2026, T-MEC: una encrucijada

2026, T-MEC: una encrucijada

23 diciembre, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** México y Estados Unidos: una relación comercial vigente

** Por Mauro Huerta Díaz

Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, miércoles 24 de diciembre de 2025.- A pesar de los pronósticos adversos, durante 2025 México se mantuvo como el principal socio comercial de Estados Unidos.

Ello ocurrió no obstante los aranceles aplicados a diversos productos nacionales y la retórica hostil del gobierno de Donald Trump.

Los flujos comerciales continuaron dinámicos y las cadenas de valor siguieron operando, en gran medida porque numerosas empresas estadounidenses dependen de insumos mexicanos para producir, abastecerse y competir.

A su vez, México requiere que esta maquinaria continúe funcionando por su impacto directo en el empleo, las exportaciones y la inversión.

Preparativos rumbo a la revisión de 2026

Aunque la revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está programada para julio de 2026, los tres países ya se encuentran inmersos en una intensa fase de preparación. México, Canadá y Estados Unidos abrieron períodos de consulta pública y, de manera contundente, una abrumadora mayoría de actores económicos, sociales y académicos se ha pronunciado a favor de la permanencia del acuerdo.

Un ambiente político enrarecido

La revisión del tratado inicia en un contexto complejo. Más de 500 organizaciones empresariales de Estados Unidos enviaron recientemente una carta al representante comercial, Jamieson Greer, en la que subrayan que el T-MEC sostiene alrededor de 13 millones de empleos.

Sin embargo, también expresan un temor latente: que la agenda política de la Casa Blanca termine por contaminar la negociación.

Seguridad y narcotráfico como instrumentos de presión

La lucha contra el narcotráfico y la inseguridad tiene un peso indirecto, pero crítico, en la revisión del T-MEC, especialmente de cara a 2026.

Aunque se trata fundamentalmente de un acuerdo comercial, Estados Unidos utiliza estos temas como instrumentos de presión política y económica contra México.

Donald Trump busca, por distintas vías, amedrentar al país; sin embargo, es importante subrayar que el T-MEC no contiene un capítulo que obligue explícitamente a México a cumplir métricas específicas en materia de combate al crimen organizado.

Presión política y generación de incertidumbre

En consecuencia, el narcotráfico no es un factor que pueda detener legalmente al T-MEC —a diferencia de disputas en materia energética o laboral—, pero sí funciona como un mecanismo de presión política para generar incertidumbre, desalentar a inversionistas y justificar posturas de renegociación más duras por parte de la administración estadounidense.

Aranceles, migración y asimetrías económicas

Otros elementos de presión utilizados por Estados Unidos se basan en la asimetría de poder económico y en la dependencia de México del mercado estadounidense.

La amenaza más poderosa es la imposición de aranceles punitivos —como ocurrió anteriormente con el acero y el aluminio— o incluso la posibilidad de retirarse del T-MEC si no se cumplen determinadas exigencias.

Asimismo, aunque el tratado es comercial, Estados Unidos suele vincular la cooperación económica con la seguridad fronteriza y la migración.

La amenaza arancelaria puede emplearse para obligar a México a intensificar el control migratorio en su frontera sur.

Certidumbre jurídica y preocupaciones empresariales

A este escenario se suma que diversos grupos empresariales estadounidenses han expresado preocupación y desconfianza respecto al sistema de procuración de justicia y al Poder Judicial en México.

Este argumento se utiliza para señalar una supuesta falta de certidumbre jurídica y exigir mayores garantías a la inversión en el marco del T-MEC.

El punto de inflexión: 2026

La revisión de 2026 representa el primer gran punto de inflexión del tratado. Si los tres países alcanzan un consenso, la vigencia del acuerdo se extendería por 16 años más, hasta 2042, con una revisión intermedia en 2032.

En caso contrario, el tratado no expiraría de inmediato, pero entraría en una fase de revisiones anuales que incrementaría la incertidumbre sobre su futuro.

La estrategia de México

México enfrenta un escenario complejo y ha iniciado un trabajo intenso para construir una postura unificada y sólida.

La Secretaría de Economía ha convocado a consultas con cámaras, asociaciones y empresas de más de 30 sectores estratégicos —automotriz, aeroespacial, agroindustria, energía y servicios financieros, entre otros— para recabar insumos técnicos y definir prioridades nacionales.

Además, mantiene una coordinación política con el Senado de la República, instancia encargada de ratificar cualquier modificación al acuerdo.

Riesgos de una renegociación profunda

Hasta el momento, la postura oficial sostiene que la revisión “va por buen curso” y que el objetivo central es preservar la certidumbre del T-MEC y aprovechar las oportunidades de integración regional.

No obstante, exfuncionarios han advertido que una eventual nueva administración estadounidense podría no conformarse con una revisión técnica y buscar una renegociación más profunda, o incluso acuerdos bilaterales separados con México y Canadá, lo que incrementaría la inestabilidad.

Canadá y la posibilidad de un aislamiento mexicano

Canadá, al igual que México, buscará preservar la estabilidad del tratado. Históricamente, ambos países han coordinado posiciones para enfrentar mejor las presiones de Estados Unidos.

Sin embargo, tanto Estados Unidos como Canadá han solicitado consultas formales bajo el Capítulo 31 del T-MEC, al argumentar que las políticas mexicanas que priorizan a las empresas estatales —CFE y PEMEX— discriminan a empresas privadas en los sectores eléctrico y de hidrocarburos.

En este contexto, no puede descartarse que Canadá acepte, en algún momento, una estrategia estadounidense de negociación bilateral con México, aislando la posición mexicana y haciéndola más vulnerable a las exigencias de Washington.

México no puede darse el lujo de llegar solo a la mesa. La incertidumbre política asociada al factor Trump mantiene la moneda en el aire y añade una capa adicional de complejidad al proceso.

** Mauro Huerta Díaz. Diputado Federal, LVIII Legislatura. Maestro en Derecho Fiscal, por la Universidad de La Rioja.