Cuando Tepito dijo no: del hospital perdido a la “Utopía” comunitaria
24 diciembre, 2025
*** Consigue Mónica Sandoval espacio de cultura para Tepito
*** Aunque ya no contarán con una institución de salud, vecinos de Tepito tendrán un espacio de desarrollo cultural en el que ellos mismos tendrán prioridad
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, miércoles 24 de diciembre de 2025.- En Tepito, donde la historia se escribe a pulso y la resistencia es una forma de vida, una puerta se cerró y otra comenzó a entreabrirse.
El antiguo Hospital de Homeopatía, ese edificio que durante años fue refugio de consultas modestas y saberes médicos alternativos, dejará de ser hospital.
Pero no será albergue de paso ni territorio ajeno. En su lugar, la comunidad ganó —no sin conflicto— un espacio de cultura, recreación y desarrollo para los suyos.
El desenlace no fue fortuito. Fue resultado de las gestiones emprendidas por la diputada federal Mónica Sandoval Hernández, quien tomó como causa propia la defensa de un inmueble emblemático para el barrio bravo, ante la intención de las autoridades capitalinas de convertirlo en albergue para migrantes provenientes de Centro y Sudamérica.
La propuesta oficial encendió la inconformidad vecinal: Tepito, golpeado por el abandono histórico, carecía de las condiciones mínimas para absorber una responsabilidad humanitaria de tal magnitud sin sacrificar aún más a su propia población.
A mediados de este año, en una mesa de negociación con César Cravioto y Juan José García, secretario y subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México, respectivamente, se alcanzó un acuerdo que hoy comienza a materializarse.
El inmueble no recibiría migrantes y, en cambio, se transformaría en una “Utopía”, un espacio de desarrollo cultural y comunitario cuya operación —según lo pactado— privilegiará a los habitantes del barrio: 80 por ciento de participación comunitaria y 20 por ciento institucional. Talleres, actividades, oficios y expresiones culturales gestionadas, en su mayoría, por manos tepiteñas.
La decisión fue leída por muchos como una defensa legítima del territorio. No se trató de negar la tragedia migrante, sino de advertir los riesgos: la ausencia de servicios adecuados, la posible saturación del barrio y la distracción de recursos públicos que ya son insuficientes para una comunidad que paga impuestos y exige derechos básicos. Tepito habló, y esta vez fue escuchado.
El reto, sin embargo, apenas comienza. El siguiente paso —coinciden vecinos y representantes— será hacer valer la palabra empeñada y vigilar que el porcentaje prometido no se diluya en la burocracia, y que la Utopía no se convierta en un espacio ajeno, administrado desde fuera, sin rostro ni raíz barrial.
En días recientes, la colocación de la primera piedra marcó simbólicamente el inicio de esta nueva etapa. Entre discursos y miradas expectantes, quedó flotando la esperanza de que la cultura y el deporte se conviertan en alternativas reales para una juventud cercada por la precariedad y las tentaciones del camino fácil.
Pero la historia tiene cicatrices. En mayo pasado, el mismo Hospital Escuela fue escenario de un episodio convulso que terminó con la agresión física a la diputada Mónica Sandoval, quien requirió atención médica urgente y dos semanas de convalecencia. Las denuncias por violencia política de género, lesiones y agresión sexual siguen, hasta hoy, sin respuesta clara ni avances públicos. El silencio institucional pesa.
Aun así, Sandoval Hernández insiste en mirar el saldo colectivo. Reconoce la pérdida: la comunidad se quedó sin un espacio de atención médica que durante años alivió dolores y ausencias del sistema formal de salud. Ahora, esos servicios deberán buscarse en otro lugar. Pero también celebra que, del conflicto y la violencia, haya surgido un beneficio tangible para los vecinos.
En Tepito, donde nada es sencillo y todo se disputa, la cultura aparece como una nueva trinchera. No sustituye la salud perdida, pero ofrece un respiro, un punto de encuentro, una posibilidad. Y en este barrio que no se rinde, eso ya es decir mucho.


