Gricelda Domínguez, nueva voz de la Copaco II Tlatelolco
10 junio, 2026*** Participación ciudadana con rostro de mujer
*** Compromiso vecinal para fortalecer la comunidad

Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, miércoles 10 de junio de 2026.- Junio llegó con el aire renovador de la participación ciudadana. En los edificios, andadores y áreas comunes de la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco comienza a abrirse una nueva etapa de representación comunitaria, una de esas etapas que no se miden únicamente por actos protocolarios o ceremonias oficiales, sino por la esperanza de miles de vecinos que confían en que sus voces serán escuchadas.
En este contexto, el programa especial de este miércoles 10 de junio, transmitido en vivo por Con Tlatelolco TV, abordó el tema de la nueva integración de las Comisiones de Participación Comunitaria (Copaco) para el periodo 2026-2029, destacando la incorporación de la periodista y vecina Gricelda Domínguez Guzmán.
Gricelda Domínguez forma parte de la Copaco II Tlatelolco, donde tendrá la responsabilidad de representar a 31 edificios de la Segunda Sección de la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco, una tarea que implica escuchar, gestionar, informar y construir puentes de comunicación entre la comunidad y las autoridades.
Bajo la conducción de Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez, la transmisión permitió reflexionar sobre la importancia de la participación ciudadana, así como sobre las diversas gestiones necesarias para enfrentar las problemáticas que afectan a la Unidad Habitacional, desde los servicios urbanos hasta la preservación de los espacios comunes y la atención de las necesidades vecinales.
La toma de protesta en Tlatelolco

Un momento significativo de este proceso democrático comunitario se vivió el pasado sábado 6 de junio, cuando la Dirección Distrital 09 Cuauhtémoc del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) llevó a cabo la ceremonia de toma de protesta de las personas integrantes de las Comisiones de Participación Comunitaria, de las tres secciones de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco.
El acto se realizó en el Teatro “Ernesto Cruz”, ubicado en el Deportivo “Antonio Caso”, donde las y los representantes vecinales asumieron formalmente el compromiso de servir a sus comunidades durante el periodo 2026-2029.
La ceremonia simbolizó mucho más que un requisito institucional. Para numerosas vecinas y vecinos representó el inicio de una nueva etapa de trabajo comunitario, diálogo ciudadano y corresponsabilidad social en una de las unidades habitacionales más emblemáticas de la Ciudad de México.
Entre las personas que rindieron protesta se encuentra Gricelda Domínguez Guzmán, integrante de la Copaco II Tlatelolco, quien junto con el resto de representantes vecinales asumió la responsabilidad de escuchar las demandas de la comunidad, impulsar gestiones ante las autoridades y fortalecer los mecanismos de participación ciudadana.
La jornada estuvo marcada por el reconocimiento al valor de la organización vecinal y por la convicción de que la participación ciudadana continúa siendo una de las herramientas más importantes para atender los desafíos cotidianos que enfrentan las comunidades de Tlatelolco.

Una nueva responsabilidad para la comunidad
Junio no representa solamente el inicio administrativo de las nuevas Copaco.
Representa la renovación de una responsabilidad colectiva que durante décadas ha dado identidad a barrios, colonias y unidades habitacionales donde las vecinas y los vecinos han aprendido a defender sus espacios, sus derechos y sus causas comunes.
Durante este mes, el Instituto Electoral de la Ciudad de México desarrolla las sesiones de instalación y toma de protesta de quienes integrarán las nuevas Comisiones de Participación Comunitaria en las mil 762 unidades territoriales de la capital.
En Tlatelolco, donde la organización vecinal forma parte de su historia y de su memoria colectiva, este proceso adquiere un significado especial.
Cada nombramiento representa una oportunidad para fortalecer la participación ciudadana y recuperar la confianza en los mecanismos de representación comunitaria.
Mujeres al frente de la vida pública
Los resultados de la integración de las nuevas Copaco revelan una transformación social profunda.
De las personas electas para integrar estos órganos ciudadanos, más del sesenta por ciento son mujeres.
Detrás de cada cifra existen historias de trabajo comunitario, liderazgo social, organización barrial y compromiso cotidiano.
La presencia de mujeres como Gricelda Domínguez refleja una realidad que desde hace años se vive en las comunidades de la Ciudad de México: son ellas quienes con frecuencia encabezan gestiones para mejorar servicios, recuperar espacios públicos, promover actividades culturales y atender problemas que afectan directamente la vida de las familias.
La nueva integración de las Copaco confirma que la participación femenina se ha convertido en una fuerza fundamental para la construcción de ciudadanía.

El desafío de representar a 31 edificios
La representación vecinal es una tarea compleja.
No existen salarios ni privilegios asociados al cargo.
La Ley de Participación Ciudadana establece que las personas integrantes de las Copaco desempeñan una función honorífica durante tres años, con el objetivo de representar los intereses colectivos de su comunidad.
En el caso de Gricelda Domínguez, la responsabilidad abarca a decenas de familias distribuidas en 31 edificios de la Segunda Sección de Tlatelolco.
Escuchar inquietudes, construir consensos, promover soluciones y dar seguimiento a las demandas ciudadanas forman parte de una labor permanente que requiere compromiso, cercanía y transparencia.
La comunidad espera representantes presentes, accesibles y dispuestos a mantener un diálogo constante con quienes depositaron su confianza en ellos.
Tlatelolco y su tradición de organización
Hablar de participación ciudadana en Tlatelolco significa recorrer una historia construida por generaciones de vecinos.
La defensa de áreas verdes, la preservación del patrimonio urbano, la recuperación de espacios públicos y la exigencia de mejores servicios han sido causas impulsadas durante décadas por una ciudadanía organizada.
Por ello, la llegada de nuevas representaciones vecinales no constituye un simple relevo administrativo.
Significa la continuidad de una tradición comunitaria profundamente arraigada.
Las nuevas Copaco reciben una herencia de participación y compromiso que las obliga a actuar con responsabilidad y cercanía hacia la comunidad.

Los límites que protegen la representación ciudadana
La ley también establece reglas claras para garantizar que la representación comunitaria conserve su esencia ciudadana.
Las personas integrantes de las Copaco tienen prohibido utilizar su cargo con fines político-electorales, favorecer proyectos específicos del Presupuesto Participativo, hacer uso indebido de programas sociales o emplear la representación comunitaria para obtener beneficios personales.
Tampoco pueden gestionar apoyos de manera individual, recolectar credenciales para votar sin fundamento legal ni incorporarse a la administración pública sin renunciar previamente a sus responsabilidades comunitarias.
Estas disposiciones buscan preservar la confianza ciudadana y asegurar que el interés colectivo permanezca por encima de cualquier interés particular.
Entre la esperanza y la vigilancia vecinal
La instalación de las nuevas Copaco abre una etapa de expectativas para las comunidades de toda la capital.
Sin embargo, la verdadera evaluación comenzará una vez concluidos los actos protocolarios.
La ciudadanía observará la capacidad de sus representantes para escuchar, gestionar, dialogar y construir acuerdos.
En Tlatelolco, donde la participación vecinal forma parte de la vida cotidiana, la vigilancia ciudadana seguirá siendo un elemento indispensable para fortalecer la democracia comunitaria.
La toma de protesta fue apenas el primer paso.
El verdadero desafío consistirá en responder con trabajo, sensibilidad y resultados a los problemas cotidianos de la comunidad.
Una responsabilidad compartida
Las Copaco no son únicamente quienes resultaron electos.
También son las vecinas y vecinos que participan, proponen, cuestionan, colaboran y acompañan los procesos comunitarios.
La democracia de proximidad no se construye desde oficinas ni escritorios. Nace en los andadores, en los edificios, en los jardines, en las plazas y en las reuniones vecinales donde se discuten los asuntos que afectan la vida cotidiana.
La integración de Gricelda Domínguez Guzmán a la Copaco II Tlatelolco representa una nueva oportunidad para fortalecer ese vínculo entre representación y ciudadanía.
Junio marca el inicio de una nueva etapa.
Una etapa en la que la esperanza vuelve a depositarse en la organización comunitaria y en la convicción de que una sociedad participativa siempre tendrá mayores posibilidades de construir soluciones para los desafíos de su tiempo.
Porque en Tlatelolco, la participación vecinal no es solamente un derecho.
Es una forma de preservar la memoria, defender la comunidad y construir el futuro.
