“¿A qué le temen?”
15 noviembre, 2025
*** Esta marcha no nació para destruir: nació para desenmascarar
Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, sábado 15 de noviembre.— La ciudad amaneció herida. No por la violencia explícita de la noche anterior, sino por algo más profundo: un país que decidió levantarse. Lo que comenzó como un murmullo juvenil, un grito de la “Generación Z”, hoy retumba en 31 estados. El asesinato del alcalde Carlos Manzo, en Uruapan, no sólo derramó el vaso: lo estrelló contra el suelo de una nación cansada de callar.
Ya no es un sector.
Ya no son los “chavos”.
Hoy es México entero diciendo ¡BASTA!
La muralla del miedo
El Zócalo volvió a amanecer cercado. Una muralla metálica—fría, inútil, irracional—pretende contener lo que ya es incontenible: la rabia legítima de un pueblo que exige seguridad, justicia y verdad.
Pero los jóvenes de “Somos México” no se detuvieron.
Saltaron, corrieron, se escabulleron entre el cerco policiaco que vigila más al ciudadano que al crimen. Y ahí, frente al muro que simboliza la distancia entre gobierno y pueblo, volvieron a escribirlo:
“NARCO ESTADO”
“¿A QUÉ LE TEMEN?”
La pinta original, hecha el 13 de noviembre, fue borrada en la madrugada por las autoridades, como quien intenta esconder una mancha de sangre antes de que llegue la visita.
Pero ellos regresaron.
Otra vez.
Con más fuerza.
Con más gente.
No fue una simple intervención: fue una acusación pública.
Un recordatorio de que la censura, cuando se ejerce, no borra nada: al contrario, amplifica.
La mecha encendida
En redes, el movimiento corrió como pólvora. La etiqueta, los videos, las denuncias… cada publicación es un acto de memoria colectiva. Y hoy, esa memoria bajó de lo digital a las calles: comienzan las megamarchas.
La pregunta flota en el aire:
¿Tú asistirás o seguirás la protesta desde la pantalla?
La marcha que ya no pudieron frenar
Hoy, desde temprano, miles avanzan por Reforma. Adultos mayores, trabajadores, jóvenes, familias, empresarios, estudiantes… todos bajo un mismo reclamo: la seguridad que el Estado les ha negado.
Entre ellos, destaca la presencia del empresario Ricardo Salinas Pliego, “Tío Richie”, quien se sumó sin disfrazar el mensaje: esta no es la marcha de unos cuantos; es la marcha de una nación que ha perdido demasiado.
El ambiente no es festivo.
Es solemne.
Determinado.
Cargado de dignidad.
México se levanta
Son ya más de 55 ciudades marchando este 15 de noviembre. De norte a sur, de costa a costa, México está de pie. La lista es larga, diversa, profunda: desde Acapulco a Monterrey, desde Hermosillo a Tuxtla, desde la CDMX hasta Uruapan, donde la muerte de Manzo hoy es motor, duelo y desafío.
No hay acarreados.
No hay líderes.
No hay partidos.
No hay banderas ajenas a México.
No hay capuchas.
No hay vandalismo.
Sólo hay ciudadanía.
Una ciudadanía que entendió que el miedo ya no puede seguir siendo la moneda del poder.
Lo que llevan y lo que cargan
Prenda blanca, sombrero en honor a Manzo, agua, bandera.
Pero también cargan algo más pesado:
la certeza de que sin presión ciudadana, nada cambia.
Si alguien rompe, saquea, provoca… será exhibido.
Porque esta marcha no nació para destruir: nació para desenmascarar.
Lo que México exige
La lista es clara, directa, humana:
Paz
Unidad
Justicia
Transparencia
Seguridad sin corrupción
Policías ajenas a las bandas delictivas
Políticas éticas, no electorales
Trabajo digno y jornada de 40 horas
Y, sobre todo:
que la vida en México no dependa de la suerte.
Lo que México rechaza
Asesinatos
Corrupción
Extorsión
Huachicol
Elecciones de Estado
Partidocracia
Polarización
Persecución política
Acoso a periodistas
Discurso de odio
Censura
Impunidad
Abuso de poder
Precariedad laboral
Abandono a los jóvenes
Ya no más.
Ya no.
Le temen a un país
Porque hoy quedó claro: no es el pueblo el que le teme al gobierno; es el gobierno el que le teme al pueblo.
Le temen a los jóvenes que ya no piden permiso.
Le temen a las madres que ya no aceptan excusas.
Le temen a los ciudadanos que dejaron de tragarse el discurso.
Le temen a un país que les perdió el miedo.
Y si hoy levantaron muros, mañana levantarán más.
Pero ninguno, ninguno será capaz de detener lo inevitable:
México despertó, y cuando un país despierta, ningún poder alcanza para volver a dormirlo.
Ese es su verdadero terror.
Y esa, nuestra verdadera fuerza.

