Queja vecinal en la calle Allende: advertencias ignoradas, árbol colapsado
21 febrero, 2026*** Avisos previos que no fueron escuchados

Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, sábado 21 de febrero de 2026.- Desde hace semanas —incluso antes de la visita de la alcaldesa de Alessandra Rojo de la Vega al Módulo “Violeta”, ubicado sobre la avenida Flores Magón—, vecinos de la calle Allende habían levantado la voz.
La preocupación era concreta y técnica: varios árboles mostraban inclinaciones anormales, raíces expuestas y troncos con oquedades visibles. La situación fue reportada formalmente al entonces coordinador Territorial Guerrero, Agustín Dany Jiménez, con la solicitud de una valoración por parte de Servicios Urbanos o Protección Civil.
La respuesta fue el silencio administrativo.

La caída anunciada
La tarde-noche de este sábado, el temor se convirtió en estruendo.
Uno de los árboles señalados terminó por ceder. El peso venció la raíz debilitada y el tronco cayó sobre la vía pública, impactando al menos tres automóviles que se encontraban estacionados. La escena fue abrupta: ramas quebradas, vidrios estrellados y la sensación amarga de que pudo evitarse.
Afortunadamente, no se reportan personas lesionadas. Pero el daño material y el susto colectivo evidencian una omisión que ya había sido advertida.
Una negligencia anunciada
Los vecinos no piden milagros. Piden mantenimiento preventivo, dictámenes técnicos oportunos y seguimiento a los reportes ciudadanos.
En una ciudad con antecedentes de accidentes por caída de árboles en temporada de vientos y reblandecimiento del suelo, la gestión del arbolado urbano no es un asunto menor. Es una responsabilidad administrativa y una obligación de seguridad pública.
Cuando la prevención no llega a tiempo
La autoridad no puede actuar únicamente después del daño. Gobernar implica anticipar.
Los vecinos cumplieron con su responsabilidad cívica: reportaron, insistieron y alertaron. Hoy las viviendas sufren las consecuencias de una atención que no llegó a tiempo.
Se requiere:
Revisión integral inmediata del arbolado en la zona.
Dictámenes públicos y transparentes.
Reparación pronta de la infraestructura eléctrica dañada.
Evaluación de responsabilidades administrativas si las hubiera.
Porque cuando un árbol cae y arrastra cables de energía eléctrica e Internet, no solo derriba ramas y servicios de redes sociales: deja al descubierto la fragilidad de la gestión urbana.
La comunidad exige respuestas técnicas, no discursos.

