Irresponsabilidad oficial pone en riesgo a Tlatelolco
19 enero, 2026*** El Gobierno Central y la Alcaldía Cuauhtémoc incumplen su obligación de proteger a la comunidad
*** La omisión institucional permite el deterioro del espacio público y expone a los vecinos al riesgo cotidiano

Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, lunes 19 de enero de 2026.- La negligencia institucional ya no es una percepción vecinal: es una realidad cotidiana que se vive y se padece en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco. Mientras el Gobierno Central y la Alcaldía Cuauhtémoc se deslindan de su responsabilidad, los espacios públicos son ocupados sin control, la violencia se normaliza y la comunidad queda expuesta al miedo y al abandono.
En Tlatelolco, la ocupación de áreas comunes por personas en situación de calle ha dejado de ser un hecho aislado. Es un proceso constante que avanza sin contención. Cada día, vecinos reportan la llegada de más personas, algunas con actitudes agresivas, que se instalan permanentemente en zonas que deberían ser de tránsito seguro y convivencia.
El territorio perdido: “Un baño público improvisado”
En la Segunda Sección, específicamente en las áreas verdes entre la zona del Frontón, la Torre 5 de Febrero y el estacionamiento (entre Eje 2 Norte y Eje Central), el deterioro es alarmante. El olor a orines y excrementos es permanente; el lugar se ha convertido en campamento, cocina y punto de reunión.
Un residente resume la situación con resignación y alarma:
> “Ya llegó otro más. Este les cobra derecho de piso”.>
Lo que debería ser un pulmón urbano es hoy territorio abandonado. La omisión de la autoridad no es neutra: la omisión también violenta.
La respuesta oficial: Burocracia vs. Realidad
Ante la emergencia, la respuesta institucional es un “peloteo” de responsabilidades. En el grupo de seguridad vecinal, la respuesta oficial es, para muchos, indignante:
> “Les informamos que su retiro no es facultad directa de la policía, salvo que esté cometiendo alguna falta administrativa o delito… comunicarse a la Brigada de Personas en Situación de Calle del Gobierno de la CDMX”.>
La contestación genera molestia inmediata. Los vecinos responden tajantes: “No se lo estamos pidiendo a ustedes, en este grupo también está la Brigada. Gracias, Base Diana”.
Mientras tanto, la U. P. C. sigue pidiendo “más datos” para enviar un apoyo que rara vez resuelve el problema de fondo.
Crónica de un miedo cotidiano
Los testimonios recabados son claros y reiterados. En los campamentos improvisados se cocina, se consume alcohol y drogas, y se portan armas blancas.
> “Son muy violentos. Amenazan con navaja a los guardias y a los vecinos”, relatan los afectados.>
La indignación vecinal se ha transformado en un llamado urgente:
* “Vecinos, estamos en riesgo. Unámonos y exijamos a la autoridad que ponga orden”.
* “Ahora amenazan con pedradas, navajas y cuchillos. Ensucian, roban lo que pueden y seguimos aguantando”.

Zonas críticas: El paso de la muerte
El Grupo de Seguridad Vecinal reporta que, frente a la entrada “B” del edificio Antonio Rosales y en la salida sur hacia el Metro, la situación es crítica.
* Zona oscura: Sin iluminación adecuada, es paso obligado para cientos de usuarios del Metro.
* Agresiones: Se reportan intentos de arrebato de pertenencias y comida.
* Crecimiento: Lo que comenzó con tres personas, hoy es un grupo de hasta siete adultos mayores que pernoctan, beben y hacen sus necesidades en la vía pública.
Un problema desplazado, no resuelto
El fenómeno tiene raíces profundas. Vecinos señalan que la problemática se agravó tras el desalojo del ex hospital del ISSSTE “Gonzalo Castañeda”. Muchos de quienes ocupaban aquel predio se han dispersado hacia el ex Cine Tlatelolco, andadores y descansos de edificios.
Se señala, además, que una parte de esta población flotante posee antecedentes delictivos, lo que coincide con el incremento de asaltos a transeúntes, robos a casa habitación e invasión de departamentos.
La exigencia final: ¡Basta de omisiones!
La comunidad tlatelolca no pide la criminalización de la pobreza, pero tampoco acepta el abandono ni la violencia. Se exige responsabilidad institucional.
Se solicita la intervención inmediata y coordinada del Gobierno Central (a través de SIBISO) y la Alcaldía Cuauhtémoc para:
* Atender integralmente la problemática de las personas en situación de calle.
* Recuperar los espacios públicos sanitariamente.
* Garantizar la seguridad de los residentes sin exponerlos a represalias.
Mientras las autoridades se deslindan, Tlatelolco se deteriora y el tejido social se rompe. La omisión tiene consecuencias, y hoy, esas consecuencias las siguen pagando los vecinos.
