Revocar el silencio

Revocar el silencio

1 octubre, 2025 1 Por Staff Redaccion

*** Las fotografías que gritan en el desierto de la indiferencia

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV 

Ciudad de México, miércoles 1 de octubre. – La senadora Alma Anahí González pronunció las palabras, pero fueron las imágenes las que desgarraron el protocolo. 

En la penumbra de la sala, las frases “seres sintientes” y “empatía” se estrellaban contra el muro de 21 testimonios mudos. 

Eran los ojos vidriosos de un caballo, la postración de un ave, la sombra del tormento en un primate. 

La fotodocumentalista Elideth Fernández no había montado una exposición; había abierto una herida en la psiquis colectiva. 

Cada imagen, un ensayo visual en blanco y negro, penetraba en la soledad del abandono y nos confrontaba con nuestra autoproclamada superioridad. “El color me estorba para formular el mensaje”, explicaría después la autora. 

En esta escala de grises, como apuntó Alberto Ruy Sánchez, se evitaba “el chantaje de la sangre” para revelar un “arco iris de lo negro”: la angustia pura, el miedo desnudo.

El Testimonio: un coro de voces que rompe el silencio

La lucha no era solo visual; era una sinfonía de voces urgentes que se alzaban en el recinto. Reyna Celeste Ascencio Ortega, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, con un tono que entrecortaba el dolor y la esperanza, lo expresó así:

Es un llamado urgente a mirar con empatía… cada imagen que veremos aquí nos habla de historias reales de vidas que han sido ignoradas, maltratadas e invisibilizadas… Me duele profundamente saber que aún hay prácticas que normalizan el maltrato animal, pero también me llena de esperanza ver que cada vez somos más quienes alzamos la voz por quienes no pueden hacerlo”.

La senadora Maki Esther Ortiz Domínguez tomó la palabra para dar un parte de guerra concreta en esta batalla legislativa: “Hace unos meses donde se hicieron los foros… Esa Ley General está ahorita en Gobernación… es una ley que también considera los dominios, la alimentación… hemos estado trabajando… para poderla tener ya lo más pronto. Creo que es muy necesario”. Era la promesa de un marco legal que dejara de ser una aspiración para convertirse en un escudo.

Desde el Estado de Chihuahua, la voz del senador Juan Carlos Loera de la Rosa trajo un eco esperanzador, un hito en el desierto de la impunidad: “Yo vengo de Chihuahua, y por primera vez en diciembre 2024, un hombre fue condenado por tortura animal… esto se ha convertido en un hito… para defender los derechos de los animales”. Era la prueba de que la movilización social podía, por fin, traspasar los muros de los juzgados.

La Ética y la educación: el origen y la cura

La editora Margarita de Orellana, presentando el libro “Revocar el Silencio”, canalizó el pensamiento de la filósofa Francesca Gargallo, llevando la denuncia a un terreno más profundo: el de la raíz cultural de la crueldad. Su voz se elevó para señalar que “esta violencia, esta crueldad se origina… a través de la educación que tiene como principio la imposición y la rudeza… el lenguaje también adiciona los insultos… El ejemplo de decirle ‘burro’ a un joven estudiante ayuda a despreciar a los burros”.

Advirtió sobre la conexión insoslayable: “Los niños maltratadores de animales sufren violencia… hace que cualquier construcción de paz”, se resquebraje. Y lanzó una sentencia histórica que resonó como un campanazo: “Confirmamos que los derechos de los hombres y las mujeres han pervivido a costa de la negación de los derechos animales y la naturaleza… significa exterminar también a los grupos indígenas de subsistencia”. La lucha por los animales se revelaba, entonces, intrínsecamente ligada a la justicia social y a la defensa de la vida en toda su diversidad.

Un Faro en la Niebla: La Conciencia como Última Frontera

El cierre no podía ser más que un llamado a la acción. El escultor Pablo Rojas, con la fuerza de quien ve más allá de lo inmediato, clamó: “El obelisco por los animales es una propuesta… sembrar en las futuras generaciones la semilla del amor pro animal… dejar que pase el tiempo sin acción y seguiremos viendo en tiempo real una extinción. Y recordar algo: sin acción, continuará la extinción”.

Sus palabras finales eran un eco de la advertencia del Dr. Philip Low, artífice de la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia animal: “Ya no se puede decir que no lo sabíamos”.

El Imperativo de la Mirada

Revocar el Silencio” no es un título, es un imperativo. La cámara de Elideth Fernández, el lamento de los senadores, la lucidez de Gargallo y la evidencia científica han cumplido su parte. Nos han mostrado, en el blanco y negro desgarrador de la conciencia, el reflejo de nuestra propia humanidad—o la falta de ella.

La pregunta que quedó flotando en el aire, entre el dolor capturado y las promesas de ley, es si tendremos el valor de dejar de ser espectadores y convertirnos, por fin, en guardianes. Debemos actuar para volvernos seres dignos de ser llamados humanos. El silencio ha sido revocado. Ahora le toca gritar a la acción.