Metrópolis: el futuro ya llegó
9 septiembre, 2026A 100 años de Fritz Lang, una obra maestra del cine alemán vuelve a dialogar con 2026, mientras nuevas generaciones exploran otros futuros a través del cine, la música y la improvisación.
Ignacio Arellano y Gricelda Domínguez / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, miércoles 9 de septiembre de 2026.— Hay películas que pertenecen a una época y hay otras que parecen esperar al futuro para volver a hablarnos.
“Metrópolis”, la obra maestra de Fritz Lang, pertenece a las segundas.
A cien años de su producción, la película llegará al Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” como parte de la inauguración de la edición 25 del festival. La función adquiere un significado especial al situarnos precisamente en 2026, el año que alguna vez perteneció al futuro imaginado por la cinta.
La cita será el 24 de septiembre de 2026, a las 19:00 horas, en una experiencia que reunirá cine, música y exploración sonora en vivo.
Pero detrás de esta celebración cinematográfica existe algo más profundo: la continuidad de un diálogo cultural entre Alemania y México, donde las imágenes, los sonidos y las ideas atraviesan fronteras y generaciones.
Un clásico que vuelve a hablar
La proyección de Metrópolis estará acompañada por una composición original interpretada en vivo por “Los Contracubos”, integrado por Mike Sandoval y Quique Rangel, junto con Denise Gutiérrez.
La propuesta plantea una exploración sonora en tiempo real, en la que los instrumentos de Los Contracubos se encontrarán con la voz humana cantada de Denise Gutiérrez para establecer un diálogo singular con las imágenes de Fritz Lang.
Será más que una musicalización convencional.
Imagen, instrumento y voz coexistirán en un mismo instante para ofrecer una nueva lectura de una obra fundamental del cine mudo.
Y quizá ahí se encuentre la magia: una película creada hace un siglo volverá a suceder, de alguna manera, frente a nuestros ojos y nuestros oídos.
El futuro imaginado desde el presente
Cuando Fritz Lang construyó su visión de Metrópolis, 2026 pertenecía al territorio de la imaginación.
Hoy ese futuro ya forma parte de nuestro presente.
Por eso, regresar a la película un siglo después inevitablemente modifica la experiencia. Sus ciudades monumentales, sus máquinas, la tecnología y las tensiones sociales adquieren nuevas resonancias ante espectadores que viven en un mundo profundamente transformado por el desarrollo tecnológico.
La distancia entre aquella ficción y nuestra realidad se vuelve, por momentos, sorprendentemente corta.
Metrópolis ya no solamente nos habla del futuro.
También nos pregunta qué hicimos con él.
FUTUROS DESOBEDIENTES
Cuando el cine, el punk y la improvisación rompen el guion
Una mirada al cine alemán contemporáneo que recupera la rebeldía, la diversidad y el espíritu de las nuevas generaciones.
Hay momentos que no se pueden ensayar.
Una nota musical inesperada. Una reacción espontánea. Una imagen que adquiere otro significado. Una historia que rompe con aquello que parecía establecido.
En esa frontera entre lo previsto y lo inesperado se encuentra el espíritu de “Futuros Desobedientes”, un ciclo cinematográfico que propone mirar el cine alemán desde la inconformidad, la experimentación y las distintas formas de imaginar el futuro.
La improvisación aparece como una de las claves de esta mirada.
La vida y la música improvisada comparten una característica esencial: avanzan sin un guion completamente definido. Y justamente en esos momentos inesperados pueden aparecer experiencias que permanecen en la memoria.
No importa el género musical.
La improvisación ha encontrado caminos en distintas expresiones y generaciones.
Su fuerza está en que el momento sucede una sola vez.
Ese mismo principio parece acompañar la propuesta cinematográfica: atreverse a mirar aquello que se sale del molde.
Nueve películas, nueve maneras de desobedecer
El ciclo contempla una selección de nueve películas en competencia, elegidas por sus curadoras a partir de los temas que articulan la propuesta.
Entre ellas se encuentra “Finding Connections”, documental que explora los vínculos afectivos de personas enamoradas de la inteligencia artificial.
La tecnología aparece así no solamente como herramienta, sino como un territorio que comienza a modificar las relaciones humanas y a plantear preguntas sobre el afecto, la identidad y las nuevas formas de conexión.
También, está “Dos montañas oprimen mi pecho”, película biográfica que sigue la experiencia de una directora china que se muda a Alemania.
El desplazamiento permite observar el encuentro, la tensión y el diálogo entre culturas diferentes.
A ellas se suma “Estrella roja” sobre el campo, una ficción alrededor de una activista alemana que se enfrenta al sistema y cuya historia encuentra inspiración en la cultura punk.
Son historias distintas.
Pero comparten una característica: personajes y mundos que cuestionan aquello que parece establecido.
El cine alemán más allá de una generación
Las curadoras explicaron que la intención fue evitar una representación limitada del cine alemán.
La selección busca mostrar un abanico de la cinematografía alemana contemporánea, pero también abrir espacio para cineastas que realizan sus primeras o segundas películas y para integrantes de las nuevas generaciones.
La mirada tampoco se limita a una etapa histórica.
Las películas abarcan producciones realizadas antes y después de la reunificación alemana, desde la década de 1980 hasta la actualidad.
Ese recorrido permite observar cómo han cambiado las preocupaciones, los lenguajes y las formas de representar una sociedad atravesada por profundas transformaciones históricas.
El cine se convierte entonces en memoria, pero también en pregunta.
Punk: más que una etiqueta
El punk aparece como una presencia importante dentro de la propuesta, aunque la musicalización no pretende encerrarse necesariamente en los códigos clásicos del género.
Cada integrante aporta sus propias influencias y experiencias.
Por ello, la música se plantea como un espacio de encuentro y no como una clasificación rígida.
Quizá ahí aparece otra coincidencia con la improvisación: no todo necesita una etiqueta para encontrar una forma de expresión.
En este contexto, el punk aparece también como una actitud frente al mundo:
Cuestionar. Experimentar. Romper límites. Construir algo diferente.
El Chopo será escenario de la clausura
La propuesta tendrá su cierre musical el 3 de octubre en el Museo del Chopo, con un concierto punk dividido en tres partes.
La jornada incorporará una participación particularmente significativa: niñas y niños que forman parte de un taller de “infancias punk”.
A ellos se sumarán el grupo alemán Kaba y la banda mexicana Ox President, estableciendo un diálogo musical entre distintas generaciones y geografías.
El escenario reunirá experiencias diferentes alrededor de una misma inquietud:
¿Qué ocurre cuando las expresiones culturales dejan de pedir permiso para experimentar?
Dos culturas, muchas formas de encontrarse
Hay encuentros culturales que suceden en los grandes escenarios.
Otros ocurren en una sala de cine, alrededor de una canción, frente a una pantalla o en medio de una conversación.
Alemania y México llevan décadas encontrándose en esos espacios.
El cine permite mirar al otro.
La música permite escucharlo.
La cultura permite reconocernos diferentes sin dejar de encontrarnos.
Metrópolis representa una memoria fundamental del cine alemán y, al mismo tiempo, una visión del futuro que hoy podemos contemplar desde 2026.
Futuros Desobedientes abre la puerta hacia otras preguntas, otras generaciones y otras maneras de imaginar lo que todavía no conocemos.
Entre ambas propuestas existe un siglo de distancia.
Pero también una continuidad.
Un futuro que todavía no tiene guion
Futuros Desobedientes no parece buscar respuestas definitivas.
Su apuesta está en las preguntas.
¿Qué sucede cuando la inteligencia artificial entra en el terreno de los afectos?
¿Qué significa desplazarse entre culturas?
¿Cómo se transforma una sociedad después de una ruptura histórica?
¿Qué queda del punk y de su espíritu de inconformidad en las nuevas generaciones?
Y, sobre todo:
¿Qué ocurre cuando dejamos espacio para lo inesperado?
Como en la música improvisada, quizá el valor de la experiencia esté precisamente en no saber con exactitud qué sucederá después.
Porque hay películas que cuentan historias.
Hay músicos que crean sonidos.
Hay culturas que se encuentran.
Y hay momentos que sólo pueden vivirse una vez.
ALEMANIA Y MÉXICO: EL DIÁLOGO CONTINÚA
Un siglo después de Metrópolis, el futuro imaginado por Fritz Lang ya no parece tan lejano.
En 2026, estamos dentro de él.
Y mientras una obra fundamental del cine alemán vuelve a dialogar con nuestro presente, nuevas voces exploran otros futuros desde la pantalla, la música, el punk y la improvisación.
Tal vez esa sea la verdadera continuidad entre dos culturas: no dejar de mirarse, escucharse y hacerse preguntas.
Alemania y México vuelven a encontrarse.
Esta vez, entre películas, canciones, memorias y futuros todavía por imaginar.
Una película de hace un siglo.
Una música nacida en el presente.
Nuevas generaciones dispuestas a desobedecer el guion.
Y un futuro que todavía está por escribirse.

