El Compost, la otra forma de amar a nuestros lomitos, en Tlatelolco
23 julio, 2025*** Residentes tlatelolcas y sus fieles compañeros

Con Tlatelolco, Ciudad de México, miércoles 23 de julio.- Entre los bloques de concreto que guardan historias, un ritual cotidiano se despliega: residentes tlatelolcas y sus fieles compañeros, los “lomitos”, inician el paseo. Es una escena de afecto puro, de colas que menean y miradas cómplices.
Pero en ese acto de amor, como recordaron en “Con Tlatelolco TV”, se esconde también una responsabilidad que va más allá de la bolsita plástica: la transformación del desecho en vida nueva, el compostaje.
Bajo la conducción ágil de Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez, el programa del miércoles 23 de julio tejió un diálogo necesario: “Amor y responsabilidad por nuestras mascotas”. Los residentes tlatelolcas Luz Deveaux y Gerardo Cárdenas Delgado no se limitaron a los arrumacos.
Pusieron sobre la mesa, con la claridad que exige el espacio público, las aristas menos románticas: el riesgo de enfermedades respiratorias y contagiosas para los propios perros, la sombra de las infracciones al código civil por no recoger las heces, y esa idea poderosa de que cuidar el entorno es una “retribución”, una tarea social inherente al amor que profesamos.
Fue entonces cuando la conversación, trascendiendo lo punitivo, floreció hacia lo regenerativo. Luz y Gerardo iluminaron un camino poco transitado pero lleno de promesas verdes: el compostaje adecuado de las heces caninas. No es un simple entierro, advirtieron.
Es un proceso controlado, una alquimia biológica que, realizada con seguridad y conocimiento, elimina patógenos y parásitos peligrosos para plantas y humanos. Solo así, insistieron, se logra un abono final de calidad, un tesoro escondido en lo que antes era solo desecho.

Y es que este “oro negro” derivado de nuestros compañeros de cuatro patas posee virtudes insospechadas para los suelos y jardineras que intentan reverdecer entre el asfalto tlatelolca:
**Un Festín de Nutrientes:**
El compost canino maduro es una despensa natural. Libera nitrógeno, el motor del crecimiento verde; fósforo, fortalecedor de raíces y aliado de flores y frutos; y potasio, el guardián del equilibrio hídrico y la resistencia de las plantas.
**Suelo Renacido: **
Más que alimento, es arquitecto del suelo. Aumenta su porosidad, permitiendo que el agua y el aire bailen libremente entre las raíces. Mejora su capacidad de retención hídrica, un don en tiempos de sequía. Y, crucialmente, se convierte en hogar para una legión de microorganismos benéficos, esos invisibles jardineros que descomponen la materia y liberan aún más nutrientes.
**Jardineras Agradecidas: **
Para los espacios verdes comunitarios o los balcones de Tlatelolco, este abono es un elixir. Fertiliza de forma natural, reduciendo la dependencia de químicos sintéticos. Promueve un crecimiento vigoroso y sostenible, haciendo que cada maceta, cada pequeño jardín, sea un testimonio vivo de ese círculo virtuoso: amor al perro, cuidado del entorno.
El programa cerró, pero la reflexión persiste en el aire de la unidad. Ver a un vecino recoger tras su perro con esmero es el primer gesto de amor cívico. Imaginar que ese desecho, tratado con el saber de un compostaje responsable, puede volver a la tierra para nutrir un árbol donde jugarán otros perros, o una flor que alegrará otra ventana, es la otra cara, profunda y ecológica, de ese mismo amor.
En Tlatelolco, donde la historia se escribe a capas, aprender a transformar el “desecho” en vida es quizás la próxima capa necesaria en nuestra relación con los compañeros que, con pura fidelidad, ya nos transforman el corazón cada día.
El amor a nuestros lomitos, nos recuerdan Luz, Gerardo y el compost bien hecho, también se mide en la salud de la tierra que compartimos.


