El corredor más complejo de la ciudad

2 febrero, 2026 0 Por Staff Redaccion


*** Operadores del Metrobús eléctrico al AICM enfrentan el trayecto más hostil de la CDMX
*** Unidades de hasta 15 metros avanzan entre comercio, peatones y tráfico sin confinamiento
*** Su capacitación es la más extensa y exigente del sistema Metrobús


Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, lunes 2 de febrero de 2026.- Conducir un autobús eléctrico rumbo al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no es solo una tarea de transporte: es un ejercicio cotidiano de paciencia, precisión y temple urbano. Desde las primeras horas del día, los operadores de las nuevas unidades eléctricas se internan en uno de los corredores más complejos de la metrópoli, donde el asfalto se convierte en un tablero vivo y caótico.


Ahí, cada metro cuenta. Cada maniobra exige cálculo. Cada segundo puede significar un roce, un frenado brusco o una espera interminable.




La ciudad como obstáculo permanente


El trayecto que conecta el corazón de la ciudad con el AICM no es un corredor cualquiera. Es un espacio compartido —y disputado— por vehículos particulares, transporte concesionado, triciclos de carga, peatones apresurados y cargadores que empujan su mercancía en “diablos” de dos ruedas.


Daniel Quezada, gerente general de la empresa Conexión Centro Aeropuerto, lo resume con claridad: se trata del corredor más difícil de la Ciudad de México. No por su longitud, sino por su densidad humana y comercial.


Avenidas como Hidalgo, el Eje Central, Belisario Domínguez o República de Venezuela se transforman, día tras día, en un laberinto donde el carril preferente existe solo en el papel. No es confinado. Se invade. Se comparte. Se pierde.




Cuando avanzar significa caminar


En temporadas de alta afluencia —regreso a clases, Navidad, fechas comerciales clave— el Centro Histórico se satura. El flujo vehicular se diluye hasta convertirse en una lenta procesión metálica.


“Gran parte del corredor se camina”, reconoce Quezada. El autobús avanza a paso humano, entre vendedores, peatones y unidades que se cruzan sin aviso. El resultado es una suma constante de retrasos, roces, siniestros y accidentes menores que forman parte del paisaje cotidiano.


Conducir, en este contexto, es también leer la ciudad: anticipar movimientos, respetar la fragilidad del peatón y mantener el control de una unidad que puede medir hasta 15 metros de largo.




La formación del operador urbano


Por ello, quienes aspiran a manejar estas unidades no llegan de manera improvisada. Su capacitación es, hoy por hoy, la más completa y extensa de todo el sistema Metrobús.


El proceso puede durar hasta 30 días. Inicia con una semana completamente teórica; continúa con otra fase teórica-práctica en patios de resguardo; sigue con tres días intensivos en simuladores especializados, desarrollados por el área de capacitación de Grupo CISA, donde se reproducen los corredores reales y escenarios de riesgo; y culmina con dos semanas de práctica directa en ruta.


El objetivo es claro: formar operadores capaces de conducir cualquiera de las cinco unidades que circulan en el corredor —Volvo de 12 y 15 metros, BYD eléctricos de 15 metros y las nuevas Sunwin eléctricas de 8.5 metros— con seguridad, eficiencia y sensibilidad urbana.




La llegada de las Sunwin eléctricas


Las nuevas unidades Sunwin, de 8.5 metros de longitud, representan un respiro operativo. Son más compactas, más ágiles y con menos componentes mecánicos, lo que las hace relativamente sencillas de conducir en comparación con los autobuses convencionales.


Estas unidades, que solo cubren el tramo de Reforma al AICM, fueron recientemente inauguradas por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, como parte de la modernización del transporte rumbo a eventos internacionales de gran escala.




Transporte para una ciudad global


El pasado viernes 30 de enero, 19 unidades eléctricas recibieron el banderazo de salida con una nueva imagen para la llamada “Ruta Quetzalcóatl”. Dieciséis de ellas son operadas por Conexión Centro Aeropuerto, empresa de Grupo CISA.


No son autobuses comunes. Están pensados para un perfil específico: turistas, visitantes internacionales y asistentes al Mundial de Futbol que se celebrará próximamente en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.


Pero antes de transportar al mundo, estos autobuses deben vencer a la ciudad. Y quienes los conducen, día a día, demuestran que manejar en la CDMX no es solo un oficio: es una forma de resistencia urbana.