El pulso ciudadano en las calles

29 marzo, 2026 0 Por Staff Redaccion


*** Participación en la difusión de los Proyectos de Presupuesto Participativo 2026–2027
*** Inicia difusión de proyectos rumbo a la Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y 2027
*** Hasta el próximo 16 de abril la ciudadanía conocerá las propuestas para mejorar su comunidad
*** Las personas promoventes podrán realizar actividades informativas en espacios públicos y medios digitales


Redacción / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 29 de marzo de 2026.- Este domingo no comenzó como cualquier otro. En las plazas, andadores y rincones donde la vida comunitaria respira —a veces con dificultad— empezó a latir una conversación distinta: la del derecho a decidir.

A partir de este domingo 29 de marzo, inicia formalmente el periodo de difusión y promoción de los proyectos dictaminados como viables que participarán en la Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y 2027.

No es un simple trámite administrativo. Es, en esencia, un ejercicio de apropiación del espacio público, donde la ciudadanía deja de ser espectadora para convertirse en autora de su propio entorno.

Durante este periodo, que se extenderá hasta el 16 de abril, las voces que muchas veces permanecen dispersas comienzan a ordenarse en propuestas: luminarias que faltan, áreas verdes que agonizan, espacios culturales que resisten, seguridad que se exige. Cada proyecto es una historia, una urgencia, una esperanza.



La pedagogía de lo común


El proceso de difusión no es propaganda en el sentido tradicional; es, o debería ser, una pedagogía de lo común. Tanto la autoridad electoral como las personas proponentes están llamadas a explicar, dialogar y transparentar.

Las actividades informativas podrán desplegarse en espacios públicos de alta afluencia dentro de cada Unidad Territorial, así como en medios digitales y electrónicos. Ahí, en el contacto directo o en la pantalla, se juega la comprensión de lo que está en disputa: no solo recursos, sino prioridades colectivas.

Informar sobre la Consulta, explicar los proyectos, detallar las modalidades de participación —presencial o digital—, son actos que construyen ciudadanía. Porque una comunidad informada no solo elige mejor: también exige más.



Límites necesarios, reglas del juego


Pero toda la contienda democrática necesita reglas claras. En este caso, la normativa delimita con precisión los márgenes de acción.

La propaganda impresa deberá centrarse exclusivamente en el proyecto participante y circular únicamente dentro del perímetro de la Unidad Territorial correspondiente. Quedan fuera templos, oficinas públicas y sedes partidistas. No es un capricho: es una defensa del carácter ciudadano del proceso.

Los materiales multimedia, por su parte, deberán ser informativos, respetar derechos de autor e identificar con claridad el número de proyecto y su ubicación. Y, como toda intervención responsable, deberán retirarse al concluir el periodo.

Más allá de lo técnico, subyace un principio: evitar la contaminación política de un ejercicio que pertenece, en su esencia, a la comunidad.



Ética y equidad en la participación


La línea es firme: no se permite el uso de la imagen de menores, ni mensajes que inciten a la violencia, ni la utilización de recursos públicos o símbolos partidistas. Tampoco la descalificación, la coacción o el intercambio de beneficios por apoyo.

En un país donde la cultura clientelar ha dejado huella, estas restricciones no son menores. Son intentos por blindar la voluntad ciudadana frente a prácticas que distorsionan la participación.

Asimismo, se prohíbe la colocación de propaganda en mobiliario urbano, la instalación de módulos fijos o el uso de radio y televisión. La difusión debe ser cercana, directa, sin estructuras que generen ventaja indebida.

El incumplimiento no será simbólico: podrá derivar en sanciones, incluso en la exclusión del proyecto. La advertencia está sobre la mesa.



Inclusión: las voces que no deben quedar fuera


En medio de estas reglas, hay un gesto que merece subrayarse: la inclusión.

Se contemplan foros informativos en Unidades Territoriales donde participen proyectos impulsados por personas en situación de postración o en prisión preventiva. También se habilitan mecanismos para quienes residen en el extranjero.

Aquí, la democracia deja de ser territorial para volverse humana. No importa la condición física, jurídica o geográfica: el derecho a proponer y ser escuchado se mantiene.

Incluso los proyectos presentados por niñas, niños y adolescentes tendrán difusión, a través de las personas responsables de su registro. Es una semilla temprana de participación que, si se cuida, puede transformar el futuro cívico.



Tlatelolco: memoria, urgencia y decisión



En territorios como Tlatelolco, donde la historia pesa y la realidad cotidiana interpela, el Presupuesto Participativo no es un ejercicio abstracto. Es una herramienta concreta para intervenir en lo inmediato: rescatar espacios, dignificar entornos, reconstruir tejido social.

Cada cartel, cada volante, cada explicación en un jardín o pasillo, es un intento por revertir el abandono o la indiferencia. Pero también es una prueba: ¿logrará este mecanismo conectar con la gente o se diluirá en la rutina burocrática?

La respuesta no está en los lineamientos, sino en la participación real.



Decidir es habitar




Difundir proyectos no es solo promover ideas; es invitar a decidir. Y decidir, en el fondo, es una forma de habitar el territorio con responsabilidad.

De aquí al 16 de abril, la ciudad será un mapa de propuestas. Algunas surgirán del ingenio, otras de la necesidad urgente. Todas competirán por un voto que, aunque sencillo en apariencia, encierra una potencia transformadora.

La pregunta queda abierta, como las plazas donde hoy circulan estas ideas:

¿Estamos listos para ejercer, con conciencia, el derecho a decidir sobre lo que nos pertenece a todos?