De la Ficción a la Realidad
23 noviembre, 2025La 4T ya no transforma… sólo destruye

Con Tlatelolco TV / Nacho Arellano
Ciudad de México, lunes 24 de noviembre.- Lo ocurrido esta semana en el Congreso de la Ciudad de México no es un episodio aislado ni un arrebato improvisado. Es la confirmación de algo que muchos se negaban a aceptar: la 4T dejó de transformar hace tiempo. Hoy, su proyecto se sostiene no en el cambio, sino en el miedo; no en la esperanza, sino en el señalamiento; no en la verdad, sino en la fabricación del enemigo.
En la mesa de análisis del Paquete Económico 2026, Morena hizo lo que mejor sabe hacer cuando el escrutinio los alcanza: destruir al mensajero. No debatir, no argumentar, no justificar. Destruir.
El blanco de la semana fue la Alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, convertida por el oficialismo en una especie de hereje política por atreverse a incomodar al poder y cuestionar el manejo del presupuesto.
Y como siempre, cuando la crítica molesta, el régimen recurre a la mentira.
La acusaron de obligar a jóvenes a asistir a la marcha de la #GeneraciónZ.
No presentaron una sola prueba.
No les hizo falta.
Les bastó con el escándalo.
La 4T ya opera como el viejo régimen que tanto denunció
Mientras la discusión presupuestal se desmoronaba, las diputadas morenistas se dedicaron a hostigar, insinuar, manipular y desviar.
¿El objetivo?
Desgastar a quien estorba.
Silenciar a quien cuestiona.
Doblegar a quien no se somete.
La 4T prometió regeneración moral.
Hoy, lo que ofrece es regeneración del autoritarismo.
El mismo guion del PRI más rancio, pero con nuevos colores y nuevos slogans.
Cuando un gobierno pierde el rumbo, destruye lo que no puede controlar
Es una lógica simple y brutal:
Si un movimiento juvenil les estorba, lo desacreditan.

Si una alcaldesa les cuestiona, la atacan.
Si una pregunta les incomoda, la sepultan bajo acusaciones.
La 4T ya no construye consensos:
los aplasta.
Ya no guía a la ciudadanía:
la confronta.
Ya no defiende el diálogo:
lo convierte en amenaza.
El poder que prometió ser diferente, hoy se comporta como una maquinaria que arrasa con todo lo que no puede cooptar.
Y ahora, el cierre que muchos temen admitir:
**La 4T ya no es un proyecto político.
Es un proyecto de demolición**
Demolición del debate.
Demolición de la transparencia.
Demolición de las voces críticas.
Demolición de cualquier construcción democrática que no puedan controlar.
Cierre radical, sin anestesia

Que quede escrito, documentado y denunciado:
La 4T no transforma.
La 4T destruye.
Destruye instituciones, destruye contrapesos, destruye confianza, destruye el derecho a disentir.
Y cuando la historia vuelva a revisar este periodo, no encontrará transformación, sino ruinas:
ruinas de diálogo, ruinas de credibilidad, ruinas de democracia.
Desde Con Tlatelolco TV lo decimos sin miedo:
no hay proyecto de nación que valga si su mecanismo es el silencio impuesto, la persecución política y la mentira institucionalizada.
El fuego no viene de afuera.
El fuego viene del propio gobierno.
Y la ciudad —esta ciudad que siempre resiste— tendrá que decidir pronto si permite que ese incendio avance…
o si lo enfrenta antes de que no quede nada por salvar.


