De la Ficción a la Realidad

De la Ficción a la Realidad

28 septiembre, 2025 0 Por Staff Redaccion

San Francisco Tlaltenco y la Batalla por la Tierra y la Memoria

Nacho Arellano / Con Tlaltenco TV

Ciudad de México, lunes 29 de septiembre.- El eco de la historia agraria resuena con una urgencia dolorosa en el Pueblo Originario de San Francisco Tlaltenco. Lo que en 1923 fue un acto de justicia y esperanza —la dotación de 766 hectáreas de tierras ejidales— hoy se ha transformado en un campo de batalla donde la ficción de la legalidad choca brutalmente con la realidad del despojo. Tlaltenco no es un mero recuerdo; es una Historia Viva que lucha por su supervivencia, y su defensa no puede quedar solo en manos de la comunidad.

La pregunta crucial es: ¿cómo puede movilizarse la sociedad civil de la Ciudad de México para ejercer una presión efectiva? La respuesta yace en entender que lo que sucede en Tlaltenco no es un conflicto aislado; es un síntoma de una enfermedad que amenaza a toda la metrópoli: la destrucción sistemática de nuestro suelo de conservación. La movilización debe ser estratégica, constante y debe demostrar que el destino de Tlaltenco es el destino de la Ciudad de México.


1. Información como Arma: Romper la Burbuja de Indiferencia.

El primer paso es traducir la crisis de Tlaltenco a un lenguaje que resuene con los intereses inmediatos de millones de capitalinos. La sociedad civil debe exigir y difundir información clara:


*· Enfoque en la Crisis Hídrica: La invasión del suelo de conservación en Tlaltenco significa menos infiltración de agua para recargar los acuíferos de los que depende la CDMX. Cada hectárea destruida es un paso más hacia el “Día Cero” del agua. Colectivos ambientales, influencers especializados y medios de comunicación pueden liderar una campaña bajo consignas como: “¿Te quejas de la falta de agua? Defiende Tlaltenco. Tu llave seca empieza ahí”.

*· Evidenciar el Costo Económico: Mientras los habitantes originarios pagan impuestos, los asentamientos irregulares no contribuyen, pero sí saturan y colapsan servicios que todos financiamos. Colectivos de contribuyentes y analistas económicos pueden visibilizar esta injusticia fiscal.

2. Acción Coordinada: De la Red a la Calle.

La presión requiere una presencia imposible de ignorar.

*· Alianzas Estratégicas: La defensa de Tlaltenco debe unirse a las luchas de otras comunidades en Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac que enfrentan la misma problemática. Juntas, pueden formar un frente común por el sur de la Ciudad de Méxoco. Además, es vital sumar a organizaciones nacionales ambientalistas (Greenpeace, CEMDA), de transparencia (IMCO) y de derechos humanos.

*· Audiencias y Acciones Legales Colectivas: La sociedad civil puede presentar recursos de revisión, solicitudes de acceso a la información masivas y amparos colectivos. Una petición en Change.org o Actúa.mx es un inicio, pero debe ir acompañada de la presión física: plantones simbólicos frente a la SEMARNAT, la PROFEPA, la Alcaldía de Tláhuac y la SEDATU, con la presencia no solo de ejidatarios, sino de ciudadanos conscientes de toda la Ciudad.

*· Contraloría Social Ciudadana: Organizar brigadas de observación ciudadana, con acompañamiento de periodistas y abogados, para documentar en tiempo real los nuevos asentamientos, la tala de árboles o la falta de acción de las autoridades. Esto crea un archivo público invaluable y disuade la impunidad.

3. Cultura y Memoria: Hacer Visible lo Invisible.

La batalla también es cultural.

*· Arte y Activismo: Invitar a artistas urbanos, documentalistas y fotógrafos a retratar la belleza y la destrucción de Tlaltenco. Un mural en una zona céntrica de la Ciudad, un ciclo de cine-debate en universidades o un recorrido cultural por la zona ejidal pueden conectar emocionalmente a la ciudadanía con el territorio amenazado.

*· Comunicación Clara y Contundente: Crear y viralizar materiales gráficos (infografías, videos cortos) que expliquen en un minuto por qué Tlaltenco le importa a quien vive en la Roma o en Iztapalapa. Las redes sociales de Tlatelolco son un ejemplo, pero necesitan el megáfono de una ciudadanía amplia.

La Línea de Defensa Final es la Sociedad

La lucha del pueblo de San Francisco Tlaltenco está cimentada en la Memoria Colectiva y respaldada por la ley y la ciencia. Pero frente a la omisión cómplice del Estado, la línea de defensa final debe ser la sociedad civil organizada. La movilización efectiva no consiste en un solo acto, sino en una campaña sostenida que demuestre a las autoridades que el costo político de permitir la destrucción de Tlaltenco será más alto que el de aplicar la ley.


La defensa del ejido de Tlaltenco es la defensa de la legalidad, la memoria, el agua y la viabilidad misma de esta Ciudad de México. Es pasar de la ficción de una legalidad que solo existe en el papel, a la realidad de una ciudadanía que exige, vigila y construye justicia. El llamado no es solo a la solidaridad, sino a la acción informada y estratégica. La batalla por Tlaltenco es la batalla por el futuro de todos.