Registro anticipado: la ciudad que cruza fronteras
4 abril, 2026
*** Disponible registro en el SEI para participar desde el extranjero, de forma anticipada, en Consulta de Presupuesto Participativo y Elección de las COPACO
*** Las personas interesadas deberán registrarse en la aplicación móvil del Sistema Electrónico por Internet (SEI) y podrán participar en la Jornada Anticipada del 20 al 30 de abril
Redacción | Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, sábado 4 de abril de 2026.- El Instituto Electoral de la Ciudad de México ha abierto el registro en el Sistema Electrónico por Internet (SEI), una herramienta que permite a las y los capitalinos residentes en el extranjero participar —de manera anticipada— en la Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y 2027, así como en la elección de quienes integrarán las Comisiones de Participación Ciudadana (COPACO) 2026.
No es un trámite menor: es la posibilidad de opinar, decidir y pertenecer, aun a miles de kilómetros.
Una aplicación como puente
El registro estará disponible hasta el 15 de abril a través de la aplicación móvil del SEI, descargable en plataformas digitales. El requisito técnico —un teléfono inteligente con sistema Android (versiones 10 a 15) o iOS (17 o superior)— parece sencillo frente a la complejidad de lo que representa: convertir un dispositivo cotidiano en urna democrática.
Pero no basta la tecnología. Se requiere identidad: contar con Credencial para Votar vigente emitida en el extranjero, vinculada a la Ciudad de México, y estar inscrito en la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero (LNERE). Es decir, existir legalmente en el padrón, aunque la vida transcurra lejos.
El rostro como llave
El proceso de registro no escatima en rigor: captura de la credencial por ambos lados, verificación de datos, ingreso de contacto y una prueba biométrica facial. El rostro —ese mapa irrepetible— se convierte en contraseña viva.
Al concluir, el sistema genera un acuse y una clave de acceso. No es solo una contraseña: es la llave para ejercer un derecho que durante años estuvo condicionado por la distancia.
Del 20 al 30 de abril, durante la Jornada Anticipada, esa llave abrirá la posibilidad de votar desde cualquier lugar del mundo.
Democracia sin fronteras, pero con raíces
El SEI garantiza —según el propio instituto— una participación libre, secreta y segura. La narrativa institucional habla de accesibilidad, de pasos guiados, de inclusión digital. Pero en el fondo, lo que está en juego es algo más profundo: la permanencia del vínculo comunitario.
Porque incluso desde el extranjero, las personas pueden elegir la Unidad Territorial con la que se identifican. No es solo votar: es seguir habitando simbólicamente el barrio, la colonia, la unidad habitacional.
Es decidir sobre banquetas, luminarias, espacios públicos… desde otro país.

La diáspora en cifras
Los números revelan la dimensión de esta ciudadanía extendida. Con corte al 31 de enero de 2026, 158,696 capitalinas y capitalinos han recibido su Credencial para Votar en el extranjero.
Estados Unidos concentra 133,879 credenciales, es decir, el 84.36% del total. El resto —24,817 personas— se distribuye entre Canadá, España, Alemania, Francia y el Reino Unido.
Detrás de cada cifra hay historias de migración, de ruptura, de reconstrucción. Y ahora, también, de participación.
El derecho a no desaparecer
Durante décadas, migrar implicó una forma de borradura política. Se dejaba atrás no solo el territorio, sino la posibilidad de incidir en él. Hoy, herramientas como el SEI buscan revertir esa lógica.
Pero el reto no es únicamente tecnológico. Es cultural, institucional y profundamente humano: lograr que quienes se fueron sientan que su voz sigue importando.
La democracia, para ser plena, no puede depender de la cercanía física. Debe ser capaz de extenderse, de adaptarse, de alcanzar a quienes, aun lejos, siguen llamando hogar a esta ciudad.
Porque hay ausencias que no son abandono, sino distancia. Y hay votos que, aunque emitidos desde otro país, siguen siendo profundamente locales.
Hoy, la Ciudad de México ensaya una respuesta: que nadie quede fuera, ni siquiera quienes ya no están.

