Veinte mil tarjetas y un sol de justicia

Veinte mil tarjetas y un sol de justicia

21 julio, 2025 0 Por Staff Redaccion

*** El único requisito es vivir aquí y estudiar en pública, afirmó Clara Brugada

Gricelda Domínguez  

Con Tlatelolco, Ciudad de México, martes 22 de julio.- Desde antes de las nueve de la mañana, el Zócalo capitalino ya estaba a reventar. Estudiantes universitarios, madres nerviosas con sus termos de café, padres que resguardaban mochilas ajenas, y los inconfundibles ambulantes —que siempre encuentran el rincón adecuado para colocar su mercancía— ocupaban cada rincón disponible. El sol apenas despuntaba, pero ya pesaba sobre los hombros de quienes llegaban con ilusión… y algo de incertidumbre.  

El motivo: la entrega de 20 mil becas para transporte a estudiantes universitarios de la Ciudad de México. Un alivio —aunque sea parcial— al bolsillo golpeado por la inflación, las rentas altas y las largas distancias entre hogar, escuela y trabajo.  

—Aún no comienza, son las nueve cuarenta. Creo que la Jefa de Gobierno subirá al templete alrededor de las diez —se escuchó decir entre el murmullo general.  

La explanada frente a Palacio Nacional se convirtió en una plancha de juventud expectante. Muchos ya sudaban; otros buscaban sombra en sombrillas prestadas que no daban abasto.  

—Venimos desde Tláhuac y tuvimos que salir antes de las seis —comentó una estudiante. Otra, con la cara enrojecida por el calor, se acomodaba en la fila que avanzaba con lentitud.  

A las 9:41, una pancarta improvisada ondeaba entre el mar de gorras: “ENTRE UNIVERSITA… PART”, se leía, como si alguien hubiera recortado mal las palabras de una esperanza incompleta. En el escenario, los funcionarios hablaban, pero desde donde me encontraba apenas se escuchaban más que murmullos amplificados.  

—Piden que los estudiantes aplaudan —dije—, pero no se escucha nada… ni aplausos ni entusiasmo.  

Era cierto: aunque la organización era eficaz y las filas estaban bien dirigidas, no se sentía el júbilo habitual. Había cansancio. Había sol. Una voz cercana trató de interpretar lo dicho desde las bocinas:  

—Lo que escuché es que son veinte mil becas para estudiantes universitarios.  

A falta de claridad, el boca a boca se volvió altavoz popular.  

Para las 9:55, ya era evidente que, más que un acto festivo, el evento se volvía un trámite en masa. A pesar del simbolismo, la calidez del acto parecía diluirse bajo la fuerza de los rayos solares y la debilidad del sonido.  

Becas y Utopías, la Ciudad de México Siembra Futuro  

Bajo ese sol implacable, miles de jóvenes ovacionaron finalmente a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien convirtió la entrega de las 20 mil 000 tarjetas en un manifiesto por la educación pública universal. Entre banderas de la UNAM, el IPN y la UAM, la plaza se tiñó de esperanza cuando proclamó: “Cuando un joven accede a la universidad, transforma su vida, su familia y su comunidad”, rodeada de rectores y secretarios de Estado.  

El Derecho que Deja Huella  

Con voz firme, la mandataria desgranó cifras contundentes: estas becas elevan a 75 mil los apoyos vigentes, rumbo a la meta de 100 mil en 2025. “El único requisito es vivir aquí y estudiar en pública”, enfatizó. El programa —subrayó— es un antídoto contra la desigualdad: “No es lo mismo vivir cerca de un campus que viajar horas desde la periferia”.  

La Ciudad que Viene: Cablebús y Utopías  

El anuncio fue solo el preludio de una sinfonía urbana. Brugada reveló planes que dibujan una metrópoli futurista:  

– Cinco nuevas líneas de Cablebús conectarán zonas marginadas: Tlalpan con Metro CU, San Bartolo Ameyalco con Mixcoac.  

– 100 “Utopías”: complejos deportivos y culturales gratuitos donde “no se cobrará ni inscripción”. 

– Rentas congeladas contra la gentrificación: “Ningún aumento superior a la inflación”.  

El Elefante en el Zócalo: La UNAM  

El clima festivo se tensó al abordar los disturbios del día anterior en la Universidad Nacional.

Rechazamos enérgicamente lo sucedido”, declaró Brugada, pero defendió la no intervención policial: “Respetamos la autonomía universitaria… aunque no coincidimos con la violencia”. Su llamado fue un puente tendido: “Convoco a manifestarse… pacíficamente”.  

Poesía Hecha Política  

Entre aplausos, hilvanó su filosofía: “Los derechos no pueden quedarse como poemas en las leyes”. Con una inversión social récord (9 mil millones de pesos), la apuesta es clara: subsidiar el Metro (boletos a $5), becar hasta la vejez (“desde la cuna hasta los 57 años”) y sembrar profesionales “con sentido humano”.  

El Futuro es Colectivo  

Al despedirse, Brugada miró al mar de estudiantes: “Necesitamos ingenieras, médicos, poetas… Su voz es fundamental”. Las tarjetas repartidas hoy son más que plástico: son semillas de una utopía tangible donde —como resume el lema adoptado— “a los pobres, lo mejor”.  

Mientras el Zócalo se vaciaba, una estudiante de Filosofía de la UACM resumía el sentir: “Ahora no solo llegamos a clases: llegamos a construir ciudad”. Y aunque el sonido no se escuchara, aunque el aplauso no fuera estruendoso, el verdadero eco de este lunes es ese: veinte mil pasos más cerca de la educación con dignidad.