Los vulnerables que nos dejan vulnerables

Los vulnerables que nos dejan vulnerables

6 febrero, 2026 0 Por Staff Redaccion


*** La justicia ausente: detienen, sueltan y Tlatelolco paga el costo

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, viernes 6 de febrero de 2026.- En Tlatelolco la palabra “vulnerable” se repite como una consigna institucional. Se usa en comunicados, en discursos, en recorridos interinstitucionales, en informes, en mesas de trabajo.

Y sí: vulnerable es quien duerme en la calle. Vulnerable es quien no tiene documentos, ni red familiar, ni techo, ni un lugar seguro para descansar.

Pero en Tlatelolco hay otra vulnerabilidad que nadie quiere nombrar: la de la comunidad entera cuando el Estado y las instituciones deciden ausentarse.

Porque cuando roban cable, cuando arrancan barandales, cuando roban tuberías de gas, cuando desmantelan herrería de edificios, cuando se detiene a un presunto responsable y se le suelta por “falta de denuncia”, lo que queda no es un problema social: lo que queda es una ciudad sin justicia.

Y una comunidad convertida en rehén.

Un rostro repetido en la Tlatelolco del abandono

Residentes tlatelolcas, de acuerdo con una publicación difundida por este medio, el jueves 5 de enero, identificaron a un presunto hombre en situación de calle.

No se trata de un señalamiento impulsivo ni de un prejuicio. Se trata de la memoria vecinal: esa que se construye cuando la autoridad no responde y la comunidad aprende a observar, a reconocer patrones, a detectar riesgos.

El testimonio compartido entre vecinos fue contundente:

Detenido al menos dos veces. Roba cable, roba barandales, robo de tubo de gas y roba herrería de edificios. Hallándole cuchillotes”.

Detenido al menos dos veces.

Y aun así, libre.

En Tlatelolco el delito no solo se repite: se normaliza.

La puerta giratoria del Ministerio Público

La historia —según lo narrado por residentes— ya se ha repetido. Al menos dos veces detenido. Al menos dos veces puesto a disposición. Al menos dos veces el mismo desenlace: sale.

Y aquí comienza la parte más grave.

El caso quedó “clasificado” en el Ministerio Público. Un término burocrático que, en la práctica, se traduce en una sola cosa: expediente congelado.

El resumen, crudo y obvio, es el que ya conoce cualquier ciudadano que ha intentado denunciar en esta ciudad:

Si la parte afectada no se presenta, salen.

En México la justicia depende de un trámite.

Y ese trámite depende, a su vez, de la voluntad de instituciones que deberían estar obligadas a comparecer.

La denuncia central: las instituciones no denuncian

Aquí está el núcleo de esta crónica.

Porque lo verdaderamente escandaloso no es únicamente el presunto responsable.

Lo verdaderamente escandaloso es que instituciones con estructura jurídica, recursos y capacidad para sostener una denuncia no se presentan ante el Ministerio Público.

De acuerdo con lo informado:

Teléfonos de México (Telmex) no se presentó.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tampoco denuncia ante el MP.

Y otras instituciones correspondientes, según se reportó, tampoco levantaron denuncia.

Así, literalmente, “no hay mucho qué hacer”.

Pero esa frase es tramposa.

Sí hay qué hacer.

Lo que no hay es voluntad institucional.

Lo que no hay es responsabilidad.

Lo que no hay es Estado.

CFE: cuando el Estado no denuncia, el Estado se vuelve omisión

La CFE no es un actor privado.

La CFE es el Estado.

Y cuando el Estado no denuncia, cuando no se presenta, cuando deja caer expedientes por ausencia, la inseguridad deja de ser una casualidad: se convierte en una consecuencia fabricada.

Porque el robo de cable no es un “daño material”.

Es un golpe directo a la seguridad pública:

zonas oscuras,

pasillos sin iluminación,

accesos inseguros,

riesgo de agresiones.

Cuando se roba cable, se roba luz.

Y cuando se roba luz, se roba protección.

Y aun así, CFE no denuncia.

La omisión institucional no es neutral.

La omisión institucional también es violencia.

Telmex: el silencio corporativo que deja a Tlatelolco pagando el costo

Telmex tiene capacidad jurídica, estructura administrativa y recursos suficientes para sostener una denuncia. Sin embargo, en este caso, no se presentó.

El resultado es devastador: el expediente se cae, el presunto responsable sale y la comunidad queda expuesta.

Así, el daño se privatiza:

la empresa se ausenta,

y el costo lo paga el vecindario.

FGJCDMX: Fiscalía que archiva, Fiscalía que abandona

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) no puede seguir operando como una oficina de archivo.

Cuando el Ministerio Público “clasifica” un caso por falta de comparecencia institucional, no solo se pierde un procedimiento:

se pierde confianza,

se pierde autoridad,

se pierde la idea misma de justicia.

Y se consolida un mensaje que en Tlatelolco ya es parte de la vida cotidiana:

Aquí se roba, se detiene, se suelta y se vuelve a robar.

SSC CDMX: detenciones sin consecuencias

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC CDMX) puede detener.

Puede presentar.

Puede hacer la puesta a disposición.

Pero si el sistema no sostiene los procesos, la policía queda atrapada en el círculo de simulación.

Detener para luego soltar no resuelve: desgasta.

Y lo que desgasta no es solo el trabajo policial: desgasta a la comunidad.

Alcaldía Cuauhtémoc: el territorio no se gobierna desde la ausencia

La Alcaldía Cuauhtémoc no puede seguir tratando a Tlatelolco como un tema ajeno.

El robo de infraestructura, en las tres secciones de la Unidad, no es un “asunto vecinal” ni un “tema administrativo”: es deterioro urbano, inseguridad y abandono.

La Alcaldía tiene responsabilidad directa en la coordinación territorial, en el orden urbano, en la atención comunitaria y en la articulación con dependencias.

El silencio institucional también es política.

Gobierno de la Ciudad de México: los modelos no sirven si la justicia no existe

El Gobierno de la Ciudad de México habla de modelos de atención, de intervención interinstitucional, de programas sociales, de derechos humanos.

Pero mientras CFE y Telmex no denuncien, mientras la Fiscalía archive, mientras el Ministerio Público libere por ausencia institucional, todo se queda en discurso.

Porque la realidad, en Tlatelolco, es esta:

se roban cable,

se roban barandales,

se roban puertas,

se detiene al presunto responsable,

se le suelta por falta de denuncia institucional,

y el ciclo se repite.

El robo que desmantela edificios: la violencia en forma de metal

En Tlatelolco el robo de barandales y herrería no es menor.

Un barandal arrancado no es “una pérdida”: es un riesgo mortal.

Una puerta sin herrería no es “un daño”: es un acceso abierto.

Un pasillo sin luz no es “un inconveniente”: es un territorio de miedo.

Los edificios no se deterioran solos.

Los están desmantelando.

Y cada pieza que desaparece deja una sentencia:

aquí nadie responde.

Hallándole cuchillotes”: el dato que debería encender alarmas

Los testimonios vecinales señalan que al presunto responsable le hallaron cuchillotes.

Ese dato debería activar seguimiento, medidas, investigación real.

Pero no.

Sale.

Y cuando se libera a una persona señalada por reincidencia y portación de armas blancas, por ausencia de denuncia institucional, la pregunta deja de ser periodística y se vuelve urgente:

¿Qué están esperando? ¿Una agresión? ¿Un herido? ¿Un muerto?

Porque la impunidad no es una idea abstracta:

es una tragedia anunciada.

La denuncia final: la impunidad tiene nombres

En Tlatelolco la impunidad no es un fantasma.

No es una nube.

No es “algo que pasa”.

La impunidad tiene nombres:

CFE (Comisión Federal de Electricidad)

Telmex

FGJCDMX (Fiscalía General de Justicia de la CDMX)

SSC CDMX (Secretaría de Seguridad Ciudadana)

Alcaldía Cuauhtémoc

Gobierno de la Ciudad de México

Todos, por acción u omisión, sostienen un sistema donde el delito se repite y la comunidad se desgasta.

Tlatelolco exige Estado: denuncia, comparecencia y justicia

La comunidad no pide venganza.

No pide linchamientos.

No pide odio.

Pide lo mínimo:

que las instituciones denuncien,

que comparezcan,

que sostengan los procesos,

que la Fiscalía investigue,

que el Gobierno deje de simular.

Porque mientras no ocurra, el mensaje para quien roba seguirá siendo claro:

Roba. Te detienen. Sales. Vuelves. Repites”.

Y el mensaje para la ciudadanía será peor:

Arréglate como puedas”.

Los vulnerables que nos dejan vulnerables

En Tlatelolco la vulnerabilidad ya no está solo en la calle.

Está en la omisión institucional.

En el expediente clasificado.

En la denuncia que no se presenta.

En la empresa que se ausenta.

En el Estado que no sostiene la justicia.

Y esa es la denuncia.

Porque cuando CFE y Telmex no denuncian, cuando la Fiscalía archiva, cuando el Gobierno calla, no solo se libera a un presunto responsable.

Se libera la impunidad.

Y la impunidad, en Tlatelolco, siempre vuelve.