Mucha iluminación, cero vigilancia
6 marzo, 2026*** ¿Quieren meter cámaras? ¿Y quién las revisará?
Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, viernes 6 de marzo de 2026.- A las 18:00 horas del jueves 26 y viernes 27 de febrero, en la explanada del Metro Tlatelolco y en la explanada de la Escuela Secundaria 16 “Pedro Díaz”, se realizaron las Asambleas Informativas del Programa “Ruta Tlatelolco mi Amor” en la Segunda Sección.
La promesa era clara: rehabilitar andadores, rescatar áreas verdes, intervenir pasillos, marquesinas y espacios públicos. Iluminar.
Pero esa misma noche, el mensaje volvió a encender la alarma en el chat vecinal:
—“Hola, buenas noches, nuevamente estamos sin luz en el Ágora y el andador que viene de Flores Magón al Metro”.
Otra vez.
La frase ya no sorprende. Indigna.
Porque en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, la oscuridad no es metáfora. Es experiencia cotidiana.
Lo que arreglan, no dura
Las lámparas se colocan. Se inauguran. Se fotografían.
Y semanas después, fallan.
“¿Qué pasa con lo que arreglan? No dura”, reclama una vecina.
Las explicaciones se cruzan: robo de cable, fotoceldas quemadas, sobrecargas eléctricas, infraestructura obsoleta. Antes el argumento recurrente era el vandalismo. Hoy la sospecha apunta también a la ejecución técnica.
“Son impresionantes los apagones en diferentes áreas”, dice otra residente. “Antes era el robo, ahora se queman las fotoceldas”.
El problema dejó de ser anecdótico. Es patrón.
El robo de cable: delito y síntoma
El Jardín “La Pera” vuelve a quedar a oscuras. El pasillo hacia Lerdo también. El edificio Niño Héroes reporta robo de cable una o dos veces al mes.
“071 CFE”, responde alguien.
“Directo con CFE, los demás no pueden ni deben hacer nada”.
La referencia apunta a la Comisión Federal de Electricidad. Y es cierto: la empresa productiva del Estado es responsable de sus instalaciones.
Pero la comunidad no vive de competencias administrativas. Vive de resultados.
Si hay robo sistemático, ¿dónde está la protección física del cableado?
Si hay sobrecarga, ¿dónde está el estudio de carga?
Si se anuncia modernización, ¿por qué colapsa la red?
El delito existe. Pero cuando se vuelve rutina, deja de ser solo crimen: se convierte en síntoma de vulnerabilidad estructural.
“Cueva de lobo”: miedo en La Pera
“Sabiendo que hay indigentes agresivos y que es una cueva de lobo “La Pera”, esto se debe reparar urgentemente”.
La frase no es políticamente correcta. Es emocional. Es de miedo.
Madres que acompañan a sus hijos a bajar la mascota. Adultos mayores que evitan cruzar por el frontón. Jóvenes que prefieren rodear.
La falta de luz no es solo un problema técnico: es un factor criminógeno. Donde hay penumbra, hay oportunidad.
En la explanada “Puma”, en el frontón, detrás del edificio Molino del Rey, en la torre “5 de Febrero”, en Xicoténcatl. Las vecinas lo dijeron con claridad: hay zonas donde pernoctan personas en situación vulnerable y el robo de cable es excesivo. Ahí piden “superpostes”.
La luz como disuasión.
Demasiada luz… o mal distribuida
Pero la paradoja también apareció.
Una residente del ISSSTE 16 fue directa:
“Tengo tres lámparas que iluminan mi recámara como si fuera de día. Le pido que me quiten dos. Con una es suficiente”.
Mientras unos viven en penumbra, otros padecen sobreiluminación.
La pregunta técnica fue precisa:
¿Hubo estudio lumínico?
¿Se definieron watts, temperatura de color, distancia entre postes?
¿Existe estudio paisajista o arquitectónico?
¿Se evaluó el impacto ambiental sobre árboles y aves?
No son caprichos. Son criterios de ingeniería urbana.
Porque iluminar no es colocar focos. Es diseñar atmósferas seguras, sostenibles y funcionales.
Frontón: apuestas, menores y tierra de nadie
Una vecina tomó la palabra con un documento sellado en mano. Lo entregó en audiencia pública a Clara Brugada desde octubre de 2024.
El frontón, dijo, es zona de apuestas. Hay menores de secundaria que se van de pinta. Adultos consumiendo alcohol y marihuana. Motos, ruido, basura diaria. Asaltos.
“Es tierra de nadie”.
La iluminación ahí no es estética. Es urgente.
La pregunta no es si habrá más postes. Es si habrá estrategia integral: seguridad, presencia institucional, recuperación del espacio público.
Mucha iluminación… ¿cero vigilancias?
El programa presume modernización integral. Se habla incluso de cámaras.
Y entonces surge la pregunta:
¿Quieren meter cámaras? ¿Y quién las revisará?
Porque la seguridad no es hardware. Es operación. Es monitoreo. Es coordinación con policía preventiva y fiscalía.
Colocar luminarias sin mantenimiento sostenido es maquillaje urbano.
Instalar cámaras sin monitoreo es simulación tecnológica.
Tlatelolco no necesita anuncios. Necesita permanencia.
Agua sucia, cisternas y la desconfianza acumulada
Entre preguntas de luminarias surgió otra inquietud: el agua cada vez más sucia. ¿Qué pasó con el proyecto de cisternas?
Cuando los servicios básicos fallan simultáneamente —luz, agua, mantenimiento— la comunidad no solo reclama: desconfía.
Y la desconfianza es más difícil de reparar que un cable.
No es solo cable, es responsabilidad estructural
La crisis de iluminación en Tlatelolco no se reduce al robo de cable. Es una combinación de infraestructura envejecida, posible deficiencia técnica en nuevas instalaciones, ausencia de blindaje físico del tendido y falta de mantenimiento preventivo.
Transformar andadores, áreas verdes, pasillos, marquesinas y espacios públicos exige diagnóstico integral, coordinación con la Comisión Federal de Electricidad, supervisión de obra independiente y cronogramas públicos de mantenimiento.
La comunidad ya fue clara:
Lo que arreglan, no dura.
Y la paciencia vecinal, como las fotoceldas, también se quema.
DOCUMENTO OFICIAL
Ciudad de México, a 06 de marzo de 2026.
Asunto: Queja formal por fallas recurrentes en el alumbrado público y deficiencias en el Programa “Ruta, Tlatelolco mi Amor”.
A la atención de:
C. Superintendente de Zona Norte.
Comisión Federal de Electricidad (CFE).
P R E S E N T E:
Por medio de la presente, los residentes de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, manifestamos nuestra profunda inconformidad ante la crisis de iluminación que afecta actualmente al Conjunto Habitacional.
A pesar de la implementación del Programa “Ruta, Tlatelolco mi Amor”, las mejoras en el alumbrado han resultado efímeras y técnicamente deficientes. No se trata de incidentes aislados, sino de un patrón sistemático que vulnera la seguridad de miles de habitantes.
Puntos críticos:
Mala calidad e instalación: Las fallas no obedecen únicamente al robo de cableado, sino a la quema constante de fotoceldas y sobrecargas, lo que evidencia ejecución técnica deficiente.
Inseguridad persistente: La falta de luz convierte andadores en zonas de riesgo. La sola instalación de lámparas, sin mantenimiento y vigilancia real, es insuficiente.
Solicitamos de manera urgente:
1. Revisión técnica integral por cuadrillas especializadas de CFE y de la empresa contratista del programa para corregir sobrecargas.
2. Cronograma público de mantenimiento preventivo.
3. Protección física del cableado mediante canalización segura y materiales antirobo.
4. Presentación de denuncias formales ante autoridades judiciales por robo de cable.
Tlatelolco no puede seguir viviendo en la incertidumbre de un servicio que “no dura”. Exigimos respuesta inmediata y acciones concretas.

