Fundación Sor Juana: un desayuno para unir almas y devolverle al barrio sus valores

Fundación Sor Juana: un desayuno para unir almas y devolverle al barrio sus valores

10 diciembre, 2025 0 Por Staff Redaccion

Redacción / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, miércoles 10 de diciembre de 2025.- La mañana del domingo se abrió un paso de esperanza. Dentro del salón principal, decorado con luces navideñas, la “Fundación Sor Juana” celebró su tradicional Desayuno Navideño 2025, un convivio que no solo reunió a familias enteras, sino que tejió una red de emociones, abrazos y certidumbres: la solidaridad sigue viva, y en Cuauhtémoc late fuerte.

Hubo música, risas, rifas y un momento inesperado que arrancó aplausos: la presencia del grupo internacional “Niche”, que volvió fiesta la mañana y convirtió el evento en un pequeño milagro decembrino.

Un mensaje desde el corazón

La primera voz que tomó el micrófono fue la de Grecia Piñón, joven psicóloga, presentadora incansable y alma inquieta de la fundación:

> “Trabajamos con personas que muchas veces no cuentan con un espacio seguro para expresar lo que sienten. La fundación es ese refugio. Aquí la gente entiende, afronta, sana. Vienen talleres de autoestima, relaciones sanas, prevención del suicidio… Gracias por hacer posible que esta atención llegue a quien más lo necesita”.

Sus palabras abrieron el tono humano que marcaría toda la jornada. Se proyectó un video mostrando meses de trabajo territorial: la entrega alimentaria, las brigadas, las visitas casa por casa. Las imágenes hicieron vibrar la sala.

El reconocimiento a los liderazgos

Uno a uno, líderes sociales, vecinos y figuras territoriales fueron tomando la palabra. Primero, la licenciada Lorena Alvarado, quien recordó el esfuerzo de recorrer colonias y tocar puertas:

> “Les pido unidad. Estamos trabajando por la alcaldía, con un hombre de palabra que ha cumplido todo lo que promete”.

Más tarde habló el licenciado José Luis Rodríguez “El Puma”, quien advirtió el sentido social profundo de la organización:

> “Estamos rescatando valores. La familia es el primer territorio. La disciplina es la base. El humanismo es el camino”.

El auditorio asentía. Y así siguieron los aplausos cuando fue presentado el vicepresidente de la fundación, Andrés Aguirre, quien recordó el origen comunitario del proyecto:

> “La Fundación Sor Juana no solo es un equipo: somos una gran familia. Y en la familia se ayuda, se motiva y se abraza”.

La nueva estructura humana: valores, territorio, acompañamiento

El evento continuó entre presentaciones, agradecimientos y abrazos. Subió al escenario el tesorero, Carlos Zárate, para humanizar aún más el trabajo:

> “Estamos en el corazón vibrante de la Ciudad de México. Esta fundación hace una labor increíble basada en el humanismo. Reconozcámonos para seguir organizándonos”.

Más tarde se recordó el nacimiento de la fundación en 2017, cuando un grupo de jóvenes universitarios —encabezados por Edmundo, presidente actual— sembró la idea de devolverle a la comunidad sus valores esenciales: altruismo, donación, humildad.

Desde entonces, dijo el propio Edmundo Hita, se ha construido un tejido que hoy se sostiene en tres ejes fuertes:

1. Atención a personas con discapacidad.

El momento más emotivo llegó cuando subió al escenario la señora Lucero Martínez con su hijo, para pedir apoyo para estudios médicos. Se presentaron también dispositivos auditivos donados por la fundación, costosos y difíciles de conseguir, pero entregados “con cariño, con lucha y con corazón”.

2. Apoyo comunitario, territorial y familiar.

Líderes de Cuauhtémoc recordaron que la unión hace la fuerza, que nadie avanza solo y que el trabajo colectivo es la única forma de transformar realidades duras.

3. Participación social y vida pública.

Se afirmó que la ciudadanía debe incidir, organizarse, caminar su propio territorio y defenderlo.

No salimos en televisión diciendo discursos —se dijo—. Somos gente de carne y hueso que trabaja para su barrio”.

La palabra de las lideresas

Subió al escenario Geraldine, integrante de la fundación Amor sin Raza, para celebrar la entrega diaria:

> “Es un honor acompañar a quienes se levantan cada mañana a tocar puertas, escuchar, dialogar y caminar”.

También se entregó un reconocimiento especial a la licenciada Claudia, por su compromiso y su presencia constante en el territorio.

Los jóvenes: la fuerza que viene

Uno de los momentos más potentes fue la intervención de un estudiante preparatoriano, quien compartió la escena que lo marcó en su primer evento:

> “Vi a una señora mayor, triste, caminando con bastón. Cuando recibió apoyo, su rostro se iluminó. Comprendí que ayudar cambia vidas. Somos jóvenes, sí, pero también somos vecinos, hijos, ciudadanos. Podemos transformar escuelas, colonias, nuestro país”.

El aplauso fue largo, cálido. Muchos se limpiaron las lágrimas.

Un cierre de familia

Al final, los líderes territoriales subieron al escenario. Se nombró a los coordinadores, se reconoció a los equipos, y se entregó una sorpresa al presidente de la fundación, Edmundo, por su trabajo incansable:

> “Todos los días das lo mejor. Gracias por ser padre, hermano, compañero y por sostener este gran equipo”.

Entre regalos, abrazos y música, el desayuno volvió a la esencia de la fundación: el valor de la comunidad, esa fuerza que solo existe cuando se comparte, cuando se acompaña, cuando se mira a los ojos y se extiende la mano.

La música estalló. La familia Sor Juana celebró.

Y 2026 se asomó con un mensaje firme:

En Cuauhtémoc la solidaridad se construye caminando, y nadie se queda atrás.