El Puente Flores Magón: una crisis mayor
24 julio, 2025*** Tlatelolco exige dignidad también bajo sus puentes
*** Ductos del olvido: la ciudad debajo del concreto
Ignacio Arellano / Gricelda Domínguez
Con Tlatelolco, Ciudad de México / Julio.- En el corazón de la Ciudad de México, bajo el imponente Puente de Flores Magón, en Tlatelolco, se esconde una realidad que muchos prefieren ignorar: un síntoma claro de una crisis social y de abandono institucional.
Lo que antes eran simples ductos, se han transformado en refugios improvisados, escenarios de una precariedad que ofende la vista y la conciencia. Basura acumulada como un cáncer, cables expuestos, y la vida humana reducida a trapos húmedos y pestilencia, dibujan un panorama dantesco.
Dos ductos bajo el Puente de Flores Magón revelan lo que muchos prefieren no ver: basura, cuerpos invisibles y abandono institucional. Esta es la historia de una limpieza tardía, de vecinos que no se rinden y de una ciudad que sigue postergando lo urgente.
Los riesgos son patentes y multifacéticos: sanitarios, estructurales, humanos y comunitarios. A ras de suelo, entre los huecos metálicos del Puente de Flores Magón, se gestó una escena dantesca: dos ductos convertidos en refugios precarios, hogar improvisado para decenas de personas en situación prioritaria. En estos pasajes oscuros la basura se acumulaba como un cáncer, los cables pelados en bolsas de plástico, y la vida humana se mezclaba con trapos húmedos, sillones infestados y pestilencia.
Los riesgos:
- Sanitarios: por acumulación de basura y humedad.
- Estructurales: presencia de cables expuestos.
- Humanos: personas viviendo en condiciones extremas.
- Comunitarios: inseguridad, riesgo de incendios, enfermedades.

Vecinos organizados: “El pueblo cura al pueblo”
La historia de esta ignominia no es nueva, pero su visibilidad reciente se debe a la tenacidad de los vecinos. A través de chats, recorridos y una documentación incansable, la comunidad de Tlatelolco, bajo la premisa de “El Pueblo Cura al Pueblo” —un eco de la frase pintada en Peralvillo—, forzó una intervención.
El martes 24 de junio, tras semanas de denuncias, llegaron trabajadores de Servicios Urbanos: 2.5 toneladas de basura fueron retiradas… y con ellas, parte de la dignidad enterrada.
La ecuación del abandono:
- 2.5 toneladas retiradas.
- 1.9 kg de basura por persona por día.
- 15 días de ocupación.
- ¿Entre 88 y 167 personas habitaron los ductos?
(Quienes menos tenían, generaban menos residuos. El cálculo es brutal.)
¿Y las instituciones?
SIBISO y Desarrollo Social llegaron tarde. No ofrecieron albergue ni atención médica. La policía llegó casi una hora después que los trabajadores. No hubo seguimiento: solo limpieza superficial.
Tres Tlatelolcos, una misma emergencia
Primera Sección
Ductos colapsados, depósitos ilegales de basura, cobros indebidos. Pepenadores migrantes son criminalizados.
Segunda Sección
Zona crítica: al menos 25 personas en situación de calle. Cercanías de la Escuela Secundaria 16 y el Puente Rojo.
Tercera Sección
Adultos mayores atrapados en pisos altos. Canchas privatizadas. Bolsas de basura se acumulan por falta de movilidad.
**Más de 26 mil personas transitan Tlatelolco a diario**
Población flotante estimada por Sección:
- Primera Sección: 16 mil.
- Segunda Sección: 5,500.
- Tercera Sección: 4,500.
- Total: 26,000 personas diarias.

**Viven en la intemperie entre el concreto**
De acuerdo con recorridos vecinales:
45 a 60 personas prioritarias viven hoy en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco sin techo ni atención. Algunas pernoctan en los ductos del Puente, otras en plazas, andadores, en el Jardín Santiago o en la Glorieta de Cuitláhuac.
Muchas fueron desplazadas de departamentos por pobreza o enfermedad
Demandas ciudadanas urgentes
- Mantenimiento preventivo permanente.
- Seguridad pública constante.
- Atención interinstitucional con enfoque en salud mental y derechos humanos.
- Diagnóstico estructural del puente.
- Participación vecinal real en las decisiones.
¿Dónde quedaron las soluciones?
Vecinos propusieron habilitar la Escuela Libre de Homeopatía como refugio. La solicitud se perdió entre trámites sin respuesta.
Bajo el Puente: “Era mi casa”
“Una anciana me mostró su tesoro: un llavero con la foto de un edificio demolido. “Era mi casa”, expresó. Ahora su mundo cabe en un bolsillo y su hogar, en un ducto de concreto”.
El Puente de Flores Magón estará “limpio” por ahora, pero las heridas de Tlatelolco siguen abiertas. La basura no desaparece, solo migra. Y con ella, la memoria de quienes esta ciudad ha abandonado. Tlatelolco exige dignidad también bajo sus puentes. La ciudad necesita cirugía, no solo paliativos. Es hora de hacer visible lo invisible y exigir con nuestra voz lo que ellos no pueden gritar.
Es el reflejo de una ciudad que convierte a sus ciudadanos más vulnerables en “residuo humano”.
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Haz visible lo invisible. Exige con tu voz lo que ellos no pueden gritar.
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