La mirada de las mujeres toma la Casa de las Ajaracas

La mirada de las mujeres toma la Casa de las Ajaracas

7 marzo, 2026 0 Por Staff Redaccion

*** Fotografía, memoria y resistencia rumbo al 8M

Texto y Graficas: Alyson Taylor / Con Tlatelolco TV

 Ciudad de México, sábado 7 de marzo de 2026.- A espaldas de la gran Catedral Metropolitana, donde el bullicio no parece cesar nunca, se encuentra casi relegado un cimiento de apariencia dormida, pero que grita por dentro y resguarda aquello que no solo debería habitar en la memoria: los momentos, las emociones y las historias que son atesoradas gracias al paso de la luz por un cristal.

 Tercer Encuentro de Fotografía y Feminismos reúne arte, denuncia y reflexión en el Museo Archivo de la Fotografía

Justo ahí se levanta el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) que ha sido durante sus jóvenes 19 años de operación, el testigo y guardián de más de un siglo de historia en la Ciudad de México. Donde cada disparo atrapa y materializa la esencia de lo intangible y efímero.

Lo que hoy es un Museo, hace siglos fue la antigua Casa de Ajaracas. Misma que cubrió y resguardó el monolito de la diosa Tlaltecuhtli (la que renace almas y sostiene la vida), como una madre lo hace con su cría.

Esta mansión es la prueba material del paso del tiempo; quizá por casualidad o suerte, ha sido el depósito de grandes vestigios y al igual que la diosa sus paredes brotan feminidad, como las jacarandas violetas de marzo.

Dentro del lugar, los muros aperlados sostienen decenas de fotografías. Algunas muestran cuerpos fragmentados, pero mentes completas, otras rostros enmudecidos y un par más piel. Piel que cuenta historias por sí sola. El público las observa, las analiza, las juzga, quizá no las entiende al cien, pero algo les despierta.

Lloraba a veces por la noche, deseando comer corazones de hombres, y no se quería callar…” (Aguilera, C. 2002).

 Tres exposiciones revelan el cuerpo femenino como territorio de memoria, identidad y protesta

A pocos días de conmemorar el “Día Internacional de la Mujer”, el MAF se llenó de miradas femeninas. El Museo alberga el “Tercer Encuentro de Fotografía y Feminismos”, espacio donde lo visual se convierte en reflexión sobre el cuerpo, la identidad, la memoria y la resistencia.

Con tres exposiciones que convergen y se acompañan: “Aquí entre nos…ven y te cuento”, “Desde los poros” de Bela Límenes e “Insurrecta” obra de María Elena Reverte. Propuestas distintas con significados propios, pero con una misma convicción.

Desde los poros” es una exposición artística y fotográfica, donde Bela redefine el autorretrato en un acto de exploración íntima física, pero también emocional.

Encapsula la crudeza de los cuerpos desnudos, desinhibidos y usados que no son canónicamente aceptados; utilizándolos como un espacio de memoria, rompiendo con las estéticas impuestas, apostando por algo más conceptual y contrastando cuerpos clásicos con una corporalidad fragmentada buscando una reivindicación femenina.

Su idea evoca una forma moderna de los antiguos códices. Imágenes donde el cuerpo simboliza. Como en el Códice Borbónico, mismo en que Tlaltecuhtli aparece vestida con un huipilli corto que deja ver sus glúteos desnudos y un río de sangre que emana de su vientre.

Siglos después, esto es traído de vuelta con otra expresión artística; pues la silueta femenina siempre ha estado cargada de significados.

Como en “Insurrecta” donde María Elena por medio del bordado y la foto muestra la herida de la violencia de pareja y las emociones contenidas, mismas que sutura con denuncia.

 Rumbo al Día Internacional de la Mujer, fotógrafas reivindican la imagen femenina más allá del estereotipo

Mientras que “Aquí entre nos…ven y te cuento” reúne a trece fotógrafas con diferencias generacionales significativas, que narran las experiencias personales, los retos diarios y las realidades.

Desde los códices prehispánicos, hasta la fotografía actual, las mujeres han sido representadas una y otra vez: como diosas, madres y cuerpos observados. Sin embargo, dicha representación no siempre significó respeto.

Las fotógrafas que hoy ocupan las salas del Museo, sin saberlo recuperaron nuestras raíces y fueron bendecidas por Tlaltecuhtli.

Porque si algo queda plasmado en aquellos muros, es que las mujeres siempre hemos estado ahí. Siempre hemos sido representadas, pero jamás respetadas.

Ahora, con un conjuro de protesta y feminidad, lo seremos igual que Tlaltecuhtli.