Tlatelolco se convierte en una ciudad perdida
24 julio, 2026*** Crecen los campamentos mientras las autoridades son rebasadas
*** La basura, el abandono y la ocupación de los jardines revelan una crisis que exige la intervención inmediata del Gobierno de la Ciudad de México
• En menos de 72 horas, vecinos documentan el crecimiento de campamentos en el Jardín “La Pera”, detrás de la Lechería
• La respuesta institucional ha resultado insuficiente; la Alcaldía reconoce que no pudo intervenir y el IAPP sigue siendo el gran ausente
• Habitantes denuncian que el problema se extiende a otros espacios de Tlatelolco, mientras aumenta el temor por la inseguridad y el deterioro urbano

Por Redacción de Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, viernes 24 de julio de 2026.- Hay problemas que comienzan con una bolsa de basura. Otros, con una cobija extendida sobre el pasto. Después aparece una bicicleta, un carrito de bebé, un colchón, una lona. Finalmente, el espacio público deja de ser de todos y se convierte en un asentamiento improvisado.
Eso, aseguran los vecinos, está ocurriendo en la Segunda Sección de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco.
Lo que hace apenas unos días era un reporte ciudadano sobre basura y cinco personas en situación de calle, hoy se ha transformado en una nueva llamada de auxilio.
Los mensajes enviados este jueves 23 de julio muestran que el problema no sólo permanece: crece.
Una comunidad improvisada en un jardín público
A las 12:38 horas, vecinos reportaron un panorama más preocupante.
El mensaje difundido en el grupo vecinal describe una realidad distinta a la observada días atrás:
“Ya es una comunidad: 3 hombres y 1 mujer; 2 bicicletas y un carrito de bebé”.
Junto con el reporte solicitaron nuevamente la intervención de la Coordinación Territorial Guerrero-Tlatelolco-San Simón, de Martín, responsable de la atención a personas en situación de calle, y de Romeo Grajales Medina, para atender el campamento instalado en el Jardín “La Pera”.
El llamado fue directo:
“¿Nos podrían apoyar con la gente en situación de calle que ya tiene su campamento en el Jardín ‘La Pera’? Cada día es más grande, ya son como 5 personas. Se agradece de antemano la atención”.
La frase “cada día es más grande” resume el sentimiento de una comunidad que observa cómo un problema evoluciona más rápido que la capacidad institucional para atenderlo.

No sólo son campamentos
Dos minutos después, a las 12:40 horas, otro reporte advirtió sobre un riesgo adicional.
Una varilla metálica, ubicada junto al local de la Lechería, fue desprendida de su base.
Los vecinos alertaron:
“Ya desoldaron esa varilla y está peligrosa. Es junto al local de la Lechería. Ojalá el herrero la ponga en su sitio antes de que se lleven el arriate”.
La preocupación deja de ser únicamente sanitaria.
Ahora también es un asunto de seguridad y de deterioro del mobiliario urbano.
Los campamentos se multiplican
A las 12:42 horas llegó un nuevo mensaje.
“Otro campamento en ‘La Pera’, sobre la calle Lerdo. Son dos hombres”.
La información confirma que ya no se trata de un solo punto de ocupación.
Los asentamientos comienzan a extenderse dentro del mismo jardín.
Un minuto más tarde, a las 12:43 horas, apareció una expresión que resume el estado de ánimo de varios residentes:
“CIUDAD PERDIDA”.
Dos palabras.
Suficientes para describir la percepción de quienes sienten que los espacios públicos comienzan a perderse.
Una respuesta que no resolvió el problema
Los antecedentes son claros.
La noche del martes 20 de julio, vecinos denunciaron basura, campamentos y personas en situación de calle detrás de la Lechería.
La Alcaldía Cuauhtémoc respondió que acudiría a retirar los residuos.
Sin embargo, al día siguiente informó:
“Se intentó atender, sin embargo, las personas en situación vulnerable no lo permitieron”.
Desde entonces, los reportes no han disminuido.
Por el contrario.
Las fotografías y los mensajes vecinales muestran nuevos campamentos, mayor acumulación de pertenencias y una presencia cada vez más constante de personas que permanecen en el lugar.

El enojo crece entre los habitantes
En el chat vecinal comenzaron a acumularse comentarios que reflejan frustración.
“El Jardín ‘La Pera’ ya parece ciudad perdida”.
“Y el costado de la Lechería también”.
“Son varios”.
“Al rato sus casas de cartón”.
“También, en el Ágora”.
Uno de los mensajes expresa el hartazgo de algunos vecinos:
“Y a las autoridades les vale madre”.
Otro relaciona el problema con la seguridad:
“Ya que se presta a que los ‘rateros vulnerables’ hagan de las suyas robando autopartes”.
Y un tercer comentario resume la percepción de abandono institucional:
“Todo Tlatelolco, tristemente, ante la apatía de tod@s las autoridades, Alcaldía, Gobierno Central y es un botín político. Nosotros en medio de las disputas”.
Estas opiniones corresponden a vecinos participantes del chat comunitario y reflejan su percepción sobre la problemática.
La responsabilidad no termina en la Alcaldía
La situación también evidencia un problema de coordinación entre instituciones.
Aunque la Alcaldía Cuauhtémoc participa en acciones de limpieza y recuperación de espacios públicos, la atención especializada a las personas en situación de calle corresponde principalmente al Gobierno de la Ciudad de México, mediante el Instituto de Atención a Poblaciones Prioritarias (IAPP).
Cuando una intervención de limpieza no puede realizarse porque las personas permanecen en el sitio, el problema deja de ser exclusivamente de servicios urbanos y se convierte en un asunto de política social, derechos humanos, seguridad y recuperación del espacio público.
Ninguna dependencia, por sí sola, podrá resolver una situación de esta naturaleza.
Una ciudad no puede acostumbrarse al abandono
Lo más preocupante no son únicamente los campamentos.
Es la normalización.
Que un jardín público deje de ser un lugar para caminar y jugar, para convertirse en un asentamiento permanente; que la basura permanezca durante días; que el mobiliario urbano sea vandalizado; que los vecinos tengan que documentar una y otra vez lo que ocurre para solicitar ayuda, habla de una realidad que no puede ignorarse.
Los habitantes de Tlatelolco no piden confrontaciones ni desalojos improvisados. Exigen una estrategia integral, permanente y coordinada que atienda con dignidad a las personas en situación de calle, pero que también garantice el derecho de la comunidad a conservar espacios públicos seguros, limpios y funcionales.
Cada fotografía enviada por los vecinos es una evidencia del deterioro. Cada mensaje en el chat es un recordatorio de que el tiempo transcurre mientras los campamentos crecen.
Y cada día que pasa sin una solución integral acerca un poco más a Tlatelolco a esa expresión que comenzó como un comentario vecinal y hoy resuena como una advertencia:
“Ciudad perdida”.

