Entre la luz y la vida
28 abril, 2026*** Aves afectadas por la iluminación, en Tlatelolco
“La presencia del aguililla es una señal de vida que resiste; la muerte de las palomas, una advertencia”

Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, martes 28 de abril de 2026.- En días recientes, vecinos de Tlatelolco han reportado un hecho tan fascinante como preocupante: el avistamiento de un aguililla sobrevolando la Unidad Habitacional —símbolo de resiliencia urbana— acompañado, sin embargo, por la presencia de palomas muertas en distintas áreas.
Este contraste revela una tensión creciente entre la vida silvestre y las condiciones ambientales generadas por el nuevo proyecto de renovación de luminarias “Ruta, Tlatelolco mi Amor”.
La observación del aguililla podría interpretarse como un indicio de biodiversidad aún presente en la zona. No obstante, la muerte de aves urbanas, particularmente palomas, apunta hacia un problema ambiental documentado por la ciencia: la contaminación lumínica.
Diversos estudios, incluidos análisis de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierten que la luz artificial nocturna desorienta a las aves, altera sus rutas y provoca colisiones fatales con estructuras urbanas. Se estima que millones de aves mueren cada año debido a este fenómeno, atraídas por fuentes luminosas que interfieren con sus sistemas naturales de orientación .
Pero el impacto no se limita a accidentes visibles. Investigaciones publicadas en revistas científicas internacionales —como “Proceedings of the Royal Society” y “Nature” — muestran que la iluminación artificial nocturna altera profundamente los ritmos biológicos de las aves.
La exposición constante a luz inhibe la producción de melatonina, hormona clave para el descanso, lo que modifica su comportamiento, reduce su capacidad reproductiva y afecta su salud general. Incluso se ha comprobado que las aves urbanas duermen menos y permanecen activas por más tiempo, desajustando su ciclo circadiano.
Este fenómeno no es exclusivo de la fauna. La evidencia científica también señala que la contaminación lumínica impacta directamente en los seres humanos, alterando el sueño, el metabolismo y la salud mental, al interferir con el reloj biológico compartido por múltiples especies.
Así, el testimonio de una vecina cobra especial relevancia:
“Sí a la seguridad, pero con medidas de conservación del medio ambiente”.
El dilema no es menor. La iluminación urbana cumple funciones esenciales en términos de seguridad, pero su implementación sin planeación ecológica puede generar consecuencias graves e irreversibles.
Por ello, es fundamental que en la planeación y operación de proyectos comunitarios —desde la Alcaldía hasta el Gobierno de la Ciudad de México— se incorporen medidas sostenibles, tales como:
Uso de luminarias con intensidad y espectro controlado (luces cálidas en lugar de blancas o azules).
Dirección adecuada de la luz para evitar dispersión hacia el cielo y áreas verdes.
Horarios de reducción lumínica en zonas habitacionales.
Evaluaciones de impacto ambiental previas y monitoreo continuo.
El caso de Tlatelolco nos recuerda que el espacio urbano es también un ecosistema. La presencia del aguililla es una señal de vida que resiste; la muerte de las palomas, una advertencia.
La ciudad puede y debe iluminarse, pero no a costa de apagar los ciclos naturales que sostienen la vida.
Las aves no duermen. Trinan
3:24 de la madrugada
Por Gricelda Domínguez
No es el amanecer: es la luz artificial que invade la noche, que desorienta, que altera su ritmo, que las empuja a cantar con desesperación. No es canto: es alarma.
Cada noche se repite la escena. La claridad impuesta rompe el silencio natural y erosiona un ecosistema que resiste, pero se agota.
Escuchar este video es atestiguar la angustia de quienes no pueden apagar la luz ni huir de ella.


si las escucho desde las 3 am , es preocupante ya que estamos alterando hasta laa vida de estas especies , ojalá consideren y coloquen luz cálida
como mejor opción