Una barda que amenaza más que el abandono
3 junio, 2026
Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 4 de junio de 2026.- En la calle Lerdo, entre la Escuela Secundaria Número 83 “Valentín Gómez Farías” y el edificio José María Chávez, se levanta una barda que parece resistirse al paso del tiempo. Sin embargo, detrás de las capas de pintura y de los nombres de políticos que periódicamente aparecen sobre su superficie, se esconde una realidad preocupante: la estructura se encuentra en condiciones deplorables y amenaza con derrumbarse en cualquier momento.
No son los anuncios partidistas los que han debilitado sus cimientos. Tampoco las consignas electorales que aparecen y desaparecen según los tiempos políticos. Lo que hoy pone en riesgo a estudiantes, vecinos y transeúntes es el abandono institucional, la falta de mantenimiento y la indiferencia de quienes tienen la obligación de atender los problemas de la comunidad.
Los nombres en la pared y el silencio en el presupuesto
La barda se ha convertido en un escaparate político. Sobre ella aparecen nombres, colores y mensajes que buscan posicionar figuras públicas ante la ciudadanía. Sin embargo, entre los habitantes de Tlatelolco crece una pregunta inevitable: ¿dónde está el trabajo legislativo que respalde esa presencia propagandística?
Los residentes señalan que los diputados locales y senadores que promocionan su imagen en estos espacios no han impulsado un presupuesto específico para la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, una de las comunidades más emblemáticas y complejas de la Ciudad de México.
Mientras las pintas se renuevan, los problemas estructurales permanecen. La barda sigue deteriorándose y el riesgo aumenta día con día.
El temor de un accidente
La preocupación vecinal no es exagerada. Quienes transitan diariamente por la zona observan las señales de deterioro: maderas flojas, fragmentos desprendidos y una estructura que parece sostenerse apenas por costumbre.
La cercanía con una escuela secundaria vuelve aún más alarmante la situación. Cientos de estudiantes pasan frente a ese muro todos los días. Una eventual caída podría provocar consecuencias graves.
La denuncia ciudadana no es nueva. Desde hace tiempo los vecinos han solicitado atención a las autoridades correspondientes, sin obtener una respuesta efectiva.

La voz de las redes sociales
La indignación también se ha trasladado a las redes sociales, donde los residentes expresan su inconformidad por la falta de acciones concretas.
Una de las denuncias difundidas señala:
“Nuevamente, la diputada Diana con su propaganda política. Como consolación pintan en el área del edificio que han dañado. Retiren su publicidad, no queremos eso.
Pedí a la Territorial retirar las maderas flojas y no lo hizo. Puede haber un accidente. @AlessandraRdlv”.
Estas expresiones reflejan un sentimiento compartido por numerosos habitantes: la percepción de que la promoción política avanza más rápido que la atención a los problemas cotidianos.
Tlatelolco exige hechos, no propaganda
La historia de esta barda es también la historia de una comunidad cansada de las promesas y de los discursos que se evaporan después de cada proceso electoral.
Los vecinos no están pidiendo privilegios. Exigen seguridad. Exigen mantenimiento. Exigen que los recursos públicos se traduzcan en acciones visibles y no únicamente en nombres pintados sobre muros deteriorados.
Porque cuando una barda amenaza con caer, lo que está en juego no es una disputa política ni una campaña de imagen. Lo que está en riesgo es la integridad de quienes viven, estudian y caminan diariamente por Tlatelolco.
La exigencia es clara y contundente: menos propaganda y más trabajo legislativo. Menos fotografías y más presupuesto. Menos nombres en las paredes y más soluciones para la comunidad.

