Celebraciones litúrgicas: cuando el tiempo se vuelve oración

Celebraciones litúrgicas: cuando el tiempo se vuelve oración

26 diciembre, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** Cierre de 2025 e inicio de 2026

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, viernes 26 de diciembre de 2025.- El año se va despidiendo con pasos lentos, casi reverentes, mientras las campanas de la fe marcan el pulso de un tiempo que se cierra y de otro que comienza. En el corazón espiritual de México, la Arquidiócesis Primada convoca a los fieles a vivir el tránsito entre 2025 y 2026 no como un simple cambio de calendario, sino como un acto profundo de esperanza, memoria y renovación interior.

Bajo la guía pastoral del Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de

México, la Iglesia propone un camino litúrgico que abraza la Navidad, culmina el Año Jubilar y

se proyecta hacia el Año Nuevo como promesa viva de fe.

El jueves 25 de diciembre, al mediodía, la Catedral Metropolitana se convierte en un pesebre

vivo. La Santa Misa de Navidad reúne a familias enteras, a quienes llegan con gratitud y a

quienes cargan silencios y ausencias. En ese espacio solemne, donde la piedra guarda siglos de

oración, la celebración recuerda que Dios irrumpe en la historia desde la fragilidad, desde lo

pequeño, para devolver sentido al mundo.

Días después, el domingo 28 de diciembre, al caer la tarde, la misma Catedral será testigo de un

momento cargado de simbolismo y emoción espiritual: la Clausura del Año Jubilar y el Cierre de

la Puerta Jubilar, a las 18:00 horas. No es solo una puerta la que se cierra; es un tiempo de gracia

extraordinaria el que se recoge en la memoria del pueblo creyente.

La Puerta Jubilar, abierta solo cada 25 años o en ocasiones excepcionales, ha sido durante este

tiempo signo visible de Cristo, puerta de salvación. Cruzarla implicó para miles de fieles un

gesto íntimo y profundo: dejar atrás culpas, miedos y rencores, para caminar hacia la

misericordia. El cierre de este umbral sagrado representa, para muchos, la última oportunidad de

sellar un proceso de conversión, reconciliación y renovación de la fe.

Por último, el jueves 1 de enero de 2026, el nuevo año nacerá bajo el manto de la Virgen. En la

Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, a las 12:00 horas, la Santa Misa de Año Nuevo será

ofrecida como oración colectiva por la paz, la justicia y la dignidad humana. Allí, donde late el

corazón espiritual del país, los fieles encomendarán sus anhelos, sus luchas y sus esperanzas al

inicio de un nuevo ciclo.

Estas celebraciones no son únicamente actos litúrgicos; son estaciones del alma. Marcan el cierre

de un año herido y esperanzado, y el comienzo de otro que se abre como promesa. La

Arquidiócesis Primada de México extiende la invitación a vivirlas con el corazón abierto,

conscientes de que la fe, como el tiempo, se camina paso a paso, con la certeza de que cada final

puede ser también un nuevo comienzo.