La ciudad que avanza a vuelta de rueda
18 enero, 2026
*** La ciudad atrapada entre el volante y la urgencia de moverse
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 18 de enero de 2026.- Cada mañana, la Ciudad de México despierta con un murmullo metálico: motores encendidos, claxon impaciente, motocicletas que se cuelan entre carriles y autos detenidos como piezas de un rompecabezas sin salida. El tiempo se estira en los cruceros, en los distribuidores viales, en las avenidas que prometieron fluidez y hoy entregan espera.
Este paisaje cotidiano no es casual. Es el reflejo de un modelo de movilidad que, poco a poco, ha ido desplazando al transporte público y empujando a miles de personas hacia la motocicleta y el vehículo particular.
El diagnóstico que pone números al caos
El fenómeno quedó documentado en el diagnóstico “Ejes para la Movilidad”, elaborado por asociaciones civiles, empresas, organizaciones del transporte, académicos y especialistas, y entregado al Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, así como a representantes del Congreso local, durante el Primer Foro de Transporte Público y Movilidad.
El documento será insumo clave para la elaboración del Plan General de Desarrollo 2025-2045, la hoja de ruta que marcará el rumbo de la ciudad durante las próximas dos décadas.
Una ciudad motorizada hasta el límite
Hoy, en la Ciudad de México circulan alrededor de 6.4 millones de vehículos de motor —autos, camiones y motocicletas—, lo que equivale a un vehículo por cada 1.4 habitantes. Si se suman los automotores del Estado de México, la región concentra casi 30 por ciento de todos los vehículos registrados en el país.
El crecimiento es acelerado y constante. La motocicleta, en particular, se ha convertido en una alternativa ante la lentitud del transporte público y la saturación vial, aunque su proliferación también incrementa el desorden y el riesgo en las calles.
El peso invisible del transporte público
Paradójicamente, mientras el automóvil gana espacio físico, el transporte público sostiene la movilidad real de la ciudad. De los 34.6 millones de viajes diarios que se realizan en la CDMX, 15.5 millones se hacen en transporte público.
De estos, 11.5 millones corresponden a unidades concesionadas —microbuses, vagonetas y autobuses— operadas por hombres camión y empresas del sector. Son ellos quienes mueven, todos los días, a la mayoría de la población, aunque lo hagan desde la precariedad, la saturación y la falta de reconocimiento.
El costo del tiempo perdido
La congestión vial ya no es solo una molestia: es un problema estructural de desarrollo urbano. El estudio señala que los capitalinos pierden más de 150 horas al año atrapados en el tránsito.
Ese tiempo se traduce en estrés, desgaste físico, afectaciones a la salud mental, pérdida de productividad y oportunidades que nunca llegan. La ciudad paga el precio en competitividad económica y calidad de vida.
Décadas mirando al automóvil
Los especialistas advierten que el crecimiento del automóvil y la motocicleta no es una coincidencia, sino la consecuencia de décadas de organizar la movilidad alrededor del coche, mientras el transporte público no logró consolidarse como una opción confiable, integrada y prioritaria.
Obras aisladas, rutas inconexas y regulaciones sin diálogo con la realidad han atendido síntomas, pero no el problema de fondo.
Instituciones fragmentadas, ciudad detenida
El diagnóstico es contundente: la movilidad no se resuelve con decisiones parciales. Hoy, la ciudad opera con competencias fragmentadas, responsabilidades poco claras y decisiones desarticuladas, cuyo costo ha recaído tanto en los usuarios como en los transportistas.
De ahí la urgencia de contar con autoridades de movilidad que no solo regulen, sino que planeen, coordinen, evalúen y diseñen los sistemas desde la experiencia cotidiana de quienes los usan y desde la realidad financiera de quienes los operan.
El empobrecimiento del transporte
En su conclusión, los especialistas lanzan una afirmación clave: el modelo que pauperizó al transporte público no nació pobre; se empobreció.
Decisiones fragmentadas, falta de acompañamiento técnico, ausencia de certidumbre y modelos de negocio que descargaron todo el riesgo en el hombre camión fueron debilitando un sistema que hoy sobrevive con dificultad.
Una ruta distinta hacia el futuro
Revertir este escenario, advierten, exige una política integral, con acompañamiento técnico, financiero y regulatorio, no solo exigencias y sanciones.
Las propuestas contenidas en el documento alimentarán el Eje XVII de Movilidad sustentable, articulada y accesible del Plan General de Desarrollo 2025-2045.
Porque mientras la ciudad siga apostando al volante individual, el tráfico seguirá ganando la partida. Y porque el verdadero movimiento —coinciden los especialistas— empieza cuando el transporte público vuelve a ser el corazón que mueve a la ciudad.


