Cuando la palabra colectiva entra al recinto legislativo
16 diciembre, 2025
*** Suscribe IECM convenio para la Consulta sobre Derechos de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas y Afromexicanas con el Congreso local
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, martes 16 de diciembre de 2025.— El Salón “Benita Galeana” del Congreso de la Ciudad de México dejó de ser, por unas horas, un espacio de discursos formales para convertirse en un territorio simbólico donde la palabra colectiva tomó asiento.
Ahí, entre miradas atentas y carpetas oficiales, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) y el Congreso capitalino, junto con organismos y dependencias locales, suscribieron el Convenio de Colaboración Interinstitucional para Fortalecer las Etapas de Consulta Previa, Libre e Informada, en el marco del proceso de armonización constitucional de los derechos de los pueblos y barrios originarios, comunidades indígenas residentes y comunidades afromexicanas de la capital.
La firma del convenio no fue presentada como un acto administrativo más, sino como una toma de posición política y ética: reconocer que la Ciudad de México no puede legislar de espaldas a su raíz pluricultural. Con este acuerdo, el IECM refrenda su compromiso de fortalecer los mecanismos de consulta y participación, garantizando el respeto a los derechos colectivos y avanzando hacia una capital incluyente, donde las leyes se construyan con la voz viva de quienes han habitado históricamente el territorio.
Desde el presídium, la consejera presidenta del IECM, Patricia Avendaño Durán, subrayó que reconocer y respetar los usos, costumbres, tradiciones y formas de organización comunitaria no es una concesión, sino el ejercicio pleno de derechos en una ciudad pluriétnica, pluricultural y plurilingüe.
“Ponemos el aprendizaje del Instituto Electoral de la Ciudad de México a disposición del Congreso y de todas las autoridades”, afirmó Avendaño Durán. Recordó que el IECM ha recorrido barrios, pueblos y comunidades para identificar ámbitos territoriales, reconocer a sus representantes y comprender las dinámicas propias de cada comunidad. Una experiencia que ahora se convierte en herramienta para fortalecer la consulta como derecho y no como simulación.
El presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, Jesús Sesma Suárez, fue enfático al señalar que la consulta no debe entenderse como un trámite ni como un requisito que se cumple para avanzar en la agenda legislativa. “La participación sin retroalimentación no es participación”, sentenció. Y dirigió un mensaje directo a los pueblos, barrios originarios y comunidades afromexicanas: su palabra importa, su experiencia importa y su intervención en este proceso no termina con la firma del convenio.
En la misma línea, la diputada Paula Alejandra Pérez Córdova, presidenta de la Comisión de Pueblos y Barrios Originarios, Comunidades Indígenas Residentes y Comunidades Afromexicanas, definió el convenio como una oportunidad histórica. Una herramienta “dinámica y viva” que permitirá fortalecer las capacidades institucionales y construir una ruta compartida con los pueblos y comunidades, respetando sus tiempos, sistemas de gobierno y formas de organización.
Pérez Córdova explicó que el acuerdo surge de una matriz estratégica que permitirá identificar consultas vigentes y futuras, establecer un cronograma claro y reconocer que las comunidades no son homogéneas ni estáticas, sino sujetos colectivos con dinámicas propias.
El convenio establece mecanismos de coordinación para fortalecer el diseño, desarrollo y seguimiento de las consultas previas, libres e informadas, asegurando el reconocimiento de la diversidad cultural. En este proceso, el IECM aportará observación imparcial cuando sea procedente, instrumentos participativos, metodologías de registro y sistematización, así como el diseño de cédulas y relatorías que permitan recoger las aportaciones comunitarias y darles cauce institucional.
Así, en un recinto acostumbrado al lenguaje jurídico, la jornada dejó una certeza: sin la voz de los pueblos, no hay armonización constitucional posible. La consulta, entendida como diálogo y no como formalidad, se coloca en el centro de una ciudad que busca reconocerse a sí misma desde su diversidad histórica y cultural.


