La ciudad que decide: entre la pantalla y la conciencia colectiva
22 marzo, 2026
*** Inicia registro para opinar por internet en la Consulta de Presupuesto Participativo y elegir a las COPACO
Las personas interesadas deberán descargar la última versión de la aplicación móvil del Sistema Electrónico por Internet (SEI-IECM) y podrán participar en la Jornada Anticipada del 20 al 30 de abril
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 22 de marzo de 2026.- En una ciudad que no duerme, pero que muchas veces calla, el ejercicio de la participación ciudadana encuentra nuevas rutas. Ya no sólo en las plazas, ni únicamente en las urnas físicas, sino también en la intimidad luminosa de una pantalla.
A partir del 23 de marzo y hasta el 15 de abril de 2026, la ciudadanía de la capital —incluyendo a quienes viven en el extranjero, a personas en estado de postración y sus cuidadoras, así como a quienes optan por no acudir presencialmente— podrá registrarse en el Sistema Electrónico por Internet (SEI) para formar parte de una decisión colectiva que, aunque digital, impacta en lo profundamente cotidiano.
Se trata de la Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y 2027 y de la elección de las Comisiones de Participación Comunitaria (COPACO) 2026, dos mecanismos que, en el papel, prometen acercar el poder a la gente; en la práctica, dependen de la voluntad, la organización y la vigilancia de esa misma ciudadanía.
El procedimiento: entre la tecnología y la confianza
La ruta es clara, aunque no exenta de desafíos. Para participar, las y los interesados deberán descargar la aplicación móvil del SEI del Instituto Electoral de la Ciudad de México, disponible de manera gratuita en tiendas digitales. El dispositivo deberá cumplir con requisitos técnicos —Android versión 10 a 15 o iOS 17 en adelante—, lo que de entrada delimita quién puede y quién no puede ejercer este derecho en su modalidad digital.
El proceso de registro exige precisión: captura de la credencial para votar por ambos lados, validación de datos personales como clave de elector, OCR y CIC, ingreso de un número celular y una verificación biométrica facial. Una coreografía tecnológica que busca blindar el sistema, pero que también revela la creciente dependencia de la identidad digital como llave de acceso a los derechos ciudadanos.
Al concluir, el sistema emite un acuse y una contraseña. No es sólo un trámite: es el equivalente moderno de la boleta resguardada, el símbolo de que la voz ha sido habilitada, aunque aún no emitida.

La jornada anticipada: el voto que se adelanta, la decisión que se construye
Del 20 al 30 de abril, quienes hayan completado su registro podrán emitir su opinión a través de la misma aplicación. Es la llamada Jornada Anticipada, un concepto que rompe con la idea tradicional de un solo día de votación y abre un margen temporal más amplio, aparentemente más incluyente.
Sin embargo, en ese lapso también se juega algo más que la logística: se mide el interés ciudadano, la confianza en las instituciones y la capacidad de las comunidades para organizarse más allá de la inercia.

Seguridad digital: entre la promesa institucional y la duda ciudadana
El SEI, según las autoridades electorales, cuenta con mecanismos de seguridad robustos: autenticación multifactor, encriptación de datos, separación entre identidad y sentido del voto, y una infraestructura diseñada para garantizar disponibilidad y transparencia.
Pero en el terreno de lo público, la confianza no se decreta, se construye. Y en una ciudad marcada por experiencias de desconfianza institucional, cada innovación tecnológica debe pasar la prueba más compleja: la credibilidad social.
COPACO y presupuesto participativo: el territorio en disputa
Más allá de la plataforma digital, lo que está en juego es el control del territorio inmediato: parques, luminarias, seguridad, mantenimiento, espacios comunes. Las COPACO, figuras de representación vecinal, y el presupuesto participativo, como instrumento de asignación de recursos, son piezas clave en la arquitectura de la vida comunitaria.
Sin embargo, no han estado exentas de críticas: simulación, baja participación, cooptación política. Por ello, este nuevo proceso digital no sólo es una convocatoria, sino también una prueba. ¿Podrá la tecnología revertir el desencanto? ¿O simplemente lo administrará en una nueva interfaz?
La decisión: participar o delegar
En última instancia, la herramienta está ahí, al alcance de un clic. Pero la decisión sigue siendo profundamente humana: participar o dejar que otros decidan.
En colonias como Tlatelolco, donde la historia comunitaria pesa y la organización vecinal ha sido tanto resistencia como identidad, este proceso adquiere un significado particular.
No es sólo votar por una obra o elegir representantes: es disputar el sentido mismo de comunidad.
Porque en la Ciudad de México, incluso en la era digital, la democracia sigue siendo —ante todo— un acto de presencia, aunque ahora esa presencia también se exprese en la pantalla.


