 10 de octubre dejaron tras de sí un mapa de daños que aún se recorre con botas enlodadas y carpetas de evaluación en mano.
De los mil 297 planteles educativos reportados con afectaciones, 805 ya han sido intervenidos, mientras que 492 permanecen en evaluación estructural. Los daños van desde el colapso de bardas y techumbres hasta la pérdida total de mobiliario y material didáctico.
El seguro institucional operado por Agroasemex, con una cobertura de 3 mil 200 millones de pesos, permitirá atender de manera oportuna las reparaciones y reconstrucciones necesarias. “La educación no puede esperar”, enfatizan autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que coordina junto con gobiernos estatales y municipales las acciones de limpieza, desinfección y rehabilitación de los espacios escolares.
Veracruz: el esfuerzo entre el lodo y la esperanza
En la Huasteca veracruzana, los planteles quedaron marcados por el paso del agua. En municipios como Platón Sánchez, Tempoal, Tantoyuca, Chicontepec y Poza Rica, las escuelas amanecieron cubiertas de lodo, con pizarrones arruinados, pupitres podridos y libros deshechos por la humedad.
En Poza Rica, los patios escolares se convirtieron en improvisadas zonas de almacenamiento de escombros y mobiliario inservible. Sin embargo, la respuesta ciudadana fue inmediata: vecinos y padres de familia formaron brigadas espontáneas para retirar lodo, limpiar salones y rescatar documentos escolares. “Aquí el regreso a clases es con escoba y cubeta”, comenta una maestra que, junto con su grupo de padres de familia, ha trabajado sin descanso para recuperar el plantel.
Los ciudadanos se han sumado activamente al levantamiento de daños. En muchas comunidades veracruzanas, la ayuda no esperó a los reportes institucionales: fueron los propios habitantes quienes iniciaron el retiro del lodo, la reparación de bardas y el rescate de materiales escolares. “No podíamos quedarnos mirando; esta escuela es de todos”, relata don José, padre de familia en el municipio de Tihuatlán, mientras sostiene una pala todavía húmeda por el esfuerzo compartido.
La respuesta institucional y comunitaria
En Huejutla, Hidalgo, la escena es similar: varias escuelas estuvieron bajo más de un metro de lodo. Los brigadistas, con apoyo del seguro, realizan labores de desinfección y evaluación estructural para garantizar que los estudiantes regresen a un entorno seguro. En San Luis Potosí, especialmente en la zona de la Huasteca, se reportaron daños en bardas y mobiliario, aunque la mayoría de las escuelas reanudará actividades en los próximos días gracias a reparaciones inmediatas.
La SEP implementa un plan integral en tres etapas:
Limpieza y desinfección total de patios, salones, coladeras, tinacos y cisternas, para restablecer condiciones sanitarias adecuadas.
Reposición de mobiliario, equipos y materiales, incluyendo computadoras, útiles escolares y material de laboratorio.
Reconstrucción de escuelas con daños mayores, como bardas caídas, techumbres destruidas o columnas colapsadas.
El propósito es claro: que ningún plantel quede rezagado. Las autoridades federales y estatales insisten en que los recursos del seguro se aplicarán con transparencia y participación comunitaria, involucrando a docentes, directivos y padres de familia.
La fuerza del pueblo organizado
En Veracruz, el trabajo ha sido arduo. Las lluvias no sólo afectaron los edificios, sino también la moral de cientos de comunidades educativas. Sin embargo, la respuesta ha sido inmediata y solidaria. La población civil se ha convertido en pieza clave del proceso de recuperación, demostrando que la fuerza del pueblo organizado puede suplir la lentitud burocrática.
“Cada escuela recuperada es un paso más hacia una educación pública de calidad y hacia el bienestar de nuestros niños”, señala el comunicado oficial de la SEP. Pero, en el terreno, las verdaderas palabras las dicen las manos: las que limpian, reconstruyen y siembran esperanza.
Mientras los camiones con material llegan y los albañiles comienzan a levantar muros, la esperanza también se reconstruye. En medio del lodo, el eco de los niños regresando al aula será, quizás, la mejor señal de que la educación en Veracruz —y en todo el país— sigue en pie, aun después de la tormenta.


