Una noche para mirar de frente a quienes viven en la calle
5 febrero, 2026
*** Tlatelolco bajo la lluvia
*** El Modelo que buscó ser más que un Operativo

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 5 de febrero de 2026.- La noche no cayó; se instaló. Un frío húmedo y penetrante, ese que en Tlatelolco parece emanar de la misma historia del lugar, se enrolló alrededor de los edificios y se acomodó en los huecos de las escaleras. Se posó, sobre todo, en esos rincones donde la sombra se convierte en cobijo y el mobiliario urbano en el único patrimonio. Allí donde duermen quienes han cruzado la delgada línea que separa tener un hogar de habitar en la herida abierta de la ciudad.
A las 18:00 horas, en la esquina donde las letras monumentales de “Tlatelolco” miran a Reforma, el tránsito se difuminó para dar paso a un escenario distinto. No era un despliegue de fuerza, sino una congregación de chalecos institucionales mezclados con ropa civil. El Gobierno de la Ciudad de México, a través de un equipo interinstitucional, iniciaba una intervención basada en el Modelo de Atención a Personas en Situación de Calle. La consigna, repetida como un mantra desde el inicio, trazaba el delicado puente por el que caminarían: “Respeto a los derechos humanos… vamos a hacer recorridos constantes”.
Un Ejército de Proximidad: Rostros detrás de los Chalecos
La misión no tenía un solo rostro, sino muchos. La coordinación la ejercían Zazil Carreras Ángeles, de “Ruta, Tlatelolco mi Amor”, y Severino Ruiz, del Instituto de Atención a Poblaciones Prioritarias (IAPP), junto Mauricio López Manning, titular de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud de México. Los acompañaban la mirada vigilante pero contenida de la Policía Turística, a cargo del Inspector General Manuel Suárez, y la presencia operativa del Inspector Jefe Martín Ramírez González Martínez, del Sector Tlatelolco. Eréndira Carrión, de Participación Ciudadana, y personal de la Secretaría de Obras completaban este ejército cuyo armamento principal era la palabra, la escucha y la oferta.
“Fue una jornada exitosa”, declararía después Zazil Carreras, con un alivio medido, lejos de cualquier triunfalismo. Su voz, como la de todo el equipo, cargaba el peso de una promesa mayor: “Para la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, es muy importante este tema. No solamente por el espacio público, sino por la calidad de vida… tanto de las personas que habitan en esas zonas como de las personas en situación de calle”. En Tlatelolco, territorio marcado por el abandono institucional, esa simple presencia ya era un mensaje.
El Primer Contacto es un Estetoscopio: La Salud en la Intemperie
La medicina salió a caminar. Médicos y enfermeras integrados en la brigada no eran un añadido protocolario; eran la llave inicial. “El programa siempre incluye componente de salud”, se insistía. Significaba detenerse, agacharse, preguntar “¿qué le duele?” antes que “¿por qué está aquí?”. Significaba revisión primaria en los espacios fríos, valoración bajo la luz pública, y la promesa de un seguimiento que intentaba romper el ciclo del olvido. Fue un acto de humanidad básica: reconocer el cuerpo doliente antes que la condición social.
El Recorrido: Un Mapa de la Desnudez Urbana
A pie, el contingente dibujó un mapa alternativo de la Segunda y Tercera Sección. Un mapa de la intemperie forzada.
* En el jardín norte de la Torre Cuauhtémoc, una joven.
* En los escalones del Deportivo “Antonio Caso”, un adulto mayor, envuelto en capas de tela y años.
* Paso por las canchas de fútbol y básquetbol, por la Torre del Chamizal.
* Junto al Módulo Sur del ISSSTE 11, otra persona mayor, cuya historia se adivinaba en los pliegues del rostro.
* En el Jardín de “La Pera”, tres adultos recibieron atención mientras obras retiraba la basura acumulada, otro síntoma del abandono.
* Dentro del ex Cine Tlatelolco, siluetas entre sombras, recordando que los espacios muertos de la ciudad son la única vitalidad para algunos.
* En la parte norte de los locales comerciales del edificio Arteaga y del ex Cine: atención médica a un adulto mayor, y también a un perro.
* En el costado del contenedor de residuos del edificio Riva Palacio: atención a un adulto.
* Cierre en el Jardín de Santiago y la Glorieta de Cuitláhuac, donde se concentra una presencia importante de personas en situación de calle.
Cada punto, una biografía resumida en una postura. Cada persona, un mundo entero detenido en un rincón de la Unidad Habitacional más emblemática del país.
La Mirada desde las Ventanas: Expectativa y Desconfianza
Desde ventanas y pasillos, la comunidad observaba. No hubo aplausos, sino una esperanza cansada, un escepticismo tallado por promesas rotas. El reclamo no verbal era tan claro como el frío: “Que no sea solo hoy”. Tlatelolco ha aprendido que los operativos de un día son solo un parche sobre una herida sistémica. La participación ciudadana, con sus enlaces y redes sociales, buscó tender un puente, convertir a los vecinos de espectadores en corresponsables de un proceso largo.
El Cierre que es una Pregunta: ¿Y Mañana?
La jornada terminó en el Jardín Santiago y en la Glorieta de Cuitláhuac, otros puntos de concentración del desamparo. El equipo se retiró con la promesa de constancia. Pero en el aire, entre el frío que regresaba a ocupar su lugar, quedaron flotando preguntas más profundas que cualquier reporte:
¿Qué ocurre después del “sí” a un albergue? ¿Qué paz hay al despertar en un camastro anónimo? ¿Quién sostiene la mano en el tránsito lento y difícil de vuelta a la sociedad? ¿Quién estará ahí cuando la noche siguiente, y todas las que le sigan, vuelvan a ser igual de frías?
Esta crónica no termina con soluciones. Termina con el registro de una proximidad. En una noche de febrero, en Tlatelolco, alguien se acercó. Se agachó. Preguntó. Ofreció. En tiempos de fractura, donde el otro se vuelve paisaje invisible, ese simple acto de acercarse —imperfecto, insuficiente, frágil— es también, quizás, la forma más profunda de hacer política. La memoria de Tlatelolco, testigo de tantas cicatrices nacionales, ahora guarda también el relato de estas heridas cotidianas y silenciosas. Y la pregunta de si, esta vez, la constancia vencerá al olvido.
Compromiso institucional
“Vamos a hacer recorridos constantes”
El recorrido interinstitucional del Gobierno de la Ciudad de México, en la Segunda y Tercera Sección de Tlatelolco dejó un mensaje claro: la atención a personas en situación de calle será abordada desde una estrategia integral, con salud, obras, participación comunitaria, seguridad y canalización social.
La comunidad observa.
La calle resiste.
Y Tlatelolco, como siempre, guarda memoria.


