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16 noviembre, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** La Ciudad que detiene, oculta y miente

Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, lunes 17 de noviembre. –
La noche del 15 de noviembre expuso algo que el poder ha intentado negar durante años: en la Ciudad de México no sólo se reprime, también se desaparece burocráticamente. A plena luz, frente a cámaras, frente a ciudadanos que aún creen que aquí no pasa lo que pasa en el resto del país.

Pero sí pasa.

Cientos de jóvenes marcharon para exigir justicia y seguridad. Minutos después, la autoridad respondió con detenciones indiscriminadas, incomunicaciones, carpetas inventadas, traslados opacos y una estrategia tan vieja como el autoritarismo: quitarles el nombre a las personas para convertirlas en expedientes.

El Estado capitalino —ese que presume modernidad, derechos humanos y policía “capacitada”— mostró su verdadero rostro:
uno que arrastra mujeres como si fueran botín de guerra,
uno que desaparece temporalmente a manifestantes bajo la sombra de turnos, protocolos y pretextos,
uno que amenaza, infiltra y fragmenta a quienes buscan información.

La Ciudad que se jacta de progresista terminó replicando la lógica que dijo combatir.

Porque cuando un gobierno retiene a sus ciudadanos sin informar dónde están,
cuando les inventan delitos,
cuando oculta listas,
cuando obliga a las familias a organizar comités, mapas, horarios y vigilias para encontrar a los suyos,
ese gobierno ya cruzó la línea:
se convirtió en un administrador de la desaparición.

No son casos aislados.
No son errores de procedimiento.
No es un caos operativo.
Es una decisión política.

Y aun así, la memoria resiste.

Los nombres que el Estado intentó borrar ya están escritos en cientos de chats, cuadernos improvisados y pantallas que hierven.
Los videos circulan.
Los testimonios sobreviven.
Las organizaciones están de pie.

Por eso esta editorial no es sólo un señalamiento.
Es un aviso.

Lo que ocurrió el 15 y 16 de noviembre queda registrado:
la Ciudad de México ya no puede mentirnos sobre lo que es capaz de hacer.

La memoria que incomoda al poder está viva.
Y mientras esa memoria exista, ningún gobierno podrá ocultar lo que la ciudadanía ya vio:
que en esta capital, tan llena de discursos,
la democracia se pone a prueba cada vez que alguien desaparece en manos del Estado.

Y esta vez,
fallaron.

La noche en que la ciudad ocultó a sus detenidos 

La tarde posterior a la marcha del 15 de noviembre amaneció partida en dos: el eco de los jóvenes que reclamaron justicia en el Ángel de la Independencia y el silencio burocrático de una Ciudad que, una vez más, decidió ocultar cuerpos, nombres y destinos.

La persecución no terminó en el Zócalo.
Continuó en los Ministerios Públicos.

A las 1:28 de la tarde, un mensaje detonó la alarma en uno de los grupos de apoyo:

—¿No todos están por homicidio o sí?

La respuesta llegó como un desgarro:

—No, también lesiones y robo.

Luego, otro:

—Recuerden que van a estar a expensas de que les fabriquen delitos a los detenidos.

Ahí comenzó la otra marcha: la de madres, padres, hermanas, acompañantes, abogados y ciudadanos que no alcanzaban a cubrir tantas historias quebradas en un mismo día.

Los abogados y la primera defensa real: los amparos

Mientras la confusión crecía, los abogados actuaron.
Presentaron amparos en favor de las siguientes personas:

  1. Perla Verónica Galva Bernalm.
  2. Quetzal Arturo González Rojas.
  3. Sergio David Velazco.
  4. Alexis Cruz Villavicencio.
  5. Hugo Esteban Colín Arizmendi.
  6. Sergio David Velasco Rodríguez.
  7. Federico Orozco Torres.
  8. Fernando Escobar Herrera.
  9. Gabriel Pérez Rango.
  10. Alberto González Mancilla.
  11. Luis Fernando Caballero Escobar.
  12. Eduardo Josafat Carreón Ramírez.
  13. José Enrique Arriola Bocanegra.
  14. Brayan Alexis Olivares Ramírez.
  15. Daniela Tuzain Camberos.
  16. Alfonso Orozco Cruz.
  17. José Luis Jiménez Portillo.
  18. Sofía León Barrera.
  19. Brayan Mario Mora Urióstegui.
  20. Daniel David Rocha González.
  21. José Luis Matus Altamirano.

La defensa ciudadana llegó antes que cualquier versión oficial.

La ciudad que desaparece gente a plena luz 

Nadie sabía con certeza quién estaba detenido, en qué estado o bajo qué carpeta. Las autoridades repetían frases mecánicas:

—“Por temas de seguridad… no podemos decir más…”.

Los familiares pedían lo básico: confirmar vida.

Mientras tanto, advertencias internas revelaban el miedo:

—“La SSC no es parte de nosotros. Salga o denunciaremos”.

Las listas que nadie quería escribir.

Detenidos en MP Cuauhtémoc 1

(Lerdo y Manuel González)

*Sergio David Velasco Rodríguez.
*José Luis Matus Altamirano.
*Daniel David Rocha González.
*Brayan Mario Mora Urióstegui.
*Sofía León Barrera.
*José Luis Jiménez Portillo.
*Alfonso Orozco Cruz.
*Alexis Cruz Villavicencio.
*Brayan Alexis Olivares Ramírez.
*José Enrique Arriola Bocanegra.
*Eduardo Josafat Carreón Sánchez.
*Luis Fernando Caballero Escobar.
*Alberto González Mancilla.
*Gabriel Pérez Rango.
*Fernando Escobar Herrera.
*Quetzal Arturo González Rojas.
*Federico Orozco Torres.
*Francisco Colin García.
*Perla Verónica Galván.
*Daniela Tuzain Camberos.

“Muchos no tienen familiares aquí. Hay que compartir”, escribió alguien.

Detenidos en MP Venustiano Carranza (12 confirmados)

*Fátima Jacal López.
*Jairo Misael Campos Torres.
*Óscar Tonatiuh Benítez Martínez.
*José Ángel Paz Hernández.
*Mildre Giovanna Zavala Jurado.
*Emilio Vázquez Arévalo.
*Said Alfaro Solache / Xolache.
*Luz Argüelles Gallegos.
*Sofía Cresencio Zepeda.
*Ian Sabon Miranda.
*Sebastián Abad Barajas.
*Carlos Cruz Guillén.

La lista crecía como una herida abierta.

La conversación que nunca debió existir 

En los MP, los funcionarios recitaban números de carpeta:

—“¿Les doy el número de carpeta? 

—“Traigan su acta. Todo debe entroncar”.

La burocracia como arma.
El tiempo como castigo.

El miedo a que les fabriquen delitos 

Los abogados advertían:

—“Paginen, revisen cámaras del C5, hagan planimetrías…”.

Una mujer preguntó:

—“¿Lesiones contra quién? ¿Y robo de qué?”

La respuesta fue un murmullo:

—“Lesiones contra autoridades… y robo”.

Un robo sin objeto.
Una acusación sin contexto.
La maquinaria perfecta.

La ciudad que amenaza a quien pregunta 

Miedo a infiltrados.
Miedo a suspensiones.
Miedo a que la defensa se rompiera desde adentro.

La desconfianza como herramienta de control.

Los 32 nombres que la ciudad trató de borrar 

No son desaparecidos en fosas.
Son desaparecidos burocráticos, tragados temporalmente por el aparato estatal.

La represión no acabó en el Zócalo.
Siguió en escritorios, pasillos y ventanillas.

La organización ciudadana como único escudo 

La ciudadanía hizo lo que la autoridad no:

  • mini comités
  • geolocalización
  • testimonios
  • revisión de cámaras
  • mapeos
  • mensajes coordinados

La defensa civil sustituyó al sistema de justicia.

La menor que no van a borrar 

Este 16 de noviembre no sólo se buscan nombres:
se defiende el derecho a protestar,
a no ser criminalizado,
a no desaparecer dentro del Estado.

Esa memoria —la que incomoda, la que arde—
sobrevivirá a la noche más oscura.

 Hay muchos videos…

Vamos a hacer trabajo de gabinete. Hay muchos videos de cómo la #Policía arrastraba a mujeres, casi niñas indefensas; parecían prisioneros de guerra.
No sea que la #CI fabricada quieran convertirlas en víctimas de los ahora detenidos.