Cuando la alarma suena… y la ciudad sigue como si nada
19 febrero, 2026*** Participar es salvar vidas y la prevención es parte de nuestra cultura

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 19 de febrero de 2026.- A las 11:00:05 horas, de este miércoles 18 de febrero, la Alerta Sísmica atravesó Tlatelolco como un rayo conocido: ese sonido que no se olvida porque en esta ciudad, quien lo escucha sabe que no se trata de un simple aviso, sino de una advertencia histórica.
Pero la escena fue otra.
Mientras el altavoz cumplía con su deber, muchos no lo hicieron. Los autos siguieron su marcha. Los transeúntes caminaron sin detenerse. Y en algunos edificios, apenas si se asomó la idea de evacuar. Como si la memoria se hubiera vuelto un lujo. Como si el riesgo fuera una exageración.
Y sin embargo, estar preparados no es paranoia: es dignidad.
El Primer Simulacro Metropolitano 2026: un ejercicio de conciencia
En el Primer Simulacro por Sismo en la Ciudad de México, 2026 fue organizado por el Comité de Seguridad y Protección Civil, encabezado por Carolina Delgado Leal, y por la administración del Módulo C–D del edificio Chihuahua, en la Tercera Sección de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco.
En este esfuerzo comunitario participaron también:
- *Sara Pérez, administradora del Módulo C–D e integrante del grupo de Ciudadanos Voluntarios de Protección Civil de la Alcaldía Cuauhtémoc.
- *Arturo Hernández, presidente del Comité de Vigilancia.
En su mensaje, el llamado fue directo: conocer rutas de evacuación, ubicar puntos de reunión, mantener la calma y actuar con responsabilidad colectiva.
Porque la seguridad, en realidad, no es un servicio.
Es una cultura.
Y la cultura se practica.
Riesgo: vivir en la ciudad es convivir con lo impredecible
En Tlatelolco, el riesgo no es teoría. Es parte del paisaje emocional. Aquí la tierra ya habló demasiado fuerte en 1985, en 2017, y en cada sacudida menor que recuerda lo frágil que puede ser un edificio, una vida, una familia.
Por eso, Sara Pérez lo señaló sin adornos:
“Aprender a convivir con ello y a tratar de salvaguardarnos nosotros mismos”.
La frase pesa porque tiene verdad: en el momento real, no habrá discursos.
Habrá segundos.
Y esos segundos se entrenan.

Bajaron pocos… y eso también fue una noticia
Después de la activación de la alarma a las 11:00:05, los organizadores del Módulo C–D salieron de sus departamentos y se dirigieron a la Plaza de las Tres Culturas, donde se reunieron aproximadamente 70 personas.
La cifra, en apariencia, podría sonar buena. Pero al mirar con detalle, el dato se vuelve inquietante:
- ***15 residentes tlatelolcas,
- ***además de comerciantes ambulantes, policías,
- ***y vecinos que participaron enviando fotografías del repliegue.
- ***También, estuvieron personas con sus mascotas.
Al final, se escuchó el reporte y la evaluación del simulacro.
Y ahí apareció la pregunta incómoda:
¿Dónde estaban los demás?
Las mascotas: el otro simulacro, el que casi nadie mira
En medio del ejercicio, la reportera de este medio, Gricelda Domínguez, realizó un ejercicio que, por sí solo, expone una realidad: las mascotas también viven los sismos, pero casi nunca se les considera en los protocolos cotidianos.
La reflexión fue contundente:
“Fue pues ahora sí fue un simulacro, porque es un día entre semana, es laboral el horario. En que todos salimos a trabajar. No hay nadie en casa y las mascotas, obviamente, se quedan solas”.
Cuando suena la alerta, ellas no entienden “simulacro”.
Entienden miedo.
“Ellas corren para todos lados… incluso la que es sordita no sabe ni qué onda… se va a la puerta del departamento, espera… no llega alguien, porque eso es lo que ella cree”.
Y entonces ocurre lo más humano de todo:
todas, con instinto puro, buscan la salida.
Porque el cuerpo sabe lo que la costumbre niega.
La escena que avergüenza: nadie se detuvo
El simulacro dejó una imagen que no debería repetirse jamás.
Los autos no hicieron alto total.
Ni en el Centro Comercial “Plaza Tlatelolco”.
Ni en los accesos.
Ni frente a edificios donde podrían salir personas espantadas, niños, adultos mayores, mascotas.
Y no fue lo único:
los peatones tampoco se detuvieron.
Siguieron caminando.
Como si el sonido fuera parte del paisaje.
Como si la alarma fuera ruido.
La reflexión fue dura, pero real:
“Otro detalle que observé: no tenemos esa cultura… Los autos no hicieron alto total, que debería de hacerse en un caso real”.
Porque en un caso real, lo que sigue no es un reporte.
Lo que sigue es el caos.
Y el caos se cobra vidas.

La alerta: tecnología que funciona… cultura que falta
La Alerta Sísmica fue activada por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico y difundida por el C5 mediante los altavoces distribuidos en la Ciudad de México.
Además, se contó con el respaldo del Gobierno de México mediante el envío de notificaciones a teléfonos móviles, tecnología que coloca al país entre los pocos del continente con este sistema.
El simulacro permitió constatar la eficacia de la coordinación institucional.
El problema no fue la alerta.
El problema fuimos nosotros.
Un minuto con 52 segundos… y aún así, no basta
El tiempo promedio de evacuación reportado fue de 1 minuto con 52 segundos. Se trata de un avance, aunque el objetivo es reducirlo mediante práctica constante.
Y esa es la clave:
la práctica.
Porque el simulacro no es un acto simbólico.
Es un entrenamiento contra la muerte.
Cuándo se activa la alerta: lo que sí debemos saber
De acuerdo con los criterios establecidos, la alerta sísmica se activa cuando:
- *Un sismo alcanzó una magnitud igual o mayor a 6, sin importar la distancia.
- *Es igual o mayor a 5, con epicentro a menos de 200 kilómetros.
- *Es igual o mayor a 5.5, con epicentro a menos de 350 kilómetros.
Cuando la aceleración sísmica es menor a 50 gal, no se activa el protocolo interno, porque la onda no representa riesgo para inmuebles.

Cóndores sobre Tlatelolco: vigilancia aérea y prevención
Durante el simulacro, uno de los cinco helicópteros del agrupamiento Cóndores realizó sobrevuelos en apoyo a evacuaciones en edificios de la Unidad Habitacional.
Una imagen que impresiona, sí.
Pero que no sustituye lo esencial:
la participación ciudadana.
La alarma no es el problema… el problema es la indiferencia
La tragedia no empieza cuando tiembla.
Empieza cuando dejamos de prepararnos.
Cuando normalizamos la alarma.
Cuando creemos que “a mí no me va a pasar”.
Cuando pensamos que la protección civil es asunto de “otros”.
El simulacro en Tlatelolco mostró algo más profundo que un protocolo:
mostró una grieta cultural.
Porque si la alarma suena y la ciudad sigue caminando como si nada, entonces, el verdadero riesgo no está bajo la tierra.
Está arriba.
En la indiferencia.
Participa, informa, comparte: salvar vidas también es un acto comunitario
En Tlatelolco, la prevención no es un trámite.
Es una forma de amor vecinal.
Una forma de cuidarnos.
La invitación es clara:
Infórmate. Participa. Comparte.
Porque la seguridad es responsabilidad de todas y todos.
Y porque cuando la alarma suene de verdad,
ya no habrá tiempo para improvisar cultura.


