La noche en que las canchas se convirtieron en campo de fuego
21 enero, 2026*** Intensa movilización policial tras persecución y disparos, en Tlatelolco
Redacción / Con Tlatelolco
Ciudad de México, miércoles 21 de enero de 2026.- La noche cayó de golpe en Tlatelolco, no por la hora, sino por el estruendo seco de las detonaciones. El eco de los disparos rompió la rutina de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco y convirtió las canchas de fútbol y básquetbol, de la Tercera Sección en un escenario de tensión, miedo y sangre.
Dos personas resultaron heridas. Una de ellas, un joven de apenas 17 años. La otra, un suboficial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). La comunidad volvió a escuchar lo que ya no debería ser normal: balazos entre edificios habitados y canchas deportivas.
La alerta: disparos en las canchas
De acuerdo con los primeros reportes, a las 20:30 horas operadores del Centro de Comando y Control (C2) Centro alertaron vía radiofrecuencia sobre una persona lesionada por arma de fuego en las canchas de fútbol, ubicadas entre el Eje 2 Norte y Eje Central.
Al llegar, los policías encontraron a Donovan, un joven de 17 años tendido, con manchas hemáticas visibles. Minutos después arribaron paramédicos de Protección Civil 004, al mando paramédico Jorge Pérez, quienes diagnosticaron tres heridas por arma de fuego: en el abdomen, la vejiga y el húmero. Su estado obligó a su traslado inmediato al Hospital “Rubén Leñero”.
En el sitio fue detenido un menor de edad, de 13 años, Nicolas “N”, señalado como probable responsable de la agresión armada, quien fue puesto a disposición de las autoridades competentes.

Persecución, balacera y caos
La situación se tornó aún más delicada cuando se confirmó que los disparos ocurrieron durante una persecución policiaca. El Suboficial del Sector Tlatelolco, Jorge García Martínez, dio aviso de que seguía a presuntos responsables de un robo en la Tercera Sección.
Fue en ese trayecto —entre canchas, gradas y edificios— donde se desató la balacera.
El resultado: dos personas lesionadas, patrullas llegando sin descanso, el área acordonada y el miedo propagándose entre los vecinos.
Durante las labores de emergencia, el Suboficial cayó y sufrió un esguince en el tobillo derecho, quien lo atendió el paramédico Estefani Acosta Velazco, del ERUM MX411, por lo que también fue trasladado al Hospital de San Angelín. En el lugar fue asegurada una motocicleta eléctrica, presuntamente relacionada con los hechos.
“Se escucharon al menos seis disparos”
Los mensajes en los grupos de Seguridad Vecinal comenzaron a circular casi de inmediato:
“Siguen llegando patrullas. Se oyeron balazos atrás de la Torre Chamizal”.
“Al impedir un asalto, entre las canchas y las gradas, se escucharon varios impactos”.
“Hay un herido, pueden enviar apoyo por favor”.

Vecinos relataron haber escuchado al menos seis detonaciones, lo que los llevó a activar el botón de auxilio. La zona, habitualmente concurrida a esa hora, se vació en minutos.
El silencio después del estruendo
Elementos de la SSC, Sector Tlatelolco y servicios de emergencia acordonaron las canchas. En cuestión de minutos, el sitio volvió a aparentar normalidad, como si nada hubiera ocurrido. Pero la huella quedó.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado el móvil del ataque, aunque señalaron que no existe un riesgo generalizado para la población. Sin embargo, para quienes escucharon los disparos desde sus ventanas, la sensación es otra.
Una comunidad que pregunta, una noche que preocupa
“¿Saben qué pasó?”, preguntaban vecinos en los chats, mientras las patrullas seguían arribando. Se hablaba de un detenido, de otro presunto responsable que logró escapar, de un operativo en curso entre los edificios de la Tercera Sección.
Más tarde, se informó que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México inició las primeras indagatorias para esclarecer los hechos y dar con los responsables.
Tlatelolco: vivir entre sirenas
Lo ocurrido no es solo una nota roja. Es un síntoma. Una señal más de la fragilidad que se vive en espacios que deberían ser de recreación y encuentro comunitario.
Las canchas donde juegan niños y jóvenes, por unas horas, se transformaron en zona de guerra. El ruido de la pelota fue reemplazado por el de las balas.
En Tlatelolco, una vez más, la noche dejó heridos… y preguntas sin respuesta.


