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Termina audiencia a las 3:15 horas en el Reclusorio Norte
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, miércoles 19 de noviembre.— Si esto no es represión, entonces ¿qué es?
El constante cambio de horarios en las audiencias parece tener un propósito claro: desgastar a la defensa, hacer que se “pase” la hora y acusarlos de un desempeño inadecuado. Con ello, pretenden sancionarlos bajo el argumento de una supuesta falta profesional. “Cuídense”, alertaron abogados dentro del proceso.
https://youtu.be/617IChsSjcA?si=Agsrnen61nQ14Rpn
Sin embargo, este amanecer trajo también noticias alentadoras: fue liberado Sergio David Velasco, el joven misionero que únicamente solicitaba medicamentos para niños con cáncer y que fue detenido ilegalmente el 15 de noviembre.
Asimismo, obtuvo su libertad Daniela Toussaint Camberos, estudiante de Comunicación del estado de Jalisco. Su liberación fue posible gracias a quienes no dejaron de visibilizar los abusos cometidos.
Ocho personas fueron vinculadas a proceso
De los detenidos durante la marcha de la Generación Z:
*3 enfrentan cargos por homicidio en grado de tentativa, aunque solo dos permanecerán en prisión.
*5 fueron acusados de resistencia de particulares.
Afuera del Reclusorio Norte: emociones encontradas
Las familias vivieron una noche larga y dolorosa.
Hubo quienes celebraron el reencuentro con sus seres queridos; otros lloraron porque sus hijos, hermanos o compañeros seguirán privados de la libertad.
Pero esto no termina aquí: varios denuncian actos de tortura, y alguien tendrá que responder por ello.
19 noviembre, 2025
Por
Staff Redaccion
La marcha que reveló la ruptura entre sociedad y Estado mexicano
*** Por Rubén Ricaño Escobar
Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, martes 18 de noviembre de 2025.- La manifestación ciudadana del fin de semana en la Ciudad de México dejó al descubierto algo más profundo que un choque entre manifestantes y policías: mostró la creciente ruptura entre la sociedad y el Estado mexicano. No fue un incidente aislado, sino el síntoma visible de un malestar acumulado durante años de violencia, impunidad y un retraimiento deliberado del Estado frente al crimen organizado.
Un país que exige seguridad y no encuentra respuesta
Miles de personas marcharon de manera pacífica y plural: familias, jóvenes, mujeres, personas mayores. La demanda era elemental y legítima: un alto a la violencia y a la impunidad. La ciudadanía salió a las calles porque siente que el Estado mexicano ha dejado de cumplir su función más básica: proteger la vida.
En lugar de escuchar esa exigencia, el gobierno respondió con cerrazón. Días antes, el Zócalo fue blindado con vallas metálicas. Cercar la plaza pública más importante del país envió un mensaje claro: el poder se protege de su gente.
Encapuchados ajenos a la marcha y el pretexto perfecto
Al llegar al Centro Histórico, aparecieron grupos de encapuchados que actuaron con violencia y derribaron vallas. Su comportamiento contrastaba con el tono pacífico del resto de la marcha. Aunque no se puede afirmar su origen, sí es evidente que sus acciones no representaban a los manifestantes y terminaron sirviendo como detonador de la represión.
En minutos, el carácter cívico de la marcha quedó opacado por un operativo policial desproporcionado.
La fuerza que no se usa contra el crimen se usó contra los ciudadanos
Las imágenes difundidas muestran a policías golpeando mujeres y jóvenes, familias encapsuladas, detenciones sin debido proceso y un uso de la fuerza incompatible con cualquier protocolo democrático.
Paradójicamente, el Estado mexicano actuó con una dureza que no exhibe frente a los grupos criminales que realmente amenazan al país.
Este contraste —tolerancia hacia el crimen, fuerza contra la ciudadanía— explica por qué el caso ha tenido eco internacional.
El mensaje de fondo
La represión en el Zócalo es un recordatorio doloroso: la relación entre sociedad y Estado mexicano atraviesa una crisis profunda.
Cuando la ciudadanía teme tanto al crimen como a las instituciones que deberían protegerla, el pacto social se debilita.
Reconstruir desde lo local
La salida no vendrá solo desde el centro del poder, sino desde lo local. México necesita instituciones cercanas a la gente, gobiernos municipales capaces de escuchar, prevenir, proteger y responder. La reconstrucción del Estado comienza en la comunidad, no en el atrincheramiento del poder.
México no está vencido.
México está esperando que su Estado vuelva a servirle
*** Politólogo de Xalapa, Veracruz.