Advertencia ignorada

Advertencia ignorada

27 abril, 2026 0 Por Staff Redaccion

*** Luminaria caída, responsabilidad ausente: el riesgo como costumbre en Tlatelolco

Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, lunes 27 de abril de 2026.- En el estacionamiento del edificio Donato Guerra, a un costado del Módulo de Vigilancia conocido como “hamburguesa”, en la Segunda Sección de Tlatelolco, la historia no comenzó con la caída de una luminaria. Comenzó mucho antes, con una lámpara descompuesta que durante meses fue señalada por vecinos como un riesgo latente, una amenaza silenciosa sostenida apenas por la costumbre institucional de no atender lo urgente.

Eso fue una lámpara que tenía mucho tiempo descompuesta”, relata una vecina, con la precisión de quien ha visto el deterioro avanzar sin respuesta. No era un problema nuevo. Era, más bien, una crónica anunciada.

Obra sin técnica, reparación sin criterio

Cuando se realizaron trabajos de mejoramiento del piso por parte del programa “Ruta, Tlatelolco mi Amor”, los vecinos hicieron lo que les corresponde: alertaron, pidieron, insistieron. Solicitaron que la luminaria fuera reinstalada correctamente, con anclaje firme y condiciones de seguridad.

Pero la respuesta fue una simulación de solución: la luminaria fue colocada “en tierra”, como si bastara enterrarla para resolver el problema estructural. Sin cimentación, sin técnica, sin supervisión.

Ese acto, aparentemente menor, contenía ya el desenlace.

El viernes que cayó la negligencia

El viernes 24 de abril, la luminaria fue intervenida nuevamente. Intentaron “arreglarla”. El resultado: colapsó. Cayó sobre un automóvil y una camioneta, causando daños que superan los 50 mil pesos.

El saldo material fue cubierto por los seguros de los vehículos. El saldo institucional, en cambio, sigue sin responsables visibles.

La pregunta es inevitable: ¿quién supervisa? ¿quién autoriza? ¿quién responde?

Testimonio: entre la indignación y el hartazgo

Increíble la falta de supervisión de los trabajos”, expresa la vecina. Su voz no es aislada; es eco de una comunidad que observa cómo las intervenciones urbanas se ejecutan sin estándares mínimos de seguridad.

En tono irónico —pero no exento de crítica política— se menciona que Tomás Pliego diría que es complot. Sin embargo, la vecina va más allá de la ironía: “Le llamo auto sabotaje”.

La expresión no es menor. Habla de una percepción creciente: que las obras, lejos de mejorar el entorno, lo deterioran; que las acciones institucionales generan más riesgos de los que resuelven.

La constante: sin supervisión, sin seguridad, sin coordinación

El caso de la luminaria no es un hecho aislado. Se inserta en una lógica reiterada:

  • *Trabajos ejecutados sin supervisión técnica real.
  • *Ausencia de protocolos de seguridad en obra pública menor.
  • *Falta de coordinación entre autoridades y programas operativos.
  • *Desdén sistemático hacia las advertencias vecinales.

Siguen como siempre: sin supervisión, sin seguridad y la coordinación inexistente”, sentencia el testimonio.

El botín cotidiano: tomar sin preguntar

A la indignación por el daño se suma una sospecha persistente: la apropiación arbitraria de recursos.

Vaya a ser que se la lleven… con eso que toman lo que quieren sin preguntar”, advierte la vecina, en referencia a la posibilidad de que la luminaria retirada no sea repuesta en el mismo lugar.

La frase revela una fractura profunda: la desconfianza hacia quienes administran lo público.

Cuando la negligencia se vuelve sistema

Lo ocurrido en el estacionamiento del Donato Guerra no es sólo la caída de una luminaria. Es la caída de un estándar mínimo de responsabilidad pública.

Aquí no hubo accidente fortuito. Hubo omisión, improvisación y una cadena de decisiones mal ejecutadas. Hubo advertencias ignoradas y soluciones simuladas.

La pregunta ya no es si se va a corregir este caso específico. La pregunta es si existe voluntad institucional para romper con una práctica que normaliza el riesgo y desplaza la responsabilidad.

Porque en Tlatelolco, hoy, la luz no sólo falla: también cae. Y cuando cae, exhibe todo lo que está mal sostenido.