El regreso de un problema que nunca desapareció

5 julio, 2026 0 Por Staff Redaccion



La falta de iluminación en uno de los principales andadores que comunican la estación del Metro Tlatelolco con la Unidad Habitacional ha vuelto a encender las alertas entre los vecinos. A la oscuridad se suma el regreso de un grupo de personas en situación de calle que permanece en la zona, generando preocupación por la seguridad de peatones y automovilistas



Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 5 de julio de 2026.- Las noches en Tlatelolco vuelven a contar una historia conocida. Una historia que parece repetirse cada vez que disminuye la vigilancia, falla el alumbrado público o las autoridades desatienden los espacios comunes.

A las 22:52 horas del sábado 4 de julio, vecinos reportaron nuevamente la presencia de un grupo numeroso de personas en situación de calle instalado en las inmediaciones de la salida de la estación del Metro Tlatelolco, particularmente en el andador que comunica el Deportivo 5 de Mayo con el inmueble del antiguo Cine Tlatelolco.

El llamado ciudadano fue claro.

Se solicitó incrementar la vigilancia y los rondines policiales debido a que el andador permanece completamente a oscuras, convirtiéndose en un paso de alto riesgo para trabajadores, estudiantes, adultos mayores y vecinos que diariamente utilizan ese acceso para regresar a sus hogares.

La preocupación también alcanzó los estacionamientos Mariano Escobedo y Ramón Corona, donde existe temor por posibles robos de autopartes y asaltos aprovechando las condiciones de escasa visibilidad.



Cuando la oscuridad favorece la incertidumbre



No es solamente la presencia de personas en situación de calle lo que inquieta a la comunidad.

Es la combinación de abandono urbano, falta de iluminación y espacios públicos sin vigilancia constante.

Cada lámpara apagada representa un punto ciego para la autoridad y un motivo más de preocupación para quienes transitan por la zona durante la noche.

Vecinos recuerdan que estos espacios han sido intervenidos en distintas ocasiones, pero con el paso del tiempo vuelven a ser ocupados, evidenciando que las soluciones temporales no han logrado atender el problema de fondo.



Una respuesta inmediata… pero insuficiente



Dos minutos después del reporte ciudadano, a las 22:54 horas, la Base Diana informó mediante WhatsApp que la solicitud había sido canalizada a las unidades correspondientes.

Más adelante, confirmó que el Grupo Oriones realizaría recorridos de vigilancia en la zona de la estación del Metro y del ex Cine Tlatelolco.

La respuesta fue rápida.

Sin embargo, entre los habitantes persiste la pregunta de siempre: ¿los rondines serán suficientes para recuperar un espacio público que una y otra vez vuelve a ser ocupado?





Un problema social que requiere soluciones humanas



Hablar de personas en situación de calle no debe reducirse únicamente a un asunto de seguridad.

Se trata también de una realidad social compleja que exige políticas públicas permanentes de atención médica, salud mental, alojamiento temporal, alimentación, acompañamiento institucional y procesos efectivos de reinserción social.

La comunidad tiene derecho a caminar con tranquilidad por espacios públicos seguros.

Pero quienes viven en situación de calle también tienen derecho a recibir atención digna y no permanecer abandonados entre banquetas, estacionamientos y andadores.

Ignorar cualquiera de estas dos realidades sólo prolonga un conflicto que termina afectando a todos.



Tlatelolco merece espacios seguros



La historia reciente de Tlatelolco demuestra que los espacios públicos sólo permanecen vivos cuando la comunidad y las autoridades trabajan de manera constante.

Cada área recuperada representa una victoria para la convivencia.

Cada área abandonada se convierte nuevamente en territorio de la incertidumbre.

El reporte ciudadano de este sábado no debe quedar como un mensaje más dentro de un grupo de WhatsApp.

Debe convertirse en un llamado para restablecer el alumbrado público, fortalecer la vigilancia preventiva y, al mismo tiempo, construir una estrategia integral para atender a las personas en situación de calle con responsabilidad, sensibilidad y respeto a sus derechos humanos.

Porque la seguridad de los vecinos y la atención a la vulnerabilidad social no son objetivos opuestos: son dos obligaciones que una ciudad justa debe cumplir al mismo tiempo.