La cita de la palabra y la urgencia
26 febrero, 2026
*** Marchamos, paramos y nos organizamos
*** Desde la línea del frente de una lucha que no cesa
Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 26 de febrero de 2026.- El jueves 26 de febrero, en la voz firme de la Coordinación 8M-CDMX, estalló la convocatoria que marca el pulso de un movimiento que no se desangra en silencio: una conferencia de prensa para anunciar ruta, hora y exigencias de la movilización del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Una reunión virtual que, como gesto simbólico de resistencia, demarca territorios —físicos y políticos— donde la protesta exige ser escuchada.
No es una fiesta. No es una conmemoración al uso. Es un llamado de cuerpos, voces y memorias a ocupar las calles con una claridad que duele: se marcha porque no llegamos todas, porque la deuda con nuestros derechos sigue siendo interminable.
El contexto que no podemos olvidar
La convocatoria retumba en medio de cifras que no son números: son vidas que faltan, historias que fueron interrumpidas. Entre enero y octubre de 2025, según organismos internacionales, miles de mujeres fueron asesinadas y otras miles desaparecidas en México. La violencia machista se ha convertido en una pandemia cotidiana, con una impunidad que no entiende de jurisdicciones ni de edades, y que se mantiene como la regla y no la excepción.
Este escenario sombrío —pero real— es la atmósfera en la que se prepara la movilización del 8M: marchas ya convocadas en múltiples ciudades del país desde el norte hasta el sur, desde poblaciones rurales hasta el corazón palpitante de la CDMX, con consignas que reclaman justicia, verdad y dignidad.
Voces que no se doblegan
Las mujeres y disidencias, redes de colectivas, organizaciones sociales, políticas y sindicales, levantan sus consignas desde la unidad y la diversidad. Cada grito, cada pancarta, cada paso es una resistencia contra estructuras y prácticas que sostienen la violencia:
*Contra el feminicidio y todas sus expresiones.
*Contra la precarización laboral que precariza nuestras vidas.
*Contra la criminalización de la protesta y la persecución a defensoras.
*Por el aborto legal, seguro, libre y gratuito, un derecho no negociable.
Suenan consignas que no sólo reclaman justicia para las víctimas de estatales e institucionales, sino que rechazan el abuso de poder que criminaliza a quien resiste, y que tensan la mirada hacia horizontes de emancipación colectiva que no admiten media lengua ni concesión.
Un movimiento con solidaridad internacional
Desde la plaza pública, la voz mexicana se extiende en solidaridad con las mujeres en lucha en otras latitudes: Cuba, Venezuela, Palestina, Rojava, y otros pueblos que enfrentan violencia, bloqueo y ocupación. La convocatoria del 8M no mira únicamente hacia el interior del país; establece vínculos de sororidad internacional que sitúan a la lucha feminista como parte de un pacto global contra la violencia patriarcal y colonial.
En tiempos donde la brutalidad toma formas múltiples —desde la violencia estructural hasta la digital—, esta solidaridad es una línea que traza un horizonte común de resistencia.
La marcha que se prepara
La Convocatoria a medios incluye detalles concretos para quienes buscan sumarse, informarse y participar:
Conferencia de prensa virtual
📅 Fecha: 2 de marzo 2026.
🕙 Hora: 10:00 horas.
📍 Video conferencia: Telmex (ID 83880299379 | Código de acceso: 2026)
Consignas centrales del 8M CDMX:
• ¡Ni una menos! ¡Alto a los feminicidios!
• ¡Presentación con vida de lxs desaparecidxs!
• ¡Aborto legal, seguro, libre y gratuito ya!
• ¡40 horas ya!
• ¡Alto a la criminalización de la protesta!
• ¡Respeto a las autonomías indígenas!
• ¡Contra el imperialismo!
• ¡Por un movimiento de mujeres independiente!
Y al centro de todo, un puente tendido entre dolor y esperanza: la marcha no sólo reclama justicia, sino que construye una memoria activa; no sólo exige derechos, sino que traza estrategias para que la presencia colectiva sea fuerza transformadora en cada calle y plaza.
La marcha como narración viva
El 8 de marzo no será una fecha en el calendario. Será una narración viva donde cada cuerpo que camine, cada voz que se alce, y cada palabra que se pronuncie sea parte de una historia que no se rinde. Marchamos, paramos y nos organizamos no solo como eslogan, sino como declaración de existencia y resistencia.
Porque marchar es reclamar, porque parar es reconfigurar prioridades, y porque organizarse es construir una historia que no deje a nadie atrás.


