Una economía que se construye desde la distancia
4 noviembre, 2026El pulso invisible de los ausentes: migración, remesas y el latido de un México transfronterizo
Las remesas superan los 60 mil millones de dólares, pero detrás de cada transferencia hay familias que dependen del esfuerzo de quienes trabajan lejos de casa.
BBVA Research anticipa un crecimiento de 4% para 2027; CONAPO advierte que los cambios demográficos y migratorios apenas comienzan a reflejarse en las estadísticas.
Ignacio Arellano / Con Tlatelolco TV
Ciudad de México, jueves 5 de noviembre de 2026.- Hay ausencias que se convierten en costumbre y distancias que terminan formando parte de la vida cotidiana.
Están en las llamadas telefónicas que cruzan fronteras, en las fotografías que llegan desde Estados Unidos, en los cumpleaños celebrados a través de una pantalla y en los depósitos que cada mes permiten a millones de familias mexicanas continuar adelante.
Las remesas tienen una dimensión económica indiscutible, pero también una historia profundamente humana.
Detrás de cada dólar enviado a México existe una persona que trabaja lejos de su hogar, una familia que espera y una comunidad que encuentra en esos recursos una forma de sostener su vida.
Esta realidad estuvo presente durante la presentación del Anuario de Migración y Remesas 2026, en una conferencia conjunta de BBVA México y el Consejo Nacional de Población (CONAPO), realizada este miércoles 4 de noviembre, en la Ciudad de México.
En el encuentro participaron el doctor Carlos Serrano Herrera, economista jefe de BBVA México; la maestra Gabriela Rodríguez Ramírez, secretaria general del CONAPO, y especialistas de ambas instituciones.
La conferencia permitió conocer las perspectivas económicas sobre el comportamiento de las remesas, las consecuencias de las políticas migratorias estadounidenses, el retorno de connacionales y las transformaciones demográficas que experimenta México.
Pero también dejó una pregunta que atraviesa toda la discusión: ¿qué ocurriría con las familias mexicanas si disminuyeran los recursos que reciben de quienes trabajan al otro lado de la frontera?
Las deportaciones y el futuro de las familias receptoras
Durante la sesión de preguntas y respuestas, uno de los primeros asuntos abordados fue la vulnerabilidad económica de los hogares que dependen de las remesas.
El moderador planteó que, de acuerdo con datos de BBVA mencionados durante la conferencia, alrededor de 366 mil hogares concentran una parte importante de los ingresos provenientes de estos recursos. La pregunta fue directa: ¿qué tan afectados quedarían ante una eventual disminución de las remesas si continuaran las deportaciones en Estados Unidos?
Carlos Serrano consideró que los resultados electorales estadounidenses conocidos el día anterior podrían modificar el escenario político y presupuestal de las medidas migratorias.
Desde su perspectiva, existe la posibilidad de que disminuyan las deportaciones debido a un menor respaldo presupuestal para esas acciones y al mensaje expresado por los votantes.
El economista reconoció que las deportaciones habían aumentado, aunque señaló que no habían alcanzado las dimensiones de una expulsión masiva generalizada.
Respecto al impacto económico, explicó que una disminución de alrededor de 2%, como la registrada en 2025, tendría consecuencias limitadas en comparación con los incrementos acumulados durante años anteriores.
Su escenario base, sin embargo, apunta a una recuperación de los envíos y a una mejor situación para las familias receptoras durante 2027.
La explicación económica no elimina la preocupación social. Para los hogares que utilizan estos recursos para comprar alimentos, pagar medicamentos, cubrir servicios o mantener a sus hijos en la escuela, incluso una disminución moderada puede representar dificultades.
La migración, por tanto, no puede analizarse únicamente desde los presupuestos públicos o las proyecciones financieras. También, debe observarse desde la mesa familiar, donde cada peso tiene un destino.
El impuesto a las remesas: una medida que no produjo el efecto esperado
Otro de los temas centrales fue el impuesto aplicado al envío de remesas desde Estados Unidos.
Un periodista preguntó qué había ocurrido durante 2026, considerando que inicialmente existían pronósticos de una posible reducción de los flujos como consecuencia de la medida fiscal.
La respuesta de Carlos Serrano fue que el impuesto de 1% no había tenido un efecto significativo sobre el mercado de remesas.
Explicó dos razones principales: no todos los mecanismos de envío estaban sujetos al gravamen y los trabajadores migrantes podían absorber ese costo sin modificar sustancialmente sus transferencias.
Recordó que durante la discusión legislativa se habían planteado tasas superiores, incluso de 10% y 5%, antes de que la medida terminara estableciéndose en un porcentaje menor.
El especialista señaló también que, después de los resultados electorales, podría abrirse la posibilidad de que el Congreso estadounidense revisara o incluso eliminara el impuesto.
Sin embargo, aclaró que esa decisión todavía dependería de los acontecimientos legislativos.
La discusión tiene una dimensión que merece atención: gravar el dinero que envían los trabajadores migrantes significa intervenir en recursos que, en buena medida, ya tienen un destino familiar.
No se trata de capital especulativo ni de una transferencia sin rostro. Son ingresos obtenidos mediante jornadas laborales que muchas veces implican sacrificios personales y separación familiar.
Lavado de dinero: los señalamientos y la evidencia
La conferencia también abordó las preocupaciones sobre posibles operaciones de lavado de dinero mediante el mercado de remesas.
Carlos Serrano señaló que las autoridades mexicanas habían fortalecido sus mecanismos de prevención y destacó que un reporte reciente del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) no había presentado observaciones negativas importantes para México, según su exposición.
El economista sostuvo que no existía evidencia de una actividad generalizada de lavado de dinero mediante los envíos de remesas.
Como argumento, explicó que el monto promedio de las transferencias se mantenía, aproximadamente, entre 350 y 400 dólares y que las operaciones se realizaban mayoritariamente mediante transferencias electrónicas.
A su juicio, utilizar operaciones de montos pequeños para desarrollar esquemas de lavado a gran escala resultaría poco práctico.
La precisión es importante: la existencia de mecanismos de supervisión y prevención no significa que pueda descartarse cualquier operación irregular. Lo que expresó el representante de BBVA fue que no identificaba evidencia de un problema generalizado en este mercado.
La discusión debe mantenerse en el terreno de los hechos y no convertirse en una sospecha colectiva contra millones de trabajadores mexicanos que envían dinero a sus familias.
BBVA prevé un crecimiento de 4% en las remesas para 2027
Una de las noticias económicas más relevantes de la conferencia fue la explicación del pronóstico de crecimiento de 4% para las remesas durante 2027.
Carlos Serrano identificó tres factores que, desde la perspectiva de BBVA Research, podrían impulsar ese comportamiento.
El primero: un entorno migratorio menos agresivo.
El especialista consideró que los resultados electorales estadounidenses podrían favorecer un escenario de menor presión sobre los trabajadores migrantes y permitir que más personas acudan a sus centros de trabajo.
El segundo: la fortaleza de la economía estadounidense.
BBVA estima que la actividad económica de Estados Unidos y su mercado laboral mantendrán condiciones favorables, lo que contribuiría a sostener el empleo y los ingresos de la población mexicana que reside en ese país.
El tercero: el comportamiento del tipo de cambio.
Serrano explicó que históricamente la depreciación del peso ha incentivado el envío de mayores cantidades de dólares, porque cada dólar representa más pesos al llegar a México.
No obstante, durante la conferencia se hizo una precisión relevante: una depreciación cambiaria puede incrementar el número de pesos recibidos por una familia, pero no necesariamente significa que aumente su poder adquisitivo de manera permanente.
El economista explicó que, cuando el peso se deprecia, los migrantes pueden enviar más dólares, aunque esos recursos también deben evaluarse frente al comportamiento de los precios y los gastos cotidianos en México.
La previsión de 4% es, por tanto, un escenario económico de BBVA, no una garantía de crecimiento.
Más de 60 mil millones de dólares: México mantendría su posición entre los principales receptores
Otra pregunta periodística se concentró en la posibilidad de que México mantenga durante el resto de esta década un volumen anual de remesas superior a los 60 mil millones de dólares.
Carlos Serrano consideró que ese nivel podría sostenerse durante los próximos años y que México conservaría su posición como uno de los principales países receptores de estos recursos.
Sin embargo, advirtió que difícilmente se repetirían los ritmos de crecimiento registrados en periodos anteriores.
Entre las razones mencionó la disminución, aproximada, de un millón de personas en la población mexicana residente en Estados Unidos, de acuerdo con la estimación expuesta durante la conferencia, así como el retorno de algunos connacionales.
Este elemento introduce una paradoja: mientras las remesas se mantienen en niveles históricamente elevados, la reducción de la población mexicana en Estados Unidos podría limitar su crecimiento futuro.
La economía mexicana recibe los beneficios de esos recursos, pero el fenómeno también evidencia una dependencia importante de los ingresos generados fuera del territorio nacional.
El retorno de los mexicanos: reconstruir una vida después de la deportación
La maestra Gabriela Rodríguez Ramírez abordó la otra cara de la movilidad migratoria: quienes regresan a México.
Ante una pregunta sobre el impacto económico de las deportaciones y la posibilidad de que algunas personas vuelvan posteriormente a Estados Unidos, explicó que los cambios en la política migratoria son demasiado recientes para contar con una evaluación demográfica definitiva.
Recordó, el trabajo de atención desplegado por las instituciones mexicanas para recibir a los connacionales retornados.
Entre los servicios mencionó alimentación, atención psicológica, servicios de salud, orientación jurídica, recuperación de documentos de identidad, atención a niñas y niños y vinculación con oportunidades de empleo.
Destacó que se habían proporcionado más de un millón y medio de servicios a personas deportadas, de acuerdo con lo expuesto durante su intervención.
La dimensión de esa atención permite comprender que el retorno no es solamente un traslado geográfico.
Hay personas que llegan después de haber vivido décadas en Estados Unidos. Algunas regresan sin documentos, sin teléfono, sin recursos económicos suficientes y sin una red familiar inmediata.
Otras necesitan reconstruir su identidad administrativa, recuperar sus vínculos comunitarios y encontrar un empleo que les permita comenzar nuevamente.
Rodríguez Ramírez advirtió que todavía no es posible determinar con precisión cuántos de quienes regresaron permanecerán en México y cuántos podrían intentar nuevamente migrar.
Explicó que los instrumentos estadísticos disponibles todavía no reflejan plenamente los cambios recientes, porque las encuestas recogen periodos de varios años y no permiten aislar de inmediato las consecuencias de las políticas migratorias más recientes.
Carlos Serrano coincidió en que el mercado laboral mexicano, por el tamaño de su economía, tendría capacidad para absorber a quienes han retornado, aunque reconoció que la evolución futura dependerá de las condiciones económicas y migratorias
El economista agregó que, a más largo plazo, las necesidades de fuerza laboral de Estados Unidos podrían volver a impulsar la demanda de trabajadores migrantes.
México entra en una nueva etapa demográfica
Uno de los planteamientos más importantes de Gabriela Rodríguez fue la transformación demográfica de México y América Latina.
La secretaria general del CONAPO explicó que la región atraviesa la llamada segunda transición demográfica, caracterizada por crecimiento poblacional más lento, disminución de la fecundidad y envejecimiento de la población.
Este proceso tendrá consecuencias profundas en la estructura de las familias, el mercado laboral, los sistemas de pensiones y las necesidades de atención social.
La especialista señaló que CONAPO comenzaría un proceso de conciliación demográfica para reconstruir las cifras y actualizar las proyecciones a partir de la información de la Encuesta Intercensal 2025.
La expectativa expresada durante la conferencia es contar con nuevos elementos de análisis hacia junio de 2027.
La migración constituye uno de los componentes más complejos de esta revisión, precisamente porque los movimientos internacionales pueden modificarse con rapidez ante cambios políticos, económicos y sociales.
La estadística necesita tiempo para registrar una realidad que las familias ya están experimentando.
Puebla y el nacimiento de una nueva geografía migratoria
La pregunta sobre Puebla permitió reconocer cómo se ha transformado el mapa de la migración mexicana.
Durante la conferencia, el periodista Jesús Tepal Pérez, de El Sol de Puebla, solicitó información sobre la posición de esa entidad, en la expulsión de migrantes hacia Estados Unidos y en la recepción de remesas.
Juan José Li, economista sénior de BBVA Research, explicó que la información más robusta para estudiar los movimientos migratorios seguía siendo la correspondiente a los instrumentos censales y las proyecciones demográficas, sujetos a los procesos de evaluación y conciliación.
Un participante de la conferencia agregó que Puebla ocupa el octavo lugar nacional entre las entidades receptoras de remesas.
Señaló que una parte importante de los migrantes poblanos se concentra en California y en la región conocida popularmente como Puebla York, integrada por Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
El dato permite observar la importancia de las redes familiares y comunitarias que se han formado durante décadas entre ambos territorios.
La región tradicional de emigración mexicana estuvo históricamente integrada por Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas.
Sin embargo, durante los últimos quince años, la región centro y centro-sur ha ganado relevancia, con Puebla, Guerrero y Oaxaca, mientras que Chiapas ha adquirido mayor presencia en los movimientos migratorios más recientes.
Esta transformación obliga a revisar las políticas públicas desde una perspectiva territorial: no todas las comunidades enfrentan las mismas causas de expulsión ni reciben los mismos beneficios de las remesas.
El dinero que llega a las comunidades: sobrevivir antes que invertir
Durante la ronda de preguntas, Yolanda Morales, de El Economista, planteó una pregunta fundamental: si México recibe remesas desde hace décadas y actualmente supera los 60 mil millones de dólares, ¿por qué esos recursos no se reflejan en una transformación más profunda de las comunidades receptoras?
La pregunta fue retomada por Rodrigo Jiménez, representante del CONAPO.
Su explicación fue que las remesas funcionan principalmente como un sustituto del ingreso familiar.
Es decir, el dinero enviado desde el extranjero se destina fundamentalmente a cubrir necesidades básicas: alimentación, vestido, vivienda, salud y otros gastos de la vida cotidiana.
Por ello, aunque estos recursos contribuyen a mejorar las condiciones de los hogares y pueden ayudar a reducir la pobreza, no necesariamente se traducen en grandes inversiones de infraestructura o en transformaciones productivas de los municipios.
Esta observación merece una reflexión editorial.
Las remesas ayudan a sostener a las familias, pero no pueden sustituir las responsabilidades del Estado ni convertirse en el mecanismo permanente para resolver las carencias de las comunidades.
Los servicios públicos, las oportunidades de empleo, la educación, la infraestructura y la atención médica requieren políticas de desarrollo sostenidas.
No es justo que el bienestar de una comunidad dependa exclusivamente de que sus integrantes tengan que marcharse a otro país para enviar dinero.
La relación bilateral y el futuro del T-MEC
La conferencia también incluyó preguntas sobre el futuro de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
El T-MEC representa un componente estratégico para la economía regional, especialmente por la integración de las cadenas productivas, las inversiones y el intercambio comercial.
En la exposición de BBVA se consideró que el tratado ofrece un horizonte de certidumbre que se extiende hasta 2036, aunque su mecanismo de revisión exige atención a los acuerdos entre los tres países.
El nuevo escenario político estadounidense puede influir en las negociaciones, pero no debe confundirse la política comercial con la política migratoria.
Son asuntos relacionados, pero diferentes.
México necesita defender sus intereses comerciales, preservar las condiciones de inversión y, al mismo tiempo, mantener una política de protección de los derechos humanos de sus connacionales.
El material estenográfico disponible termina durante la respuesta de BBVA sobre la recuperación de la economía mexicana y la actualización de sus proyecciones. Por ello, no se atribuyen conclusiones adicionales sobre ese punto.
El verdadero costo de las remesas no aparece en el tipo de cambio
El Anuario de Migración y Remesas 2026 deja una lección que va más allá de las gráficas, los porcentajes y las proyecciones económicas.
México ha construido una parte importante de su estabilidad familiar gracias al trabajo de millones de personas que viven fuera del territorio nacional.
Son trabajadores que participan en la economía estadounidense, que pagan impuestos, que sostienen actividades productivas y que, a pesar de la distancia, mantienen compromisos con sus familias mexicanas.
Las remesas representan solidaridad, responsabilidad y una forma de pertenencia que no desaparece con el cruce de una frontera.
Pero tampoco debemos romantizar la migración.
Detrás de cada envío de dinero puede haber una familia separada, una infancia vivida a distancia, padres que envejecen sin la compañía de sus hijos y personas que han tenido que comenzar de nuevo en un país diferente.
El debate sobre el futuro de las remesas debe incluir una discusión más profunda sobre las causas que obligan a las personas a abandonar sus comunidades.
¿Por qué tantos mexicanos necesitan marcharse para encontrar un empleo digno? ¿Por qué sus familias dependen de los recursos generados en otro país? ¿Qué oportunidades existen para quienes regresan? ¿Qué políticas permitirían que las remesas se conviertan también en instrumentos de desarrollo comunitario?
Las cifras económicas son importantes, pero no pueden convertirse en la única medida del éxito de la relación migratoria entre México y Estados Unidos.
Una disminución de las deportaciones sería positiva para las familias, pero el verdadero avance tendría que medirse en derechos protegidos, empleos dignos, oportunidades y condiciones para vivir sin miedo.
El dinero que llega desde el extranjero sostiene hogares. Sin embargo, el país necesita construir condiciones para que quienes se fueron puedan regresar si así lo desean y para que las nuevas generaciones no tengan que marcharse por falta de oportunidades.
Porque México no termina en sus fronteras geográficas.
Está también en California, en Nueva York, en Nueva Jersey, en Chicago y en cada comunidad donde una familia conserva sus raíces, sus recuerdos y sus vínculos.
El pulso de México también late lejos de México. Lo llevan quienes trabajan en silencio, quienes envían una parte de su esfuerzo y quienes, a pesar de la distancia, nunca han dejado de llamar casa a este país.

