De pequeña venía a jugar en el tobogán: Diana Sánchez
23 noviembre, 2025*** “Me hacía feliz. Jamás voy a olvidarlo”, recordó ante cientos de vecinos

Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 23 de noviembre de 2025.- La explanada de la Escuela Secundaria 16 “Pedro Díaz” vibraba no solo por la multitud reunida, sino por el estruendo de los cohetes que, a cada momento, marcaban los puntos del informe de la diputada local Diana Sánchez Barrios.
Era un mensaje claro: que toda la Alcaldía Cuauhtémoc la escuchara.
Desde el Corazón de Tlatelolco y frente a los habitantes, la legisladora abrió su discurso desde el territorio íntimo de su memoria. “Esta Alcaldía me vio nacer, sonreír, llorar… aquí atrás de este escenario, de pequeña venía a jugar en un tobogán que había”, recordó con la voz quebrada.
“Ese tobogán me hacía feliz. Jamás voy a olvidarlo”.
La escena contrastaba con la fuerza del presente: una mujer que, después de 42 años, volvía a sus pasillos de infancia ya no como la niña de suéter amarrado al viento, sino como diputada en ejercicio de rendición de cuentas.
Tlatelolco: memoria viva, resistencia permanente
Mientras el público coreaba “¡alcaldesa!”, Sánchez Barrios subrayó que eligió Tlatelolco por su carga simbólica: “Este lugar es resistencia, es rebeldía, es memoria viva de la Ciudad y del país”.
Los cohetes volvían a estallar, sacudiendo las ventanas de los edificios y amplificando cada frase clave de su mensaje: que el comercio popular es raíz histórica, que el espacio público es un derecho, que la justicia no se decreta desde escritorios, sino desde la vida de la gente que trabaja en las calles.
El comercio popular como línea de vida
La diputada defendió los cinco ejes de su primer año legislativo: comercio popular, grupos de atención prioritaria, seguridad y justicia, gestiones ciudadanas y desarrollo económico.
“¿Qué justicia puede haber en criminalizar la lucha por sobrevivir?”, cuestionó, sincronizada con otro estallido de pólvora que retumbó entre los edificios de la Unidad.
Sánchez Barrios anunció la instalación del Consejo Consultivo para el Ordenamiento de la Vía Pública del Centro Histórico, y presentó la iniciativa para crear el Parlamento Abierto del Comercio Popular, mecanismos que —aseguró— abrirán espacios de diálogo real para quienes nunca han sido escuchados.

El derecho a la Ciudad: existir sin miedo
“Luchamos por un espacio público incluyente”, afirmó.
“No puede ser privatizado ni reducido a mercancía. Aquí nos tocó vivir. Aquí nos toca cuidarlo y defenderlo”.
Volvió a sonar un cohetón, como si el propio barrio respondiera.
La diputada insistió en que el espacio urbano debe ser un territorio libre: donde el comercio se ejerza sin persecución, donde la diversidad sexual camine sin estigma, donde las autoridades garanticen servicios de calidad y participación ciudadana.
Un cierre desde la vida y desde la pérdida
Al final, el tono cambió. Sánchez Barrios pidió un aplauso para su primo David y para Víctor, comerciantes que la acompañaron durante años en su lucha.
“Donde quiera que estén, mi eterno agradecimiento”, indicó.
El público respondió con fuerza; y sí, con otro trueno de pólvora.
Mientras el eco de los cohetes se expandía por Tlatelolco, quedó la escena de una mujer que volvió al lugar donde creció para rendir cuentas, pero también para devolver memoria, dignidad y causa a quienes —como ella— han vivido toda su vida defendiendo el derecho a existir en la Ciudad.


