La jornada: urnas abiertas, comunidad expectante
3 mayo, 2026
*** Entre la esperanza y la distancia ciudadana

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, domingo 3 de mayo de 2026.- Las Mesas Receptoras de Votación —instaladas en la Escuela Primaria “Vicenta Trujillo” y el Deportivo “5 de Mayo”— funcionaron como pequeños territorios de democracia. Ahí, entre saludos breves y silencios cargados de historia, los vecinos ejercieron su derecho a elegir a quienes integrarán la COPACO II Tlatelolco para el periodo 2026-2029.
Candidaturas: los nombres detrás de la representación
Antes de los números, estaban los nombres. Historias personales, trayectorias comunitarias y distintas formas de entender el servicio vecinal.
Cada uno representó una posibilidad distinta de conducción comunitaria, una promesa —explícita o tácita— de atender las múltiples heridas urbanas que persisten en Tlatelolco.
Los números: una radiografía de la participación
La cifra total —430 votos— se vuelve el eje de lectura de esta jornada.
Mesa 1: Deportivo “5 de Mayo”: 195 votos.
Mesa 2: Escuela Primaria “Vicenta Trujillo”: 235 votos.
Total: 430 votos

Resultados:
1. (J) Mireya Valdez Carmona: 101 votos.
2. (B) Javier Aldegundo Ramírez Pérez: 68 votos.
3. (F) Araceli Villegas Hernández: 56 votos.
4. (D) Gricelda Domínguez Guzmán: 48 votos.
5. (I) María de los Ángeles Sánchez Álvarez: 48 votos.
6. (G) Enrique José Ramírez García: 43 votos.
7. (E) Guillermo Núñez Soto: 24 votos.
8. (C) Azalea Suárez Plata: 14 votos.
9. (H) Carlos López López: 12 votos.
10. (A) José Martín Ramírez Centeno: 5 votos.
Las cifras son contundentes en su orden, pero también silenciosas en su trasfondo: hablan de respaldo, sí, pero también de ausencias.

El rostro humano del voto: entre convicción y desencanto
Cada voto tuvo peso propio. No fue un acto mecánico. Fue, en muchos casos, una decisión atravesada por la memoria colectiva: promesas incumplidas, gestiones invisibles, luchas vecinales.
En los alrededores, las voces se repetían con matices:
—“Hay que seguir participando, aunque cueste.”
—“Ojalá ahora sí se vea reflejado.”
Pero también se percibía lo no dicho: la desconfianza, el cansancio acumulado, la sensación de que la participación no siempre transforma.
La participación que resiste, pero no crece
Los 430 votos plantean una realidad compleja. No es una cifra despreciable, pero sí insuficiente frente a la magnitud poblacional de Tlatelolco.
Aquí se instala una tensión estructural:
La proximidad del poder ciudadano no garantiza mayor participación.
La democracia vecinal, aunque accesible, enfrenta apatía.
La fragmentación social diluye la acción colectiva.
La elección revela que existe un núcleo comprometido —una base que sostiene el ejercicio democrático—, pero también una periferia amplia que permanece al margen.

El significado: ganar es apenas comenzar
El primer lugar, con 101 votos, no es solo un triunfo numérico: es un mandato social. Implica responder a una comunidad que, aunque reducida en participación, sigue apostando por la organización.
Para el resto de las candidaturas, el resultado no cancela su papel. En contextos comunitarios, la incidencia no se limita a cargos formales. La vigilancia, la crítica y la propuesta siguen siendo esenciales.
Tlatelolco entre la memoria y el porvenir
Esta jornada electoral no solo definió representantes; también evidenció el estado actual del tejido social.
Tlatelolco participa, pero con reservas. Cree, pero cuestiona. Se organiza, pero no logra aún convocarse plenamente.
La COPACO II tendrá una tarea que rebasa la gestión administrativa: reconstruir confianza, reactivar la vida comunitaria y demostrar que la participación ciudadana no es un ritual vacío, sino una herramienta viva.
Porque al final, lo que se juega no es únicamente quién gana, sino si la comunidad logra reconocerse nuevamente como un colectivo capaz de decidir su propio destino.

