La tinta que nos nombra: la importancia de la participación ciudadana

La tinta que nos nombra: la importancia de la participación ciudadana

2 abril, 2026 0 Por Staff Redaccion

*** Más de cinco millones de boletas comienzan a latir en las entrañas de la democracia capitalina

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV

Ciudad de México, jueves 2 de abril de 2026.- Hay un momento preciso en el que la democracia deja de ser discurso y se vuelve materia: cuando la tinta toca el papel.  Este miércoles, en los Talleres Gráficos de México, ese instante ocurrió una vez más. Las máquinas comenzaron a girar con la cadencia de una ciudad que busca decidirse a sí misma.

El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) dio inicio a la impresión de más de cinco millones de boletas que serán el vehículo de la voluntad ciudadana en la Consulta de Presupuesto Participativo 2026-2027 y en la elección de las Comisiones de Participación Comunitaria (COPACO), cuya jornada se celebrará el próximo domingo 3 de mayo.

No son solo papeles. Son fragmentos de voz.

Son la posibilidad de que cada colonia, cada barrio, cada unidad territorial diga: “esto queremos ser”.

La tinta que resguarda la voluntad

En los Talleres donde la tinta no sólo imprime papel, sino voluntades, comenzó a latir con fuerza el corazón de la participación ciudadana. El eco de las máquinas no es industrial: es cívico. Cada giro de rodillo arrastra consigo la posibilidad de transformar banquetas rotas, luminarias apagadas y espacios olvidados.

Ahí, sin reflectores ni ceremonias grandilocuentes, se activa un proceso profundamente político: el derecho de la ciudadanía a decidir sobre su entorno inmediato.

No son simples boletas: son pequeñas hojas de poder.

Son el puente entre la queja cotidiana y la acción organizada.

Quince años de construir comunidad desde el voto

En medio del sonido constante de la producción, la consejera presidenta del IECM, Patricia Avendaño Durán, evocó la historia que sostiene este ejercicio: quince años de Presupuesto Participativo que han tejido una pedagogía cívica silenciosa pero persistente.

Quince años en los que la ciudadanía ha aprendido a decidir sobre su entorno inmediato: la luminaria, el parque, la seguridad, el espacio común.

Más que un balance institucional, su mensaje dejó ver una cadena de confianza: desde los talleres donde se resguarda la calidad del proceso, hasta cada persona que convierte una boleta en una decisión colectiva.

La arquitectura del voto comunitario

El proceso no es improvisado. Más de 5 millones 258 mil boletas serán distribuidas en tres vertientes:

Elección de las COPACO.

Consulta de Presupuesto Participativo 2026.

Consulta de Presupuesto Participativo 2027.

Cada una representa una dimensión concreta de la democracia: representación vecinal y decisión directa sobre el uso de recursos públicos.

A ello se suman cerca de 69 mil actas y más de 131 mil documentos auxiliares, que sostienen la estructura operativa de la jornada.

La arquitectura invisible de la democracia

Eldirector de Talleres Gráficos de México, Arturo Manuel Chávez López, habló en cifras. Pero detrás de los números hay una ingeniería silenciosa: la que sostiene la legitimidad.

Cada acta es un testigo.

Cada sobre, una garantía.

Cada boleta, una promesa de equidad.

Darle valor a la ciudadanía”, se dijo. Y en esa frase se resume el sentido del proceso.

Confianza que se imprime

La relación entre el IECM y Talleres Gráficos de México no es circunstancial: es una alianza sostenida.

Desde 2016, estos Talleres cuentan con certificación en calidad electoral, un estándar que respalda la certeza del voto.

Cada boleta incorpora medidas de seguridad:

Talón foliado.

Microimpresión.

Carácter invertido.

Imagen latente.

Elementos adicionales de resguardo.

Detalles casi invisibles que, sin embargo, protegen lo esencial: la voluntad ciudadana.

Una alianza que imprime certeza

La consejera Cecilia Aída Hernández Cruz subrayó que esta colaboración trasciende lo técnico. Es un pacto de confianza.

Porque el recorrido de cada boleta —de la máquina a las 33 Direcciones Distritales, los días 16 y 17 de abril— no es sólo logístico: es una garantía de que cada voto llegará a tiempo y será contado.

La inclusión también se imprime

No todas las personas participan en igualdad de condiciones. Por ello, el proceso se extiende hacia quienes históricamente han sido excluidos:

Personas en prisión preventiva.

Personas en estado de postración.

Personas cuidadoras primarias.

Y mediante 7 mil 500 mascarillas en sistema Braille, hacia quienes leen con las manos lo que otros ven con los ojos.

Aquí, la democracia intenta no dejar a nadie fuera.





El 3 de mayo: la ciudad que decide

Para la consejera Erika Estrada Ruiz, el horizonte es claro: el próximo 3 de mayo de 2026 será el día en que la ciudad se pronuncie sobre sí misma.

Cerca de 22 mil proyectos esperan ser elegidos. Son propuestas nacidas de la vida cotidiana: banquetas, luminarias, espacios culturales, seguridad.

El Presupuesto Participativo es una gran escuela democrática”, se afirmó.

Y lo es porque iguala: frente a la boleta, todas y todos tienen el mismo peso.

Del registro al anhelo colectivo

Las cifras reflejan organización, pero también esperanza:

33,654 proyectos registrados.

Más de 22 mil viables.

23,653 personas aspirantes a COPACO.

Detrás de cada número hay comunidad: discusiones, acuerdos, tensiones. Vida colectiva en movimiento.

Entre lo digital y lo tangible

Aunque el avance tecnológico abre nuevas rutas, la boleta impresa mantiene su centralidad.

Porque la realidad es desigual.

Porque no todas las personas tienen acceso digital.

Así, la papeleta sigue siendo el instrumento más directo y confiable para convertir voluntad en decisión.

La democracia como acto íntimo

Participar es, en el fondo, un acto íntimo.

Nadie puede hacerlo por otro.

Nadie puede delegar su entorno sin renunciar a una parte de sí mismo.

Estas boletas, nacidas entre máquinas, llegarán a millones de manos: con esperanza, con duda, con prisa. Pero todas contienen la posibilidad de incidir.

En tiempos de desconfianza, estos ejercicios son una insistencia: la democracia no está terminada, se construye.

Tlatelolco: entre la memoria y la acción

En territorios como Tlatelolco, donde la historia pesa y la vida cotidiana resiste, estos procesos adquieren otra dimensión.

No se trata sólo de votar.

Se trata de reconstruir comunidad.

Haz la lucha por tu comunidad” deja de ser consigna y se vuelve responsabilidad compartida.

La democracia empieza en los andadores

La gran política suele discutirse lejos.

Pero la verdadera democracia comienza en los andadores, en la colonia, en el edificio.

Las boletas ya están en proceso.

La infraestructura está lista.

La historia continúa.

Pero falta lo esencial:

La voluntad.

Porque al final, la democracia no está en la tinta…

está en la mano que decide usarla.

Haz la lucha por tu comunidad.