Una mesa que nace en tiempos de desconfianza

27 noviembre, 2025 0 Por Staff Redaccion



Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 27 de noviembre de 2025.- La toma de protesta de Agustín Dany Jiménez como coordinador de la “Mesa de Atención Ciudadana” no es un acto protocolario más: es un movimiento político en un momento donde la gente ya no cree en promesas ni en discursos que nunca tocan tierra. En un país donde los ciudadanos llevan años tocando puertas que nadie abre, este nombramiento se convierte —para bien o para mal— en un nuevo punto de inflexión.


El Senado de la República, escenario solemne, reunió a más de 100 representantes vecinales de 33 colonias. Llegaron cansados, hartos, pero todavía dispuestos a exigir. La presencia de líderes de mercados y comités comunitarios no sólo fue simbólica: fue una señal de que los sectores abandonados por los gobiernos recientes están buscando nuevos interlocutores.

Agustín Dany, gestor reconocido por su persistencia y por caminar la calle más que los pasillos del poder, asume un cargo que pocos se atreverían a tomar en tiempos donde la ciudadanía está al borde de la ruptura con las instituciones. No llega para simular: llega para responder, porque de no hacerlo, el costo político será inmediato.

Su mensaje es contundente:
“No vamos a permitir que no se les reciba, que no se les tome en cuenta.”
Eso, en la realidad actual, es casi una declaración de guerra a la indiferencia gubernamental.

La nueva “Mesa de Atención Ciudadana” nace con un reto monumental: devolver la voz a quienes han sido ignorados por las administraciones centralizadas y verticales que han confundido gobernar con imponer. Si cumple su promesa, será un contrapeso real. Si falla, será otro expediente muerto en el archivo del desencanto.

Pero hoy, por primera vez en años, un órgano ciudadano arranca con legitimidad social, no sólo institucional. La oposición, los comités vecinales y los liderazgos barriales ven en esta mesa una herramienta para frenar la política de oídos sordos.

La ciudad está a punto de entrar en un ciclo electoral.
Las decisiones de hoy tendrán eco en las urnas mañana.
Y la capacidad de Agustín Dany para abrir puertas —o para romperlas si es necesario— será parte del nuevo mapa político de la capital.

Porque una cosa está clara:
cuando la gente decide hablar, ningún gobierno puede darse el lujo de no escuchar.